09 diciembre 2016

"Baile cósmico"





Árboles. Foto de Ginebra


Cavar un profundo hoyo en una zona abrigada de los vientos y soleada, tener  en cuenta la dimensión y peso del individuo, y plantar bien profundamente la raíz en la tierra.

Cubrir con abundante tierra mezclada con fertilizante o abono en pequeñas dosis (otra vez hay que "sopesar" peso y dimensiones) y proporcionar riego equilibrado. Dejar que cada especie se desarrolle libremente. Tener paciencia y observar. Ser optimista y, siempre, saber esperar.

02 diciembre 2016

Nido vacío

Una casa de altura. Foto de Ginebra

El nido de amor se tornó en una casa vacía. A frases tan típicas como "tenemos que hablar" o "deberíamos darnos un tiempo", le siguió el sonido de las ruedas de la maleta en la tarima, la melodía de un disco antes de partir o la llave en la cerradura. 

El silencio se extiende por todos los rincones de cada una de las estancias. Hoy, como ayer, el buzón estará vacío, como el corazón.

23 noviembre 2016

No llores, mujer

Esa rosa es para ella. Foto de Ginebra

El viernes, 25 de noviembre, celebramos el Día Internacional contra la Violencia de Género. En el instituto, los tutores en coordinación con la educadora social y el departamento de orientación, llevamos un tiempo preparando una serie de actividades por grupos y curso en las que se involucrará toda la comunidad educativa: padres y madres, representantes del ayuntamiento, el colegio de primaria del pueblo y nosotros, el instituto.
El ayuntamiento nos ha cedido la casa de cultura y en el recreo suspenderemos las clases y representaremos para todo el público aquellas iniciativas que hemos preparado para recordar y recordarnos cada día que no debemos ser tolerantes con la violencia de género y que la educación en valores es la forma más segura de luchar contra esta lacra social.

Con mi grupo, 4ºB, he preparado una actividad sencilla, pero creo que muy bonita. Paola, una alumna, leerá el manifiesto que he escrito para la ocasión. Mientras ella lee, sonará de fondo esta canción, que luego versionarán libremente tres alumnos músicos, Ángel a la guitarra eléctrica, Juan Jesús a la batería y Cristofer al bajo.

"Nací una noche sin luna y lo hice llorando, como solemos hacer todos los seres humanos la primera vez que abrimos los ojos al mundo. Mi madre me amamantó y vi que también lloraba, no supe si de alegría o por otra razón que se me escapa.

A lo largo de los siglos he sido testigo del llanto femenino y de su lucha también. Hubo un tiempo en que parecíamos sumisas, pero en todos los corazones palpita el sentido de la justicia y aprendimos a luchar y a exigir una igualdad de derechos y libertades. Conseguimos, por ejemplo, poder votar y llevar nuestras propuestas a los parlamentos. El sufragismo femenino fue el primero de nuestros grandes éxitos e hicimos posible una verdadera democracia y unas  sociedades más justas.
Lloramos cuando nos impidieron acudir a la escuela, pero aprendimos a leer y escribir. No nos rendimos y accedimos a la universidad. Cumplimos nuestro sueño de ser algo más que madres y esposas.

Nuestro llanto se convirtió en un río cuando tuvimos que esconder nuestro verdadero nombre bajo un seudónimo masculino para poder publicar un libro, un poema o una composición musical. También cuando nuestro trabajo científico no tuvo un reconocimiento internacional y los Premios Nobel los recibieron otros: nuestros compañeros de estudio o nuestros maridos; a veces, incluso, ni se nos invitó a estas galas que eran en otro tiempo patrimonio exclusivo de los hombres. Pero todo llega y ocurrió que, después de muertas, los libros de texto y las revistas científicas hablaron de nosotras y nuestra memoria quedó  impresa para siempre.

Seguimos llorando cuando abrimos un periódico o vemos una noticia en la que una mujer ha sido víctima de la violencia de género. Lo hacemos cuando nuestro salario es más bajo que el de nuestros compañeros varones, haciendo el mismo tipo de trabajo y teniendo la misma cualificación profesional. Nos duele saber que una niña o una mujer de países lejanos han sido esclavizadas, abusadas, privadas de sus derechos básicos u obligadas a contraer matrimonio en contra de su voluntad,  o incluso asesinadas por desvelar públicamente estos hechos.


Sentimos el dolor de muchas  de nuestras hermanas africanas y asiáticas que siguen sufriendo la tortura machista de unas sociedades ancladas en el pasado y la indolencia de unos gobiernos que hacen leyes al mismo tiempo que miran hacia otro lado. Pero nos sentimos esperanzadas porque el llanto termina remitiendo cuando se impone la necesidad de luchar para cambiar las cosas, y seguimos haciéndolo. Reivindicando esa igualdad que se nos es negada, pero que es posible y necesaria".

15 noviembre 2016

Héroes


Tardes de verano, retratos. Foto de Ginebra

Niños sonrientes, reflexivos, niños tristes, conformistas, exigentes, estudiosos, niños apáticos, sin gracia. 
Niños golpeados, vapuleados por la violencia y la injusticia de los mayores. Niños sin infancia, sin vida, muñecos rotos.
Niños con suerte, con recursos, con oportunidades, niños con futuro.
Niños que se hacen grandes y dejan de ser, irremediablemente, lo que fueron. Hombres sin esperanzas, sin sueños. Hombres que, no hace mucho, fueron aquellos niños.

06 noviembre 2016

Monstruos


Los monstruos han existido siempre porque el hombre ha necesitado crearlos, quizá, para dar sentido a su propia existencia.
En la infancia nos acechan monstruos que se esconden en la oscuridad y que interrumpen nuestros sueños, como si disfrutasen despertándonos en la agónica inquietud de una negra pesadilla.

Vamos superando poco a poco este paisaje monstruoso de vigilia y sueño y, casi sin darnos cuenta, nos topamos con la monstruosidad de la realidad en la que estamos inmersos. Aprendemos que lo horrible y lo que da miedo es, seguramente,  vivir en un hogar o en un país donde  la violencia, la pobreza o el desempleo nos asaltan cada día, restándonos oportunidades e impidiéndonos ser felices.

El futuro laboral incierto, el acoso escolar y/o laboral, los abusos de todo tipo cometidos contra las personas, las desapariciones forzosas, las enfermedades... estos son los verdaderos monstruos, esos a los que debemos temer porque su maldad no termina cuando encendemos la lamparita de noche o cuando amanece y todo vuelve a la  "bendita normalidad" de una habitación en orden.

José Antonio Bayona nos ha ofrecido su particular visión de un monstruo creado por un adolescente sumido en un trauma personal, a partir de la novela y el guión de Patrick Ness.
En mi opinión, el director y el equipo han hecho un buen trabajo, destaco la fotografía de Óscar Faura, la interpretación del  joven protagonista, el guión y la dirección. Me ha gustado la estética (las ilustraciones son preciosas) y los mensajes que subyacen de una historia contada de una forma bastante personal. Recomendable para quienes no hayan ido al cine, y aconsejable: verla con tu hijo/a, mas si tienen la misma edad que el protagonista.

27 octubre 2016

"Salir por patas"

En la dehesa. Foto de Paco Berrocal

Me gusta mucho esta fotografía que me hizo mi amigo Paco. En ese preciso instante en el que él disparó, estábamos en su finca, justo un poco antes de irnos a dar un largo paseo. Monto a Godín mientras él acaba de ensillar a su caballo. Me alejo hasta la charca, para volver en unos minutos.

Me gusta esta instantánea no sólo por el hecho de que pueda tener algún retrato con mi caballo (es bastante complicado autorretratarse mientras se monta, aunque supongo que no será imposible) sino por el hecho de "estar yéndome, alejándome" de todo, de todos. Pareciera que voy a escapar de los escollos que me rodean, esos que nos rodean a cada uno de nosotros y de nosotras, incluso en la más cómoda cotidianidad. Eso me imagino cuando miro la foto en esos días en los que todo nos cansa y nos agota porque hemos dejado de creer o peor aún, hemos dejado de esperar. 

Perder la fe en las cosas es un hecho terrible, al menos a mí me lo parece. Perder la fe en las personas también lo es; pero la ausencia de fe puede disimularse con los recuerdos gratos de vivencias y momentos que nos reportaron un trozo de felicidad y con las buenas noticias que pueden llegar inesperadamente, incluso en esos momentos de agnosticismo que los humanos solemos tener.La nostalgia, no me cabe duda, puede ser una emoción positiva.

"Salir por patas" es un acto necesario, yo creo que viene a redimirnos cuando nos sentimos vacíos. La huida puede ser un último acto de fe.

16 octubre 2016

"Galopa y se aleja"

Paisaje tormentoso. Foto de Ginebra
El pasto, la encina, alambre de espino, las nubes corpóreas y, al fondo, la sierra.
Me espera un caballo esquivo que galopa y se aleja. Miro al cielo e intuyo que se avecina tormenta.No me gusta su juego.Consigo, sin demasiado esfuerzo, calmar su ímpetu y, aunque receloso, me deja que me acerque. Le hablo despacio, imprimiéndole cierta confianza.Intuyo sus dudas.

Le cojo la crin con la mano izquierda y, muy despacio, le acaricio el cuello y la frente.Nos miramos a los ojos y, rendido, bufa.Resopla como hago yo cuando estoy cabreada o no me sale algo en lo que he puesto mi empeño.
Al trote salgo en busca de la lluvia... Por fin la encuentro. Por fin, llueve.Va calmando su bravura inicial, supongo que se va relajando a medida que el paseo se alarga. Trotamos, a ratos galopamos y me paro y, desde la grupa, me acerco a su oreja y le digo que, a pesar de todo, le quiero.