Como la luz de un sueño, que no raya en el mundo pero existe, así he vivido yo iluminando esa parte de ti que no conoces, la vida que has llevado junto a mis pensamientos... Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto cruzar la puerta sin decir que no,curiosear los libros, responder al deseo de mis labios con tus labios de whisky, seguir mis pasos hasta el dormitorio.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo, hicimos mil proyectos, paseamos por todas las ciudades que te gustan, recordamos canciones, elegimos renuncias, aprendiendo los dos a convivir entre la realidad y el pensamiento. Espiada a la sombra de tu horario o en la noche de un bar por mi sorpresa. Así he vivido yo, como la luz del sueño que no recuerdas cuando te despiertas. Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.

Todo lo que somos


" Los espíritus superiores siempre nacen con una misión; por eso suponen que los demás también la tienen. Transcurren años hasta que descubren su soledad y que no todos los seres humanos dejan que aflore su razón de vivir. En un ochenta por ciento de casos, las personas renuncian a la Vida que desearon en la niñez.
A partir de ahí, aquel que sigue su misión piensa que está solo, hallazgo que lo vuelve amargo y cínico. No tarda en aislarse, su mundo interior se distancia del exterior y termina sus días solitario; no importa dónde viva.
Son pocos los que resisten la presión del mundo y además logran poner un poco de sí mismos en cuanto dicen y hacen."
(Kahlil Gibran, Cartas de amor del Profeta, 6 de enero de 1918)

Fotos de Ginebra
"El único silencio que compartimos es aquel que nos permite comprenderlo todo. Los otros silencios son crueles e inhumanos (...). Hay silencios dolorosos , pero es en el silencio donde las cosas toman forma; y en algunos periodos de nuestra existencia no podemos hacer más que esperar. Dentro de cada cual, en lo más profundo del ser, hay una fuerza que ve y escucha aquello que todavía no podemos percibir. 
Todo lo que somos hoy nace del silencio de ayer."
(Kahlil Gibran, Cartas de amor del Profeta, 10 de febrero-1 de marzo de 1916)

Alma

Retrato accidentado. Foto de Ginebra

Cuando me topo con un espejo de este calibre no puedo reprimir el impulso de "inmortalizarme", bien a solas o acompañada, como es el caso.
Esos espejos decimonónicos de gran tamaño son como un imán poderoso que me atraen por varios motivos.
Uno de ellos es la curiosidad de observarme desde el otro lado y desde un soporte centenario e imponente como éste. ¿Cuántos de nuestros antepasados  y de qué manera se habrán inspeccionado en él?.

No siempre una puede mirarse al espejo francamente. En este acto tan aparentemente cotidiano hay todo un mundo oculto de impresiones que pueden reflejar lo que uno teme ver.
Lo que nos devuelve este objeto tan usual puede que no se corresponda con la percepción de lo que somos y pienso que hay que tener valor para aceptar lo que desconocemos de nosotros mismos, nuestras sombras, así podría denominarse.

Quien vive un tiempo en las sombras puede sonreír sinceramente al sol, ahora lo sé. Han sido cuatro duros meses en los que el dolor ha sido un" compañero" inseparable. Una sombra compacta y alargada que asfixiaba cualquier atisbo de luz. Un tiempo en el que, confieso, me ha costado reconocerme, ahora puedo hablar de ello.También sé que tras la tormenta siempre llega la calma, aunque algo haya cambiado durante el azote del vendaval, la esperanza es un buen timón contra el naufragio.

Del suelo al cielo





Del suelo al cielo, serie árboles. Fotos de Ginebra

Sobre el césped los árboles me hablan
del divino poema del silencio.
La noche me sorprende sin sonrisas,
revolviendo en mi alma los recuerdos.

¡Viento! ¡oye!
¡espera! ¡no te vayas!
¿De parte de quién es? ¿Quién dijo eso?
Besos que yo esperé, tú me has dejado
en el ala dorada de mi pelo.

¡No te vayas! ¡alegra más mis flores!
Y sé, tú, viento amigo mensajero;
contéstale diciendo que me viste,
con el libro de siempre entre los dedos.

Al marcharte, enciende las estrellas,
se han llevado la luz, y apenas veo,
y sé, viento, enfermo de mi alma;
y llévale esta «cita» en raudo vuelo.

...Y el viento me acaricia dulcemente,
y se marcha insensible a mi deseo...

(Gloria Fuertes)


Encontré este artículo que habla del verdadero amor, de lo irónica que puede ser la vida y de la situación en la que se encuentra el sistema de salud pública en nuestro país, concretamente en la Comunidad de Madrid, a pesar de las costosas campañas de lavado de imagen por parte de sus gobernantes, la realidad es otra bien distinta. ¿Qué cómo es posible que hable de tantas cosas dispares en un mismo texto? Pues es posible y además lo hace fantásticamente bien, "desde el fondo y desde la forma".

"Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta" (Sam Keen, escritor, profesor y filósofo norteamericano)

De Inviernos

Hombre con paraguas. Foto de Ginebra
Bajo la lluvia camina un hombre con paraguas que se funde en un paisaje brumoso. Al otro lado de la balaustrada rugen feroces las olas que rompen en la playa. El invierno es el protagonista absoluto de esta escena colmada de silencio sólo interrumpido por agresivas rachas de viento.
La niebla desdibuja el camino y todos los elementos que encuentra a su paso. Bajo su dominio los contornos quedan suspendidos como en una especie de limbo.

Pienso que, a veces, es una suerte que la realidad se diluya y nuestros ojos no vean ni nuestras orejas escuchen...Ya levantará "esta dama de armiño" para mostrarnos el camino de vuelta hasta el punto de inicio o tal vez encontremos un lugar intermedio, ¡a saber!.


En algún sitio leí esta preciosa cita de Albert Camus sobre el "invierno":"En las profundidades del invierno realmente aprendí que en mi interior habitaba un verano invencible”.

De ventanas

La ventana. Foto de Ginebra
La claridad de la calle se cuela en la estancia a través del inmenso ventanal. Penumbra y claridad como dos fuerzas contrapuestas que pugnan entre sí.
El chiquillo se ha sentado a contemplar el jardín pleno de árboles. Se me antoja una pantalla en la que se proyecta una película de cine mudo.

Es un lugar propicio para la reflexión, un sitio que nos invita a viajar dentro de nosotros mismos, embarcarnos en esa aventura siempre arriesgada  que es el descubrimiento del Yo y en la ardua tarea de poner en orden nuestra cabeza.

El otro día yo misma estuve ahí sentada un buen rato, observando, agazapada en esa atmósfera de claroscuro, repasando recuerdos, "ordenando" emociones o simplemente mirando hacia el jardín sin más. 
Pensé en mis aciertos (más numerosos que las equivocaciones, por fortuna). Aciertos y errores, como dos caras de una misma cosa, acaso la vida.

Hay ventanas que atrapan como tela de araña, que invitan a zambullirse en el paisaje exterior sin ni siquiera mover los pies, y frente a ellas, el tiempo se detiene en un instante y unos simples minutos se convierten en una eternidad de la que no se es consciente. 

Ventanas como venas que fluyen hacia el corazón,  y que nos permiten imaginar otra cosa diferente a lo que tenemos delante, divisar, acaso," el infinito y más allá".

Proyecciones

Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. Foto de Ginebra

No dormitan en sus ramas desnudas los gorriones. Han buscado otro sitio para ese y otros menesteres. El árbol espera paciente la llegada de algún visitante, con alas o sin ellas, alguien que se fije en su aparente insignificancia: es un árbol urbano de talla mediana. Un árbol más de esos que pueblan el acerado de cualquier calle, un ser anónimo en el que nadie repara.
Creo que se subestima, pues a mí me ha llamado la atención su silueta negra dibujada en la pared. El sol de  mediodía en invierno es un gran dibujante a carboncillo, por eso prefiere el monocromo al color...

A su lado transitan los escasos coches del vecindario y le sacan de su ensimismamiento el juego locuaz de unos niños que pedalean en sus triciclos nuevos en la plazuela.
Él, tal vez, lo ignora, pero a su alrededor se engendra vida y, consciente de ello, me acerco y le pido a su silueta deshilachada que baile conmigo.

La sombra se "asombra", se gira, y me contempla burlona. No puede moverse, me dice, ni alejarse de la parte a la que pertenece. No tiene autoridad sobre sí misma, no le ha sido concedida aún la independencia; por tanto aduce "no estar para bailes" y por eso mismo no despego los pies del suelo mientras escucho el ritmo que se aleja airado y pienso: tan importante como el baile es la pareja y si uno no quiere, dos no bailan...

De hogueras

Hogueras en la montaña, Valle del Jerte. Foto de Ginebra

Invierno, tiempo de hogueras en la montaña,como rocío en el océanoMomento de quemar la poda de los cerezos. Invierno o tiempo de nieblas y nieve blanqueando las cumbres.
El humo y la niebla diluyen el paisaje y le confieren un matiz onírico que penetra en el ser por medio de los sentidos, de todos los sentidos.La acción humana sobre el medio, a veces, es estética.

Arde en llamaradas el amor eterno y se convierte en cenizas el impostor ,aquel  que no pudo avivarse porque nadie supo qué hacer con él...

Invierno en la montaña y en el corazón. A lo lejos, un pequeño imperio se desmorona en el mismo instante en el que un niño lanza una botella al río que fluye cerca. Dentro, enjaulada en una cárcel de cristal, yace inerte una mariposa de colores.
Le nombra en sueños y  escribe un adiós definitivo con el humo de estas hogueras.