22 febrero 2017

Esas pequeñas emociones

Chiringuito, Foto de Andrea M, edición de Dasfisch.

Se dirigió a su quiosco habitual y ojeó las últimas novedades de la semana. Allí estaba ella, como le adelantó él, en la última página de la publicación. Una mujer convertida en dibujo de cómic, de trazos gruesos, en un día soleado junto al mar...

16 febrero 2017

El mal gobierno


Mi padre lleva hospitalizado cuatro días, le ingresaron el lunes y le operaron de una rodilla el martes por la tarde. El hospital en el que está mi padre es público, pertenece al SES (Servicio Extremeño de Salud) un centro en el que trabajan centenares de profesionales, desde cocineros y limpiadoras hasta médicos de cualquier especialidad.

Hemos sufrido las largas listas de espera, porque aunque los políticos se empeñen en decir que no existen o que son normales, el caso es el contrario: existen y son desesperantes; tanto, que tuve que hacer una reclamación por escrito para que el caso de mi padre se abreviara ( a veces pienso que la pasiva e irracional maquinaria del sistema sólo da frutos cuando alguien se queja y decide hacer uso de los derechos que tenemos los ciudadanos).

El sistema tiene múltiples fallos y la gestión que el gobierno central ha hecho de la sanidad pública en los últimos años es penosa. Llama la atención la falta de personal, el cierre o la mengua de medios, de unidades, los recortes en última instancia, que es la causa de todo lo anterior. Lo he visto también en la educación, porque trabajo en ese sector. Es injusto y es triste, pero existe la posibilidad de cambiarlo si somos conscientes de que tanto lo uno como lo otro (educación y sanidad) son los pilares básicos de un estado de bienestar social pensado para cubrir las necesidades básicas de la mayoría.

Pero ante la falta de medios y los recortes, se superpone el hecho de la profesionalidad y el buen hacer de las personas que trabajan en los hospitales públicos, del equipo humano que lucha ante las adversidades y que, con su trabajo y sus ganas, vienen a paliar cualquier error político, dentro de sus posibilidades.

Desearía que los grupos políticos con representación parlamentaria dejaran de lado sus diferencias ideológicas y sus divisiones internas y, de una vez por todas, fueran conscientes, de verdad, de los problemas que nos aquejan a los ciudadanos y se pusieran a trabajar (como hacemos la gente de a pie todos los días) para buscar soluciones reales que deberían pasar, en mi opinión, por proteger estos servicios básicos indispensables que son, sin duda, el medidor de nuestra felicidad como ciudadanos con derechos. Un gobierno que recorta y privatiza es un mal gobierno porque crea injusticia y genera infelicidad , creo que es algo que hay que tener en cuenta a la hora de depositar nuestro voto en la urna electoral porque nuestras decisiones tienen siempre unas consecuencias, y no me vale el manido discurso de "que no hay un duro", porque a juzgar por los hechos, hay dinero para lo que algunos quieren y hay recortes donde los hay, porque en defensa, que yo sepa, no ha habido ningún ajuste, todo lo contrario: el presupuesto se ha incrementado en los últimos años.

13 febrero 2017

Muros

Enraizada y creciendo. Foto de Ginebra

Detrás del muro, en la casa grande, aquella mujer morena planchaba, cocinaba y limpiaba...Posaba sus ojos tristes, cansados, en la ventana, recordando la bravura de un mar, rememorando ese  miedo que atenazaba los músculos y cortaba la respiración.


Estaba lejos, mientras el viento mecía la copa de una palmera y veía posarse en la torre una paloma.
Detrás del muro: el mar, y detrás del mar, su vida, su hogar; y en el hogar: el alma entera que dejó atrás.

05 febrero 2017

Espinas y rosas

Foto de Ginebra
La tarde era clara, aunque fuera hacía frío. La luz, tamizada por las nubes, se colaba por la ventana e invitaba a mirar al cielo sin prisas, deteniéndose en el vuelo de los pájaros que cercenaban su espacio de cristal, o a imaginar formas y estructuras modeladas por las nubes.

Trasteó con el jarrón que decoraba su mesita de noche y lo colocó en el alféizar de su ventana. Sacó la cámara de su funda y disparó con la intención de atraparlo todo (nubes, árboles y rosas) en un sólo clic.
Mañana sería su cumpleaños. Pensó en comprarle rosas rojas. Espinas y rosas, como en el amor.

30 enero 2017

Con esa cara de cochino


Atónitos, perplejos, estupefactos y cabreados, así nos quedamos durante el proceso electoral a la presidencia de EEUU; primero al observar que un patán cualquiera presentaba su candidatura y después, que ese mismo patán pudiera desbancar a otros candidatos de su partido y vencer a su oponente demócrata a la que todos apoyábamos, no ya por méritos propios (que no dudo que fueran mejores que los de este tipejo) sino por lo que se nos venía encima si este personaje se convirtiera en presidente de un poderoso país.

Escuchamos sus promesas electorales y seguíamos atónitos ante la sarta de incongruencias y salidas de tono de este tipejo narcisista , de este americano con cara de cochino que se ha convertido en presidente de los EEUU con promesas electorales ultranacionalistas, xenófobas, machistas y antidemocráticas.

Es paradójico, como poco, que la primera democracia histórica del mundo, el país que elaboró la primera Declaración de Derechos (Virginia, 1776) se haya convertido de la noche a la mañana en una especie de Alemania de los años treinta, un país segregacionista, homófobo, islamófobo, racista, que levanta muros y que niega el cambio climático y propone la explotación salvaje de nuevos espacios naturales como primeras actuaciones del nuevo gobierno.

La sociedad americana está dividida. En las grandes ciudades de la costa Este y Oeste se repiten las manifestaciones contra Trump, pero en las zonas del interior, en pequeñas ciudades y entornos rurales, en esa América Profunda del rifle, del Ku Klux Klan y el nacionalismo blanco, los apoyos incondicionales al nuevo presidente hacen saltar las alarmas.

Los inmigrantes tienen miedo, los musulmanes son los nuevos judíos en la era Trump . Los recientes decretos sobre inmigración tienen colapsados los aeropuertos y algunos países han comenzado a aplicar las mismas medidas xenófobas sobre la entrada en el país de personas procedentes de algunos países concretos; Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen, entre ellos compañías de vuelo francesas.

Como hiciera Hitler, se ha rodeado de asesores y consejeros segregacionistas y ultranacionalistas, si Hitler tuvo a Goebbels, Trump , para no ser menos, se apoya en Bannon, quien ha declarado la guerra a los medios de comunicación.
¡Y qué decir de las amistades peligrosas!: Putin, Marie Le Pen, Netanyahu... en fin... que es para tener miedo, mucho miedo. Es increíble como la historia puede repetirse, más si perdemos la memoria, si dejamos de recordar el horror, éste se nos aparece de nuevo y se establece en el presente y amenaza con estar también en el futuro.

26 enero 2017

Señales de humo

Buscándote en las nubes. Foto de Ginebra

Estaban lejos el uno del otro y cuando no había conexión a internet, solían encender sendos fuegos, uno al norte y otro al oeste, para comunicarse mediante señales de humo. Aprender ese código de comunicación les había llevado bastante tiempo, pero habían conseguido algo parecido a una comunicación fluida. Él, más experto en los idiomas que ella, reproducía poemas cortos adornados de corazones flotantes y blancos.

Ella, más pasional y explícita, le susurraba frases llena de "pecados" que quería cometer con toda la premura de aquellos amantes a distancia.
Todo marchaba conforme a lo esperado, hasta que un funesto día,el parque de bomberos de Jerez de los Caballeros clausuró la chimenea de ella y la dejó muda para siempre.
Él, al no recibir noticias , dejó de buscar restos de leña por los alrededores y su "llama" quedó congelada y sin acuse de recibo...

16 enero 2017

Bajo la lluvia

Rainy Day. Foto de Rhads

Solía caminar bajo la lluvia, lo hacía desde que era muy niño, de hecho ese era uno de sus recuerdos más precisos. Sentía un tremendo alivio cuando llovía a raudales y la gente decidía quedarse en casa. Era entonces cuando aprovechaba para calzarse unas gruesas botas, y lanzarse a las calles vacías para sentir el chapoteo bajo sus pies y las gotas de agua deslizándose por su impermeable.

Le gustaba su vida, el ritmo regular de sus actividades diarias, la monotonía de las horas en un ciclo sin sobresaltos, que le mecía en un regazo de comodidad que nunca tuvo que echar de menos.
Aún así, había algo que le inquietaba en lo más profundo de su ser y que se le representaba de forma explícita durante esos largos paseos sin rumbo en los días de lluvia: la soledad de los vagabundos sin techo que habitan en las calles y que nadie ve. Hombres, sobre todo, pero también alguna mujer. Seres rasgados por un pasado de alcohol, drogas o calamidades de lo más variopinto. Personas que tuvieron una vida, como la suya o la de los otros, aquellos con los que compartía trabajo o edificio de viviendas.

Quiso componer un poema e incluso una canción sobre el tema. Exponer su atracción por los días de lluvia y el silencio de la calles, o por las personas que habitan en ellas o los barrios en los que no vive nadie, pero no encontró las palabras precisas, y no lo hizo.