19 julio 2016

Mujeres al teléfono


Una mujer al teléfono, ajena a cualquier atisbo de vida a su alrededor, concentrada en una conversación que la hace aumentar el tono de voz considerablemente. Discute casi a gritos con alguien que está al otro lado del aparato. Creo que no sabe pronunciar "sehnsucht"...

De teléfonos. Fotos de Ginebra

Las mascotas esperan que su dueña cuelgue el teléfono, saben que ese será el momento del juego, de chapotear por la orilla, de recoger los múltiples restos de desechos que deja la gente en la playa cada día con su noche... Pero la mujer sigue impertérrita, tecleando. Hace tiempo que vigilo sus movimientos y, francamente, no percibo ninguno si se exceptúa su dedo...

13 julio 2016

Imposible

La huida. Foto de Ginebra

PIDO LO IMPOSIBLE

Pido lo imposible: ámame siempre.
Ámame cuando no nos quede el deseo.
Ámame con la dedicación de un monje.
Cuando el mundo en su entera totalidad
y todo aquello que te es sagrado vayan
en mi contra: ámame aún más.
Cuando la ira te invada  y no tenga nombre: ámame
Cuando cada paso desde casa al trabajo te agote:
ámame y recórrelo de nuevo.

Ámame cuando te aburras
cuando cada mujer que veas sea más bella que la anterior,
o más patética, ámame como siempre lo has hecho:
no admirándome ni juzgándome, sino con
la compasión callada
que guardas para ti.

Ámame mientras saboreas tu soledad,
la anticipación de tu muerte,
los misterios de la carne, que se desgarra y remienda.
Ámame como al recuerdo más preciado de tu niñez
y si no encontraras ninguno
imagínalo e imagíname contigo.
Ámame ajada como me amaste fresca.

Ámame como si fuera eterna
y yo haré de lo imposible
una mera acción,
amándote como lo hago
(Ana Castillo, Chicago 1953. Traducción de María Ponz)

07 julio 2016

Lo que hay


Hay una luz diferente a estas horas, es temprano, pero eso no impide que  la calle bulla de vida, de paseantes que buscan un sitio para desayunar.

El vértigo del instante se cuela por el objetivo de la cámara y el clic da como fruto una imagen movida en la que se esconde una intención. El resultado me pareció atractivo por lo inesperado.Sin ese punto de magia y desconcierto, la fotografía no sería lo que realmente es.

Fotos de Ginebra

Hay pocas personas en la playa a estas horas de la mañana...Una mujer con vestido busca algo en la distancia. Quizás no sea algo, sino alguien. El sol le da en la cara y su luz es tan cegadora que las gafas no le protegen suficientemente. El viento ha cesado, por eso su vestido no vuela como lo hacía segundos antes.
Mira hacia un paisaje que ve desenfocado, aunque en realidad no lo está...

20 junio 2016

Sin apenas darme cuenta


Y sin apenas darme cuenta, se convirtió en mariposa y demandó volar en libertad. Nadie se opuso, no encontró resistencia alguna, batió sus alas y las abrió a un vuelo tímido, primero,e impetuoso después. Sobrevoló su mundo infantil de muñecas y cuentos, de pesadillas nocturnas, de tardes febriles con dolor de garganta... Alcanzó su pubertad y se zambulló entera en una madurez recién estrenada, tan blanca como sábanas al viento. 

Fotos de Ginebra

Tardó en llegar la primera flor este año. La primavera vino tarde y a destiempo, no quiso entrar en detalles ni comentó los motivos de su considerable retraso.Ninguno de los presentes quisimos importunarla, por eso no dijimos nada, tan sólo que la esperábamos. Vino con el pelo revuelto y un vestido apretado.

Traía el carmín deshecho y las medias del revés... Me fijé en que, a veces, le faltaba el aire, porque suspiraba entrecortadamente como lo haría un pez al que han sacado del agua... Pensé que a la primavera le había salido un novio, alguien que le escribe poemas o le recita en lo oscuro los de otros. Alguien que hace que se le agite el rostro,y que llegue tarde a sus citas, y que le brillen los ojos...

04 junio 2016

Viajo sola

Retrato con roble. Foto de César M
La lluvia nocturna cesó de madrugada. Lo sé porque me desperté muy temprano y no escuché el repiqueteo de las gotas en la balaustrada del balcón. Aún no había amanecido y volví a quedarme dormida con esa placidez que solo parecen contener los días festivos o los fines de semana. 

El día llegó brumoso, húmedo y nublado, perfecto para una caminata por el monte. Las copiosas lluvias del invierno y la primavera han aumentado el caudal de las gargantas y todo el espacio reverdece de brotes tiernos y hojas nuevas. El color amarillo y morado, el blanco, cubre el suelo en forma de diminutas florecillas silvestres sobre la que liban ufanas las abejas.

Ascendemos mientras oímos el griterío de los pájaros entre las ramas de los robles y los castaños o entre los cerezos que pueblan los bancales de los huertos. 
El rumor del agua no cesa, nos arrulla durante todo el trayecto.

Hablamos del colegio, de los amigos, de todo un poco. Está cansado, me lo hace saber en varias ocasiones, así es que la ruta no se prolongará el tiempo que yo esperaba...

Al enfilar una cuesta prolongada ya divisamos el roble que marca la ascensión sin tregua durante varios kilómetros. Me encanta este árbol, su apariencia y porte son imponentes, tanto que apenas nos deja ver las nubes entre su ramaje.

Hacemos un alto y descanso apoyada en su tronco, mientras él coge mi móvil y hace esta fotografía, que ahora me acerca al recuerdo de ese instante sentido.

La sensación tan cercana que me produce el bosque ahora, me invade por completo, porque no siempre fue así. Mis paseos solitarios por un entorno de alguna forma desconocido, me ha provocado a veces, cierto temor, y a la vez, una necesidad vital.
Me he acostumbrado a escuchar el silencio que se rompe únicamente con el ritual cotidiano de estos espacios agrestes, y he superado esa incertidumbre que antaño me acompañaba.

Ahora sería impensable que dejara de hacerlo, es más, creo que cuando "viajo" por aquí, en realidad me sumerjo en mi interior, en una especie de equilibrio entre lo que tengo fuera y disfruto, y lo que me aguarda dentro y desconozco todavía...

24 mayo 2016

Europa, tierra de nadie


"En la prepotencia que nos hace tan humanos, hemos tenido a bien llamar "tierra de nadie" a ese espacio que media entre dos tierras poseídas.Es un espacio vacío que nos permite sentir la plenitud que nos habita alambradas adentro. Es una pausa de derechos, un silencio detenido que separa y afirma el estruendo pleno de las naciones. Junto a la localidad de Presevo, entre la frontera de Macedonia y Serbia media una de estas tierras con un camino polvoriento que han cruzado ya miles de personas tratando de ponerse a salvo del infierno de la guerra.

Al cruzar una tierra de nadie, uno espera encontrar algo al otro lado, un lleno, una presencia viva que equilibre el murmullo silencioso del viento que silba en el campo sin dueño que acaba de cruzar. Si además uno llega con lo puesto, con los pies gastados y con la patria rota, con los niños despojados de sus derechos de niño y con sus viejos empezando de cero a estas alturas de su vejez, uno quisiera ver brazos abiertos, camas listas para ser dormidas, caricias derramadas sobre las pieles heridas... Sería entonces cuando uno sabría que ha llegado por fin, que su vacío pisa sobre un país completo, que la ansiedad y el miedo van a ser barridos por una calada honda de sosiego y esperanza.El camino polvoriento de antes termina en un centro de recepción de migrantes con una cola de 10 kilómetros de autobuses que esperan para hacer negocio con lo innegociable, llevando a los desposeídos de todo para que pasen lo más rápido posible, sin molestar hasta la frontera siguiente, habiéndose dejado incluso relojes y pulseras en el peaje, como pudieron ver estos ojos que suscriben.

En el perímetro de nuestra Europa cansada y triste hemos sembrado cuchillas, fusiles, alambradas y tanquetas; 'noes' y 'peros', pillaje, negocio y mafias, y hemos permitido que otros siembren nuestras costas con chalecos salva-muertes y fosas comunes numeradas.Con este panorama y pese a todas las acogidas que se resisten al hastío de la política, uno no puede menos que preguntarse si la tierra de nadie no es ésta nuestra, una tierra antaño habitada por un sueño en común, por un proyecto de civilización justa y que se ha quedado en bragas con el primer aguacero.Ante la oportunidad de salvar en lo poco que quede la dignidad que nos hace decirnos civilizados, hemos querido traer a la memoria colectiva un recuerdo, unos retales de las afueras, para que los pasemos por el corazón y por el estómago una vez más. Son fotografías, pero también son balas contra el olvido.Y como dijo Benedetti en su poema Grietas: Señoras y señores a elegir, a elegir de qué lado ponen el pie".

 ( Exposición fotográfica colectiva"Sin Filtros",artículo aparecido en El Mundo, sección cultura, 24/05/2016. Los beneficios obtenidos por la venta del catálogo de la exposición colectiva serán donados a MSF)

19 mayo 2016

Impunidad

Ni comprendo ni comparto que las tradiciones más castizas y con mayor número de seguidores y devotos (sean españolas en general, catalanas, gallegas,andaluzas, vascas, etc... en particular) necesiten para su ritual festivo el uso de animales,y mucho menos que estos sean maltratados e incluso asesinados para que la masa pueda disfrutar de su ración de alcohol y cachondeo, devoción Mariana o similar, y elementos erótico-festivos de diferente índole.

En este país impera una impunidad que me produce inquietud como poco (el resto de emociones, visto lo visto, mejor me las callo, porque a buen entendedor, pocas palabras bastan).
Además, en este y otros casos, "siempre nos quedará youtube" y las imágenes, como no podía ser de otro modo, son totalmente ilustrativas.No hace falta que dé la chapa sobre lo que hay, lo que somos y lo que tenemos, incluso tampoco lo que merecemos...

En fin, que España,en mi humilde opinión, entre otras cosas, no será un país desarrollado hasta que no consiga erradicar el maltrato animal y/o vegetal. Y a juzgar por datos, nos queda un buen trecho... ¡Una pena!