12 septiembre 2017

Espirales

Espirales. Foto de Ginebra

Se cierra el círculo. De la inquietud ante lo imposible a la serenidad de lo cercano y posible. La espiral marca el camino: de la insalubridad y el dolor, a la resolución del problema. La curación.

Se cierra el círculo con un ascenso prolongado, atrás quedó la inmersión en el fango. Le nacieron alas en los omóplatos, afinó sus cuerdas vocales y voló a lomos de una melodía mágica hasta completar el círculo. La espiral.

30 agosto 2017

Algunos chicos


Oporto es una ciudad bellísima del noroeste portugués. En su origen fue asentamiento griego, después romano, suevo, musulmán e incluso perteneció al Reino de León tras su conquista y repoblación en la  Edad Media. Su evolución histórica multicultural, unido a su privilegiada ubicación geográfica como lugar de desembocadura del Duero, la convierten en un centro turístico por excelencia muy similar en cifras a  la capital del país, Lisboa.

Pasear por el estrecho entramado de calles y callejuelas del casco histórico, de plazas y balconadas a orillas del río es un regalo para la vista; pero la ciudad "muere de éxito" debido a la gran afluencia de visitantes que recibe en los meses de primavera y verano.



El río a su paso por el puente de Luís I es el "centro de trabajo" de algunos habitantes humildes de la ciudad y alrededores. Son menores de edad en su mayoría,chicos, que, aprovechando el ir y venir de turistas, se juegan la vida saltando al río por unas monedas, la voluntad que la masa de espectadores quiera brindarles.

No parece importarles la temperatura del agua en los meses de primavera, o las corrientes y remolinos que el caudal produce a su paso por el decimonónico puente de hierro; tampoco el tránsito de los barcos turísticos que surcan el cauce.

Se turnan mientras dura la jornada y esperan pacientes su "segundo de gloria" con un aforo casi completo que los anima desde los miradores y terrazas de la ribera.
La policía no hace nada. Los dos agentes hablan mientras observan a los chicos en sus saltos acrobáticos y sonríen ausentes a una realidad que a otros nos duele. Recuerdo la ciudad y recuerdo a esos chicos que arriesgan tanto por tan poca cosa. Su imagen se solapa en mi cabeza con la de los edificios emblemáticos y bellos, las bodegas, los barcos y el río,los puentes, la gente, las gaviotas, los músicos callejeros o el tranvía y su recuerdo me entristece aunque me sean anónimos sus rostros y sus historias.

En la desembocadura. Fotos de Ginebra

25 agosto 2017

Mar de arena

De los sueños. Foto de Andrea M
" Le llaman el de los barcos, aunque vive en el desierto. Sentado en la puerta de su jaima, con un té en la mano, Abdel cuenta su historia a todo el que quiera escucharla.

Siendo muy joven, sus padres le enviaron al extranjero a hacer sus estudios universitarios. Cuando regresó, Abdel se había convertido en ingeniero naval, pero su país de origen había perdido el mar. Se lo quedó Marruecos, aprovechando la salida de España de su colonia, que confinó al pueblo saharaui al interior del desierto.

Desde entonces, todos le llaman Abdel el de los barcos, porque sabe cómo hacerlos, pero vive en el desierto.

Sentado en la puerta de su jaima, con un té en la mano, Abdel entorna y cierra a veces los ojos, y en el horizonte infinito de arena, entre las dunas, ve alejarse la silueta de los barcos que nunca hizo, sus bodegas llenas de los sueños no cumplidos de su pueblo".

(Abdel, el de los barcos. Aquí yacen dragones, Fernando León de Aranoa, seix Barral)

17 agosto 2017

Del agua



Una lluvia gruesa irrumpe estrepitosamente sobre la laguna, diluyendo el reflejo de los árboles en el agua. Baja la escalinata de piedra un niño con paraguas. 


El río fluye silencioso ajeno al chapoteo de los bañistas. No es el mismo río del que habló Heráclito y tampoco lo es su caudal.El bosque dibuja sombras en la arena.La conversación sustituye al silencio mientras el agua discurre mansa hasta el embalse...

Del agua. Fotos de Ginebra

07 agosto 2017

Equinocios

Crepúsculo. Foto de Ginebra


Las macetas en flor y, en el crepúsculo, la lumbre en casa. Los gloriosos momentos que nos regala el tiempo meteorológico, sobre todo durante los equinocios. Arden feroces las podas de olivo en la base de la hoguera, mientras las de cerezo colorean de naranja la chimenea.

Deshojar margaritas y esperar ya dejó de complacerle, ahora, el hombre de ojos tristes, las observa sin despedazar los pétalos a merced de sus "incertidumbres emocionales".

Hay momentos en que ella se para a pensar y recuerda con todo detalle las palabras y las conversaciones.Aún no entiende lo que ha sucedido dentro de ella, lo que ha acontecido a su alrededor. Es como la lumbre en un día soleado de primavera...Toma aire, respira y baila mientras espera.

26 julio 2017

Escapadas

Paisajes bajo la niebla. Foto de Ginebra

Pedalea incansablemente incluso bajo la niebla, a pesar de conocer exactamente el riesgo que conlleva esta acción, pero lo asume porque estas rutas por carretera de montaña son su terapia personal. Ama esta actividad desde que su padre le regaló su primera bicicleta a la que añadió ruedines y le enseñó a montar en ella.

Junto a su padre conoció paisajes de montaña y de carretera , pedaleó al borde del mar, por calles adoquinadas de pueblos serranos y llanuras infinitas junto a sembrados.
Creció adherido a un sillín y pegado a un manillar, como apéndices de su propia personalidad.

Sólo puede escaparse días concretos, generalmente los sábados o domingos por la mañana. El trabajo y la rutina le atrapan como si fuese un insecto en una gran tela de araña que lo cubre todo. Pero en esa opacidad,el preso encuentra una salida discreta y se cuela por ella, y es entonces cuando coge su bicicleta y, sencillamente, vuela; dejando atrás pensamientos redundantes, preocupaciones, agravios y/o decepciones.

21 julio 2017

Paisajes en sepia


El camino serpentea entre el paisaje reseco, delimitando  puntos cardinales opuestos.La animada conversación cesa cuando la fotógrafa ha visto mentalmente la foto antes de materializarla con un disparo. Deja que el hombre que la acompaña se adelante unos pasos, y atrapa, con él dentro, toda esa planicie en un clic.
En la vasta llanura el tiempo se detiene y las cosas dejan de pasar, se interrumpen de pronto, y cualquier acción queda congelada en la vorágine del espacio-tiempo.

Paisajes cercanos (serie paseos con Romano). Fotos de Ginebra

La mole de granito rompe la llanura omnipresente en toda la ruta.Nidos vacíos vencidos por una luz cada vez más intensa.
El silencio lo inunda todo. Es protagonista indiscutible de la escena, por eso llevamos callados un buen rato como queriendo, con nuestro mutismo, no romper ese hechizo que proporciona un paraje natural sin tránsito humano.