

En Febrero de 1957 Billie Holiday aún no había cumplido los cuarenta y dos años, pero la vida había dejado tantas marcas en su cuerpo que aparentaba muchos más. La mujer hermosa de flores en el pelo y voz suave, se había convertido en una vieja enferma cansada de la vida. Sólo una cosa parecía dilatar una vida que se le escapaba de las manos: la música.
Su voz había cambiado debido a los excesos con las drogas y el brandy, pero eso no representó un problema porque esa dureza en el tono de la voz hacía más profundas las letras de sus canciones, como si quisiera contar cantando todo ese dolor que llevaba dentro y que acabó con su vida unos meses después de la publicación de su último disco, Lady in Satin (Columbia Records, 1958).
Billie Holiday convenció a Irving Townsend para hacer un disco"a lo Sinatra", porque a ella le gustaba mucho este cantante, sobre todo su vertiente más amarga y atormentada. Exigió, de entrada, que fuera Ray Ellis quien hiciera los arreglos, el mismo arreglista que había trabajado con Sinatra.
Las sesiones de grabación fueron desastrosas en muchos momentos porque Holiday no se sabía las letras , se olvidaba las melodías o ignoraba los arreglos de Ellis, llegaba tarde a las sesiones. Pero el resultado fue sorprendente y es que , como opinaba el director, "Billie era capaz de ser ella misma en medio del infortunio", y esa es una definición que, en mi opinión, sólo los genios alcanzan y ella era una dama del jazz que también podía cantar blues.
Joachim Ernst Berent dijo de ella: "Billie era la encarnación viviente de que, en el jazz, no tiene tanta importancia el qué sino el cómo. Por ejemplo, en 1935 grabó una canción trivial y barata como What a Little Moonlinght Can Do y resultó una obra maestra".
Hace unos días encontré Lady in satin en la estantería por casualidad.Un vinilo nuevo sin estrenar, con su embalaje impoluto. No es la Holiday a la que estoy acostumbrada, es diferente, a mí me parece más auténtica, más sincera. Creo que es un disco perfecto, la verdad; me gustan todas las canciones en la voz profunda y lejana de esta mujer.
Un encuentro inesperado.














