19 julio 2018

Es inquietante...

Ilustración de Hombre Invierno

" Siempre me ha intrigado, como un rasgo significativo y misterioso de la psicología humana, que la vida de diario encuentre un cauce  para seguir fluyendo como si tal cosa durante las guerras, que los niños sigan jugando, los músicos haciendo música, los bailarines danzando, los escritores (que acaso ni siquiera hacen mención en sus libros al momento histórico que viven) escribiendo, las muchachas poniéndose guapas, los novios bailando incansablemente a media luz... Es inquietante, y reveladora de los fondos turbios de nuestra alma, la facilidad que a veces tenemos para convivir con el horror y para reajustar o acomodar a las circunstancias de un día para otro, nuestra tabla usual de valores (...)"
( El Balcón en Invierno,Luis Landero, Tusquets)

10 julio 2018

"No puedo estar sin él"



No puedo estar sin él (sin el móvil). Fotos de Ginebra
La Real Academia de la Lengua recoge varias acepciones para la palabra móvil: Que puede moverse por sí mismo, que no tiene estabilidad o permanencia, aquello que mueve material o moralmente algo y, por supuesto, ha incluido una definición referente al teléfono móvil, como no podía ser de otra manera.

Y es que la palabra móvil ha ido perdiendo sus múltiples significados para la gente, reduciéndose éste casi estrictamente al aparato de teléfono que llevan pegado al cuerpo como si de un apéndice se tratara.

Esto es así en cualquier ciudad, país e incluso cultura. El móvil es, como la economía, una especie de eje que "mueve el mundo". Sin profundizar en su efecto adictivo o cualquier otra cosa, me resulta verdaderamente inquietante observar que la gente se relaciona más a través de este aparato que directa o físicamente.
Me llama poderosamente la atención el hecho de que una pareja o un grupo de amigos estén en un bar, por ejemplo, y cada cual teclee en su aparato sin prestar atención a la reunión que, intuyo, era el motivo principal por el que están juntos.

Me inquieta, además, que las personas que utilizamos poco el móvil pasamos a ser catalogadas de "raras" por el simple hecho de que "estamos desconectadas" la mayoría de las veces. 

"No puedo estar sin ti, no hay manera", el estribillo de esta canción de Coque Malla podría servir no ya para tatarearla a una persona por la que sentimos una emoción especial, sino para cantársela directamente al móvil.

Si bien es un instrumento útil e incluso necesario en muchas ocasiones, considero que es un lastre en muchas otras y, en fin, este invento tan revolucionario no ha llegado a captarme todavía y dudo, seriamente, que lo haga...El meollo de la cuestión es, lógicamente, el uso que las personas hacemos de él y en mi opinión, impera un abuso que nos ha reducido a una especie mitad humana, mitad teléfono móvil. Espero que en un futuro no nos nazcan niños "genéticamente preparados" para una conexión total, es decir, niños que vienen con el teléfono incorporado en cualquier órgano o rincón de su cuerpo...No puedo imaginarme eso, ¿o sí?.

25 junio 2018

Encadenados


Desde que recordaba, toda su vida había estado unida a su padre y a los caballos, porque el primero sin los segundos no se entendía.

Según le contaba su madre, ya de bebé la llevaba en brazos a los entrenamientos en el centro ecuestre en el que tenían dos yeguas y un caballo de salto en pupilaje. Allí, su padre, montaba varias tardes a la semana y algún día del fin de semana.

A los cuatro años montó por primera vez. Sujeta por la cintura, sentía su mano fuerte y cálida que le transmitía una mezcla de amor y confianza difícil de explicar. Se acuerda de que no llegaba a los estribos, y de que el animal le imponía, pero fue capaz de dar una vuelta completa al arenero.

A los seis años había comenzado a saltar obstáculos y su pasión crecía al compás de sus piernas y brazos, hasta que ella sola pudo cepillar, ensillar y montar casi cada día después del colegio.

Cuando cumplió la edad que la federación exigía , comenzó a participar en los distintos certámenes de salto que se celebraban en la región. Después vinieron los de mayor nivel y dificultad: las pruebas nacionales, las competiciones continentales y, por último, los juegos olímpicos.

De su padre recuerda ese afán por enseñarle y ese amor compartido por los equinos, esa pasión que, en su caso, se agrandaba con el tiempo hasta convertirse en una necesidad vital.

En sus sueños aparece nítido ese hombre tan querido, su padre,  y todas las yeguas y potros con sus nombres, sus manías y sus miedos... Ese tiempo pasado que les vincula únicamente a los dos...


Encadenada al palo que le sirve de sostén, la rosa blanca espera la luz del atardecer. Vencejos y golondrinas se disputan los insectos. La urraca persigue al milano con su pico inquisidor.
La rosa blanca espera un verso, tal vez sobre el sol que desaparece en el horizonte añil.

18 junio 2018

De la empatía.

Vendedor ambulante de globos. Foto de Ginebra

Hace poco vi un documental titulado Dígitos que versaba sobre la relación que los humanos sostenemos entre nosotros en base a la tecnología. Se centraba, concretamente, en la figura de los moderadores de comentarios que trabajan para las empresas y plataformas digitales.

El testimonio de algunos de estos trabajadores y trabajadoras era similar: se trataba de una profesión difícil en la que la ansiedad y el estrés estaban presentes debido a la información violenta, tanto escrita como visual en las redes sociales.
Una trabajadora comentaba que su receta era "moderar moderadamente" porque un gran número de sus compañeros terminaban con bajas laborales a los pocos meses de ser contratados en este sector. Incluso un alto porcentaje abandonaba el trabajo antes de los seis primeros meses de formalizar el contrato. Y es que leer insultos y agresiones verbales, ojear vídeos con contenidos muy duros debe conllevar una pérdida de fe en la humanidad y, por ende, un sufrimiento emocional considerable.

Los testimonios venían avalados por sociólogos y psicólogos que habían estudiado la evolución de ese valor o virtud humana que denominamos empatía durante las dos últimas décadas y revertía datos concretos: los seres humanos estamos perdiendo la capacidad de comprender las situaciones y el contexto de nuestros semejantes, de identificarnos con sus problemas e inquietudes, de entender sus sentimientos;  y la red es un vehículo en el que el anonimato permite el insulto y la intolerancia porque no tenemos delante el rostro y la mirada del otro y, por tanto, esa relación menos cercana ampara estas situaciones desagradables.

No sé hacia dónde nos encaminamos, pero lo que tengo claro es que la ética debe regir siempre nuestra conducta independientemente del contexto, el lugar o las circunstancias en las que nos desenvolvemos.
Si olvidamos el significado de palabras como la empatía, evidentemente perdemos parte de nuestra esencia humana y eso es realmente terrible.

08 junio 2018

"Un beso y una flor"

Cyclamen blanco. Foto de Ginebra

El cyclamen blanco es una flor de tipo bulbo que posee una extraordinaria belleza, dada la forma de sus pétalos que sugieren un corazón de esos que solemos dibujar en los cristales cuando el vaho nos brinda esa posibilidad.

Su periodo de floración es el invierno hasta bien entrada la primavera; es entonces cuando ralentiza su crecimiento y, digamos, se toma un largo descanso estival porque no le gusta el calor.

No necesita cuidados extraordinarios, aunque sí precisa de parte de nuestro tiempo, como cualquier otra planta. En contrapartida, ella nos ofrecerá siempre mucho más de lo que nosotros podemos concederle, por ejemplo esa delicada y rara belleza que viene a adornar nuestras tardes de invierno, lluvia y sofá.

En la mitología griega se la consideraba una flor vinculada al amor duradero y sincero y Plinio el Viejo sostenía que su cultivo evitaba el mal de ojo. En otras culturas, esta planta se asocia a las pócimas de amor, a la magia, a la resignación por un amor perdido y, por ende, a las despedidas (esto me recuerda a la letra de aquella canción de Nino Bravo: "al partir, un beso y una flor"...

29 mayo 2018

Una pareja perfecta

Girasol y Lola. Foto de Ginebra

Lola le azuza, le compromete, y él responde con agrado a sus reclamos. Con una voz aguda le llama por su nombre: "Girasol", y él responde con caricias y carantoñas, mordisqueándola el pelo y resollando muy cerca de su oreja.

La niña levanta sus manitas y, a tientas, le busca el hocico mientras, pendiente de la cámara, posa como si de una profesional se tratase.
La complicidad entre los dos me contagia y me despido de esta pareja perfecta que me ha regalado unos instantes rebosantes de belleza...

19 mayo 2018

Paisajes cercanos


Los humanos, como los patos de la charca, somos animales gregarios (sociales o políticos diría Aristóteles) y ,como ellos cuando surcan las aguas, caminamos juntos algunos tramos en la ruta de nuestra existencia.
Encontramos compañeros entrañables (otros que no lo son) hacemos amigos,  conectamos con gente anónima con la que compartimos instantes o anécdotas  en las que puede surgir cierta empatía, ese "ubuntu" que tanta falta hace. 


Unos, muy pocos, se quedarán siempre a nuestro lado, aunque hayamos decidido tomar caminos diferentes. Otros saldrán en desbandada y nunca se volverá a saber. En el círculo que blinda el existir ha de ser así.


Agua y Nieve (paisajes cercanos). Fotos de Ginebra

Es entonces cuando, desde la distancia que es nuestro retiro, observamos este devenir de cosas que forman parte de nuestras vida.

La distancia es la frontera que trazamos ante el desapego, la decepción , el desengaño o la desilusión que nos causan los hechos y las personas; y ,a la vez. es el refugio en el que nos podemos ver sinceramente, reencontrándonos con nosotros mismos en una observación sin maquillar.