14 noviembre 2019

Aprendiendo

Foto de Ginebra

Ya no se esforzaba por enderezar el cuello y mirar hacia arriba para ver las nubes. Le bastaba con ver su reflejo en la charca. Con el paso de los años iba aprendiendo a bajar  de éstas con un vuelo suave y un aleteo tranquilo, sin aspavientos.

29 octubre 2019

Caminos

Hitos. Foto de Ginebra

La niebla cubría buena parte del paisaje. No se divisaban ni las montañas ni tampoco el valle,así pues anduvimos casi por inercia hasta que ésta se disipó con los primeros rayos de sol. No estoy segura de la distancia que recorrimos;tampoco de los caminos sin señalizar que tomamos, pero recuerdo con bastante exactitud algunos momentos precisos de la conversación, de sus ojos fijos en los míos, de esos gestos que voy conociendo, los que me empujan hasta encontrar las palabras precisas. 

Un perro ladraba a lo lejos y se oyó el sonido ronco de un disparo. Día de caza, pensé, y un escalofrío me recorrió el cuerpo entero. Seguiste contándome cosas sobre tu aventura amorosa, se te iluminó la cara al referirte a Manuel. Te has enamorado como una adolescente, le dije. "Suerte", pensé, pero no llegué a pronunciarlo, porque la palabra se me atragantó en la garganta y no supe como hacerla salir de allí.

Casi sin darnos cuenta habíamos llegado al pueblo por un camino diferente al que utilizábamos con frecuencia; un camino surcado de atajos y trochas escondidas entre los brezos y la maleza. Senderos ocultos como en las relaciones personales y vitales, me dije,  con un destino final en parte intuido y en parte sorprendente o desconocido...

08 octubre 2019

El silencio

Luces y sombras. Foto de Ginebra

 "El silencio se iba volviendo tóxico por el pasillo y las habitaciones. Cuanto más duraba más difícil de romper se volvía. El silencio era una niebla que nos alejaba al uno del otro aunque estuviéramos muy cerca (...) Ni siquiera cuando nos hablábamos  se disipaba el silencio. Nuestras voces sonaban raras porque el silencio que no podían vencer las había neutralizado (...).

El silencio duraba  horas y días y cada minuto de él era irrespirable. Cada uno de los dos moría de tristeza al lado del otro: la tristeza que infligía con la suya y la que recibía por contagio. El silencio borraba cualquier rastro del motivo inicial que lo hubiera  provocado (...). Cada uno se  sentía a la vez culpable y ofendido. Cada uno sentía  el remordimiento de haber cometido un agravio y el escozor de haberlo recibido (...). El muro invisible no lo había levantado nadie más que nosotros..."

Fragmento de Tus Pasos en la Escalera. Antonio Muñoz Molina. Seix Barral

27 septiembre 2019

Emergencia climática

Castaño asesinado en un incendio provocado. Foto de Ginebra

Cuando el bosque decida rebelarse, nos enseñará sus dientes y sus garras, y nos asfixiará en una burbuja que sólo contendrá CO2, ese gas que ha tratado de absorber para hacer posible nuestra vida aquí.

Cuando el bosque, por fin, se defienda y deje "de poner la otra mejilla", desapareceremos como aparecimos y otra especie, tal vez más evolucionada, ocupará el lugar que le corresponde...

21 septiembre 2019

Neblina

El baño. Foto de Ginebra

En la quietud de la siesta, mientras todos dormían acurrucados bajo la copa de los fresnos, ellos dos hablaban de algo que no  pude escuchar.

Arquitectos de una historia de amor, de una recíproca intimidad, habían visto pasar los años sin poder desprenderse el uno del otro, en esa convicción de que el azar es sabio.  Y juntos, no cabía duda, navegarían y remarían hasta el final de sus días;  disipando "la neblina" que a veces confunde o atonta, y enfrentando sus vidas como velero que atraca en un puerto de mar, como dos bailarines hipnotizados que no pueden dejar de danzar. 

Ella solía decir que él la engañó porque era muy joven cuándo le susurró secretos en el oído; pero esa no era la  verdad, sólo había que acercarse a ellos para entender sus profundos sentimientos. ¿ Quizá alguien podía resistirse a sus ojos claros y a su serena voz?. ¿Quién a la fuerza y el coraje de una mujer especial?... Seguramente nadie jamás.

10 septiembre 2019

Underground


Estaba citada en el número 130 de la calle La Cubana. Era un nombre extraño para una ciudad del norte. La nota no decía más, aunque iba dirigida a ella. La curiosidad se impuso a la precaución o la desconfianza y, sin temor alguno, cogió el metro y llegó hasta la casa de puertas blancas que mediaba con el bar de tapas españolas.


Una mujer se balancea al caminar como si sus pies no estuviesen conformes en el asfalto. Es muy delgada y su camiseta blanca se funde con la fachada del impoluto edificio que preside un hotel de cuatro estrellas.
No se aprecia si tiene prisa, aunque su paso es decidido como si alguien la esperara y llegara tarde, algo imperdonable en "la ciudad de la puntualidad"

Fotos de Ginebra

30 agosto 2019

Chopos y alisos

Corazón nuboso entre chopos y alisos. Foto de Ginebra

Miraba a menudo hacia arriba porque le interesaban, entre otras cosas,  las nubes, las copas de los árboles de gran altura ,como alisos y chopos, y el vuelo y  trinar de los pájaros en ellas.
A veces eran las primeras las que semejaban formas dispuestas exclusivamente para sus ojos. Figuras reconocibles, exactas las más de las veces, que se iban diluyendo según los caprichos del viento.

Era tan aficionada a mirar hacia arriba, que no se sorprendía cuando, en algunas ocasiones, se producían pequeños milagros en los que nubes, árboles y pájaros, esos elementos de interés, parecían alinearse y componer una especie de poesía visual que duraba el tiempo preciso para que ella les retratara.

Estaba convencida que era un guiño de éstos, sabedores de su estima. Nadie a su alrededor parecía darse cuenta. Seguían con sus  conversaciones, ajenos a la belleza del instante; bebían cerveza, se bañaban en el río o dormitaban la siesta como si nada de lo de allí arriba pudiera interesarles lo más mínimo y eso, exactamente eso, era el meollo de su "crónica" perplejidad hacia la mayor parte de sus semejantes.