Como la luz de un sueño, que no raya en el mundo pero existe, así he vivido yo iluminando esa parte de ti que no conoces, la vida que has llevado junto a mis pensamientos... Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto cruzar la puerta sin decir que no,curiosear los libros, responder al deseo de mis labios con tus labios de whisky, seguir mis pasos hasta el dormitorio.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo, hicimos mil proyectos, paseamos por todas las ciudades que te gustan, recordamos canciones, elegimos renuncias, aprendiendo los dos a convivir entre la realidad y el pensamiento. Espiada a la sombra de tu horario o en la noche de un bar por mi sorpresa. Así he vivido yo, como la luz del sueño que no recuerdas cuando te despiertas. Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.

Personas normales y corrientes

Foto de Mary Maccartney

Las personas normales y corrientes no podemos cambiar los terribles hechos que suceden en el mundo, como la matanza de los más de ciento treinta niños y varios profesores en una escuela de Peshawar en Pakistán, ocurrida hace un día o los escalofriantes datos de la OIT sobre los millones de personas esclavas en este Planeta, muchas de ellas menores de edad.
Estos sucesos y muchos más que no he nombrado, nos llenan de ira y de impotencia, de tristeza, de rabia... ¡de todo!.

Pero las personas normales podemos cambiar las leyes que nos parecen injustas y hacer que nuestra sociedad sea menos egoísta e insolidaria. Esto no cambia en absoluto nuestra sensación de impotencia de la que he hablado en el primer párrafo, pero viene a atenuar un poco tanta injusticia perpetrada por los hombres.

Las personas normales como tú y como yo podemos ayudar cada día con pequeños y con grandes gestos, que  vienen a demostrar que la empatía es un valor innegociable que debe estar siempre en alza, porque, entre otras cosas, es el eje de la convivencia pacífica en torno al cual giran otros valores morales. 

Desear un mundo mejor en estas fechas cuajadas de deseos no deja de ser un "tópico-utópico", pero debemos hacerlo y no sólo eso: estamos obligados a  creer en ello y hacer lo posible porque los cambios se realicen y mejoren la vida de personas anónimas que se merecen algo diferente a lo que les ha tocado en suerte.
¡Feliz Navidad!



"Pequeños" placeres


Suenan graves las primeras notas y el público ruidoso guarda silencio. La instrumentista se abandona a la difícil tarea de afinar las cuerdas y encontrar las notas que compondrán la melodía que ha seleccionado.
El teatro está prácticamente vacío, descansando unas horas hasta que el patio de butacas , los palcos y la grada se llenen de gente, ávida de "teletransportarse" hasta el cielo.
La joven músico ha olvidado por un instante el día que es, la hora, e incluso ha olvidado su nombre. Es el tiempo de la música.


Multidisciplinar. Fotos de Ginebra

Leer o releer un libro. Los pasajes marcados la primera vez que esa historia escrita cayó en tus manos y viajó directamente desde la página escrita a tu corazón. Bañada en la luz que entra por la ventana,  la lectora "pasa página" y en su plácida quietud se concentra en los párrafos marcados a lápiz con una cruz o una estrella, subrayados incluso.
La lectura vs la evasión.

"No es lo mismo"



Hoy se cumplen 30 años de un fatídico accidente sucedido en la región de Bhopal, en India, en donde se produjo un escape de gas en una fábrica de pesticidas de nacionalidad estadounidense Union Carbide, una empresa que fue absorbida en 2001 por la multinacional Dow Chemical, la segunda empresa química del mundo.

Ninguna de estas empresas ha indemnizado a las familias de las 25.000 víctimas de la catástrofe, ni tampoco a las víctimas de infertilidad, malformaciones, enfermedades crónicas, etc que aún hoy sufren las consecuencias... Se niegan incluso a pagar un duro para potabilizar el agua contaminada que, todavía en 2014, consumen miles de personas.

El gobierno de EE.UU ha apoyado, a pesar de las protestas de un alto porcentaje de sus ciudadanos, a las multinacionales químicas y, debido a este apoyo, estas "grandes ballenas industriales" han eludido juicios y responsabilidades.

Si el accidente hubiese ocurrido en este país desarrollado ("la primera democracia del mundo contemporáneo") seguramente el resultado no hubiese sido ni parecido. Las empresas extranjeras habrían procedido como se debe: asumir responsabilidades, indemnizar a las víctimas ,mejorar  su tecnología (también de paso las condiciones laborales de sus empleados) para tratar de que este tipo de accidentes no se repitan .
Pero no es lo mismo India que EEUU, como no es lo mismo un niño estadounidense que un hindú a ojos del capital.

Desenlaces dispares




He aquí dos imágenes relacionadas con el fútbol que se han convertido en noticia durante esta semana que ha terminado. Dos hechos bien distintos con un nexo común. Dos tragedias humanas con desenlaces dispares.

En esta foto, una de las más recurrentes en la portadas de los periódicos,Carmen, una octogenaria, posa con la camiseta del Rayo Vallecano después de ser desahuciada de su casa y realojada en un piso del alquiler cuyas primeras mensualidades pagará el club. Carmen, a pesar de vivir a su edad una experiencia tan dolorosa como injusta, ha sido "recompensada" con el gesto solidario de un club deportivo, de una afición y de un barrio obrero.
Insisto: dentro del drama, queda la esperanza en forma de solidaridad.

Jimmy, un hincha del club Deportivo de A Coruña no ha corrido la misma suerte. Ha fallecido después de sufrir parada cardíaca tras ser herido y arrojado al Manzanares en la reyerta ocurrida esta mañana entre hinchas del Frente Atlético y Riazor Blues, el grupo ultra del Deportivo.
La batalla campal, la extrema violencia de unos tarados, deja una muerte, una veintena de heridos y varios detenidos.
Las personas normales (nos guste o no el fútbol, seamos aficionados o detractores de este deporte) no entendemos la sinrazón que desemboca en esta violencia gratuita. El fútbol es y debe ser otra cosa, y los clubes tienen parte de la responsabilidad por consentir hinchas extremistas en sus estadios.

Un punto de vista más bien clásico.


Un momento decisivo. Foto de Ginebra

En la hamburguesería había mucho ruido. La música y el gentío ahogaban por completo el transitar de una calle castiza de la ciudad.
Miras a través de los cristales que franquean la puerta de entrada y les ves. Una imagen insólita que está fuera de todo contexto, por eso mismo es fresca y divertida.

Llevas tu cámara, la cuelgas del cuello y sales pitando, incluso debes dar la mano al hombre simio para que no se escurra entre la multitud.
Todo es muy rápido, ahí radica la emoción, en el sentido de captar una imagen que te parece diferente, el poder atraparla sin haberla tenido antes en la cabeza. Elaborarla de forma impulsiva.Tengo  un "sentido o punto de vista clásico" respecto de la fotografía, si se puede llamar así. Los resultados pueden ser mejores o peores, más acertados o menos, más precisos y de técnica impecable, pero la emoción del momento es lo que cuenta verdaderamente.

"Una casa en el cielo"

 Foto de Ginebra
Este edificio es la Casa Museo Guayasamín de Cáceres, una preciosa construcción rodeada de enormes jardines llenos de flores, árboles y algún que otro gato callejero que se cuela por la verja.

Atardecer glorioso en su bella fachada y en sus escaleras laterales por las que se accede al pórtico superior. Una gozada de sitio en el que puedes acercarte a la interesante y original obra del artista ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, a la cultura precolombina de Latinoamérica o al arte colonial ecuatoriano.
Los jardines son el lugar idóneo, a comienzos de verano, para la realización de deliciosos conciertos de música clásica y otras disciplinas.
A veces, cuando paseo por aquí, sueño que es mi casa...Soñar, como errar, es propio de humanos, al menos eso dicen.



Una casa para bailar descalza esta canción, en un atardecer como el que muestra la fotografía o en una mañana lluviosa.

La más sencilla es la más grande.

Cristina García Rodero. Foto de Ginebra

He tenido la enorme suerte de conocer, charlar y poder hacerle un retrato a una de las fotógrafas más relevantes del panorama internacional, Cristina García Rodero, miembro de Magnum Photos y premio nacional de Fotografía.

Este año el Festival Pop Art, que se ha celebrado en Cáceres este fin de semana, le ha concedido el premio a la mejor fotógrafa y allí pude conocerla y pasar unas horas con ella. No es difícil acercarse a esta mujer pequeñita en estatura y enorme, gigante en su arte, pues destila humildad y sencillez, en sus maneras y en su conversación.

Hablamos de fotografía, de sus comienzos y de su trayectoria, mientras tomamos una tapa y un vinito. Me contó, entre otras cosas, que  en estos momentos expone en el Centro de Arte Tomás y Valiente de Fuenlabrada, con una muestra de cincuenta fotografías que llevan por título "Con la Boca Abierta". Se trata de una retrospectiva de su obra desde sus primeros trabajos en los años setenta hasta hoy. La mayoría de las fotografías son inéditas y, a buen seguro, harán honor al título de la exposición y nos dejarán así: "con la boca abierta", tal y como me quedé yo tras pasar una mañana con ella.