Como la luz de un sueño, que no raya en el mundo pero existe, así he vivido yo iluminando esa parte de ti que no conoces, la vida que has llevado junto a mis pensamientos... Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto cruzar la puerta sin decir que no,curiosear los libros, responder al deseo de mis labios con tus labios de whisky, seguir mis pasos hasta el dormitorio.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo, hicimos mil proyectos, paseamos por todas las ciudades que te gustan, recordamos canciones, elegimos renuncias, aprendiendo los dos a convivir entre la realidad y el pensamiento. Espiada a la sombra de tu horario o en la noche de un bar por mi sorpresa. Así he vivido yo, como la luz del sueño que no recuerdas cuando te despiertas. Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.

Tatareando una de Billie

Gato en la ventana. Foto de Ginebra
Recorro el exterior del palacio y su laberíntico diseño  me conduce directamente a un precioso claustro que imita la arquitectura renacentista del siglo XVI. Apoyado en el alféizar de una de las ventanas acecha un gato con modales de centinela que no se fía de la presencia de un humano parapetado con un artefacto que hace clic.
Me mira desconfiado y altivo y ,al principio, le respondo con una mirada similar, aunque consigo acercarme, retratarle e incluso brindarle una caricia. Se queda quieto y me permite que le toque las orejas y le rasque la nuca y la cabeza.

Me alejo tatareando una de Billie que queda prendida en el pico de un pájaro. Volando se lleva esa melodía hacia las nubes y se la entrega al viento con un mensaje implícito que sólo él sabe interpretar.

La lluvia me sorprende atravesando el portalón de entrada y salida. Guardo la cámara en la mochila y abro el paraguas plegable.Me sonrío a mí misma por haber sido tan precavida. Bajo la calle deprisa, al compás de las gotas que se rompen en el adoquinado de la acera. Huele a café en la pastelería de Eloísa. Huele a café y a bollos de chocolate con nata en la pastelería de Eloísa. El mundo se detiene en este sitio y en este instante, y yo me detengo con él.

Túneles

Bosque de Bambú, Kioto, Japón.

arces en Oregón, EEUU

Jacarandas de Pretoria, República Sudafricana

Túnel del Amor, Ucrania

Túnel Oscuro, Holanda
Túneles vegetales. Getty Images

Finca de cerezos en flor.El Torno, Valle del Jerte. Foto de Ginebra

En el sendero
huellas de algún extraño,
tal vez yo mismo
(Al Bert)

Árbol de otoño
tus hojas se han ido
te queda el viento
(Carlos Fleitas)

Nos separamos
y ahora me quedo solo
a la sombra del árbol
(Masaoka Shiki)

En el ocaso
canta un jilguero en sus ramas
y baila una mariposa
(Maribel Blanco)

Azul hipnóptico


Una mujer sentada en un banco mira el mar bajo un plomizo cielo gris. Me parece salida de la canción de Serrat, "Penélope", ahí sentada esperando a un amor de juventud. Pero no. La mujer sentada no espera a nadie, quizá ni siquiera espere nada. Sólo piensa y se deleita con el paisaje que tiene delante, un paisaje bravo debajo de esa aparente calma. Un espacio inmenso y lejano al que no alcanza la vista.

Ha tenido experiencias vitales porque se ha hecho mayor, por eso parece haber perdido la capacidad de sorprenderse, aunque a veces lo consigue.
Algunos días viene a este banco, aquí la traen sus pasos cansados y su sobrepeso. Si se acuerda, suele traer una bolsa con migas de pan para echarle de comer a las gaviotas.Le gusta este gesto tanto que se diluye en él y todo se detiene en un instante en el que solo existe ella misma.

Mirando el mar (reposiciones). Fotos de Ginebra
Una mujer joven mira el mar desde el alféizar de un gran ventanal. Oye el ruido de las olas al romper en las rocas y huele la bruma salada que envuelve el mirador.
Hay días en los que su pensamiento viaja lejos y le resulta difícil poner orden en su cabeza. Es entonces cuando se sienta en el alféizar de esta ventana y pierde su mirada en ese azul hipnótico. Así pasa las horas, sin hacer nada más.
Guarda en su interior fantásticos secretos, como cofres piratas de una goleta hundida en alta mar.

Flores desde mi ventana


Nos regalan una belleza visual, colorida y geométrica, aunque carecen de olor (no se puede tener todo, cómo dirían algunos), los conocemos porque son un símbolo de los Países Bajos y forman parte de uno de los motores de su economía: el cultivo y la exportación de tulipas o tulipanes, como solemos denominarlos.



Este tubérculo no es originario de Europa, si no que proviene de Asia Central y Oriente, algunos estudios indican que pudo llegar a Europa a través de Al-Ándalus durante el siglo XI, aunque esta teoría aún no está muy clara, sí se sabe que debe su nombre a la palabra turca "tülbend"que designaba los turbantes de la nobleza por la semejanza de sus formas con la de esta flor cuando aún no ha abierto sus pétalos.
El tulipán, no en vano, también es un símbolo de países como Irán o Turquía.


La estación recomendable para su siembra es otoño o principios de invierno. Se debe enterrar el bulbo y proporcionarle los cuidados que requiere: riego sin encharcamiento, abonado y aireado de la abundante tierra, luz natural y bajas temperatura. Es una flor de exterior, apta para jardines y/o macetas. Nos ofrecen su flor en febrero o marzo, según las variedades cultivadas y, junto con la flor de almendro y alguna otra, son el preludio de la floreada primavera, que,desde mi punto de vista, encuentra su culmen con la floración del cerezo en el Valle del Jerte; primavera que sufren los alérgicos y gozan los amantes de las flores que no padecen ese molesto trastorno.


Los tulipas de mi ventana. Fotos de Ginebra

Lejos de ser mi flor preferida, he de confesar que siempre entierro algún bulbo por el simple placer de ver crecer su tallo y observar como se abren sus pétalos coloridos en estos días invernales. Me entusiasma tumbarme a leer y mirarles a través del cristal. Al fondo, como veis en la fotografía, se diluyen la copa de los árboles, las nubes, los pájaros y algún que otro avión que dibuja su estela.

Estos músicos también nos ofrecen color y ritmo en muchas de sus canciones. Una banda diferente que me parece una delicia.


Todo lo que somos


" Los espíritus superiores siempre nacen con una misión; por eso suponen que los demás también la tienen. Transcurren años hasta que descubren su soledad y que no todos los seres humanos dejan que aflore su razón de vivir. En un ochenta por ciento de casos, las personas renuncian a la Vida que desearon en la niñez.
A partir de ahí, aquel que sigue su misión piensa que está solo, hallazgo que lo vuelve amargo y cínico. No tarda en aislarse, su mundo interior se distancia del exterior y termina sus días solitario; no importa dónde viva.
Son pocos los que resisten la presión del mundo y además logran poner un poco de sí mismos en cuanto dicen y hacen."
(Kahlil Gibran, Cartas de amor del Profeta, 6 de enero de 1918)

Fotos de Ginebra
"El único silencio que compartimos es aquel que nos permite comprenderlo todo. Los otros silencios son crueles e inhumanos (...). Hay silencios dolorosos , pero es en el silencio donde las cosas toman forma; y en algunos periodos de nuestra existencia no podemos hacer más que esperar. Dentro de cada cual, en lo más profundo del ser, hay una fuerza que ve y escucha aquello que todavía no podemos percibir. 
Todo lo que somos hoy nace del silencio de ayer."
(Kahlil Gibran, Cartas de amor del Profeta, 10 de febrero-1 de marzo de 1916)

Alma

Retrato accidentado. Foto de Ginebra

Cuando me topo con un espejo de este calibre no puedo reprimir el impulso de "inmortalizarme", bien a solas o acompañada, como es el caso.
Esos espejos decimonónicos de gran tamaño son como un imán poderoso que me atraen por varios motivos.
Uno de ellos es la curiosidad de observarme desde el otro lado y desde un soporte centenario e imponente como éste. ¿Cuántos de nuestros antepasados  y de qué manera se habrán inspeccionado en él?.

No siempre una puede mirarse al espejo francamente. En este acto tan aparentemente cotidiano hay todo un mundo oculto de impresiones que pueden reflejar lo que uno teme ver.
Lo que nos devuelve este objeto tan usual puede que no se corresponda con la percepción de lo que somos y pienso que hay que tener valor para aceptar lo que desconocemos de nosotros mismos, nuestras sombras, así podría denominarse.

Quien vive un tiempo en las sombras puede sonreír sinceramente al sol, ahora lo sé. Han sido cuatro duros meses en los que el dolor ha sido un" compañero" inseparable. Una sombra compacta y alargada que asfixiaba cualquier atisbo de luz. Un tiempo en el que, confieso, me ha costado reconocerme, ahora puedo hablar de ello.También sé que tras la tormenta siempre llega la calma, aunque algo haya cambiado durante el azote del vendaval, la esperanza es un buen timón contra el naufragio.

Del suelo al cielo





Del suelo al cielo, serie árboles. Fotos de Ginebra

Sobre el césped los árboles me hablan
del divino poema del silencio.
La noche me sorprende sin sonrisas,
revolviendo en mi alma los recuerdos.

¡Viento! ¡oye!
¡espera! ¡no te vayas!
¿De parte de quién es? ¿Quién dijo eso?
Besos que yo esperé, tú me has dejado
en el ala dorada de mi pelo.

¡No te vayas! ¡alegra más mis flores!
Y sé, tú, viento amigo mensajero;
contéstale diciendo que me viste,
con el libro de siempre entre los dedos.

Al marcharte, enciende las estrellas,
se han llevado la luz, y apenas veo,
y sé, viento, enfermo de mi alma;
y llévale esta «cita» en raudo vuelo.

...Y el viento me acaricia dulcemente,
y se marcha insensible a mi deseo...

(Gloria Fuertes)


Encontré este artículo que habla del verdadero amor, de lo irónica que puede ser la vida y de la situación en la que se encuentra el sistema de salud pública en nuestro país, concretamente en la Comunidad de Madrid, a pesar de las costosas campañas de lavado de imagen por parte de sus gobernantes, la realidad es otra bien distinta. ¿Qué cómo es posible que hable de tantas cosas dispares en un mismo texto? Pues es posible y además lo hace fantásticamente bien, "desde el fondo y desde la forma".

"Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta" (Sam Keen, escritor, profesor y filósofo norteamericano)