12 febrero 2009

Días de Escuela



(...) Ahora recuerdo aquel día y a aquel viejo fotógrafo como sí, para mí, siguieran siendo cercanos. Apareció en la escuela una mañana por sorpresa (al menos yo no recuerdo que nadie nos avisara) con su maleta al hombro y su cámara y el trípode en la mano. Era un hombre ya mayor, vestido con un sombrero y con un traje de rayas y con ese extraño aspecto de los hombres que caminan por el mundo muy cansados. Era gallego (o portugués, quien sabe) y llevaba muchos años, según le dijo a mi padre, recorriendo las ciudades y los pueblos del país con la maleta al hombro y la cámara y el trípode en la mano. Se ganaba la vida visitando las escuelas y haciendo fotografías que luego pintaba a mano (...)
Durante todo el día estuvo haciendo fotos, con el permiso expreso de mi padre, que también posó ante la cámara. Montó el trípode en el medio de la escuela, uno detrás de otro, fuimos pasando todos por la mesa del maestro, en la que previamente había colocado un cuaderno y una pluma y la bola del mundo giratoria que teníamos guardada en el armario. Como telón de fondo, una sábana doblada y el mapa que yo le ayudé a colgar encima del encerado (...).
Durante todo el día, uno detrás de otro fuimos pasando todos ante la cámara, repitiendo el mismo gesto y la misma actitud rígida y artificiosamente espontánea: la pluma en una mano, apuntando hacia el cuaderno sin mirarlo, la otra en la bola del mundo (con los dedos sobre España) y los ojos clavados en aquel cristal oscuro desde el que él nos miraba , la cabeza escondida bajo el sombrero y la mano derecha sujetando el final del cable.
Nunca lo volví a ver. El fotógrafo se fue igual que había venido cuando acabó su trabajo, dejándonos tan solo de recuerdo una sonrisa y, al cabo de algunos días, en que llegaron a las escuela por correo, nuestras propias fotografías coloreadas. A las pocas semanas, ya nadie hablaba de él ni se acordaba siquiera de su paso. Pero, durante mucho tiempo, yo no logré olvidarlo (...).

(Julio LLamazares: "Escenas del cine mudo". Seix-Barral)

26 comentarios:

Sibyla dijo...

Precioso fragmento!

La fotografía digna de museo, retrata muy bien la infancia de la posguerra...

Besitos Ginebra, te sienta bien el cambio de look:)

Ignacio Bermejo dijo...

!Cuantas imágenes quedaron como monumentos de nuestra memoria.! Un placer leerte.

Troba dijo...

dicen que en cada fotografía uno deja un poco de su alma...
que cierto!!

besos!

Moisés Márquez dijo...

¿ Cuál de las dos eres ?

Emma dijo...

Recuerdo muy bien esa misma foto con la cara de mis padres.
Hay personas, que sin saber por qué, dejan huella.....

La peque está de morritos... :( Probablemente preferiría estar jugando con sus amiguitas :)

Besazos Ginebra.

RAÚL dijo...

gracias a los escritores que no consiguieron olvidar las cosas!! precioso retrato costumbrista antañoso.

GINEBRA dijo...

Esas fotos tienen una esencia de otros tiempos, de aquellos días de escuela. Moisés, no soy ninguna de ellas, no tengo esas fotos, soy un poco más joven que ellas, jajajajajajja. Es una imagen de google...
Es cierto, Troba, cada foto contiene el alma del fotografiado y del fotógrafo que sabe mirar lo de fuera y lo de dentro.
Besos y buen día a todos.

JESUS y ENCARNA dijo...

Yo tengo una así... que aplicaditos que estábamos. Una abraçada gran y disculpa nuestra ausencia, pasamos por malos momentos y el tiempo aún nos pertenece menos que nunca.
Petonets
Encarna

Sharif dijo...

Las fotos y las historias que ocultan detrás, empezando por el fotógrafo.
Bonita entrada.
Un beso.

Aureliano Buendía dijo...

Fotos de otro mundo. De un mundo en blanco y negro.


Un beso desde Macondo ;)

Möbius el Crononauta dijo...

Suerte que en algunas fotos seguiremos siendo niños forever and ever, porque aunque algunos intentemos seguirlo siendo, no es lo mismo...

Besicos

Juan Luis G. dijo...

Hola Ginebra.

Yo también recuerdo la foto que me hicieron en parvulitos... Qué majos éramos por entonces...

Besos.

Antonio Parra dijo...

Joder !que reflejo de la memoria!. Yo tengo una igual, exactamente igual, pero ya no recuerdo al fotógrafó. Sin embargo si recuerdo al "conserje" que preparaba los braseros de picón para el maestro y diluia la leche en polvo en agua para llenar las latas que, previa colacación de un asa en casa del herreo, llevabamos colgada de nuestros cinturones para "degustar tan preciado liquido". !Cómo pasa el tiempo!
Un beso, con nostalgia

Naveganterojo dijo...

Me has echo ir a buscar en los albunes de fotos una que creia tener muy parecida y....ja,ja,ja, es casi igualita, este cuarenton con 5 años, y mirando con cara de interes la cartilla "parvulitos".
Tiempos pasados que no volveran,(ni ganas de que vuelvan,por supuesto).
Un abrazo

GINEBRA dijo...

jajajajaja, os he acercado unos tiempos lejanos y cercanos... más o menos todos tienen una foto parecida o más moderna, pero la típica también. De los primeros cursos de EGB tengo una con el pelo tipo niño... hubo una plaga de piojos en el cole y mi hermano y yo nos infectamos... mi larguísima melena por entonces fue al traste y me cortaron el pelo cortísimo. Creo que no lo he pasado peor en mi vida. Además nos daban ZZ, que olía a rayos y claro todo el mundo sabía que con ese olor teníamos "pipis", aunque todo el cole lo tenía, jajajajajajja. Foto con babi de rayas rosita y pelo a lo garçon... me divierte ver fotos de cuando éramos niños.
Besos y buen finde.

Oteaba Auer dijo...

Buen texto y fantástica fotografía. Si hay algo que me resulte verdaderamente estimulante por las sonrisas que me provocan es ver fotos antiguas...y la expresión de sorpredida de que tal o cual cosa...
Un besito mi niña

Denavegantes dijo...

La fotografía es preciosa. El fotógrafo un mago. El arte de la fotografía es sin duda cosa de mágia. Saludos.

Condevolney dijo...

Un noble y digno trabajo, como fotógrafo admiro el trabajo de estas personas que aun hoy siguen dibujando el instante, la sonrisa de los niños en la escuela, ese gesto que perdurará impreso en el papel del recuerdo, solo un artista verdadero debe ocuparse de esto y sobre todo en aquellos tiempos donde en cada papel, los colores había que ponerlos a mano, bonito homenaje a esos esforzados genios que iban por nuestras sonrisas como quien va de paseo y colorea la brisa.

Desde el alma farolera te agradezco que saques a Julio a la palestra, yo y mimismidad estamos desde hace no sé cuantos siglos empapados de su “lluvia amarilla”, me marcó tanto que quizás fui un tiempo Andrés, solitario y meditabundo, allá en Ainielle, deliruim tremens de la metáfora otoñal de la poesía. Bueno que me enrollo y no comemos hoy, un utópico besazo princesa Ginebra.

HumP dijo...

Hay momentos en la vida de uno, que una persona, unas palabras o algo que en su momento nos es especial, se clavan muy ondo en nosotros.....para lo que algunos es solo un momento , un pasaje, o simplemente eso, nada, para nosotros es algo hermoso que de vez en cuando sale a flote y nos hace recordar, a veces con una sonrisa, otras con un olor amargo.

es verdad que en las fotografias echas con amor, se puede ver el alma del que las izo, mas alla de la expresion de lo que fotografia, pero tambien es cierto, que en esa fotografia tiene que haber por las dos partes, simple complicidad.

buen finde Wendy
Disfruta de tu sol
hump

Queiles dijo...

Ya me estabas despistando un poco con el texto y las fotos pues tu eres m8ucho mas joven. Al final vi la firma de Julio Llamazares y lo entendí. Las fotos de la infancia son las que mejor congelan momentos de la vida.
P.D Atendida su sugerencia. "Times" está servido para su disfrute jajajaja

Queiles dijo...

Ah! De Julio Llamazares me encantó "La lluvia amarilla"
Besos en sepia.

Denavegantes dijo...

Estoy despistado si no veo "tu perfil" o el "mail" ?

Denavegantes dijo...

Estoy despistado si no veo "tu perfil" o el "mail" ?

GINEBRA dijo...

Yo quería hacer un homenaje a estos fotógrafos ambulantes que se ganaban la vida haciendo fotos de acá para allá. Sin ellos, sin sus fotos sepias, en blanco y negro o coloreadas, no hubiésemos tenido recuerdos impresos en papel, pués muy pocos afortunados tenían cámara de fotos...
Encontré este libro en mi estantería que ya leí y pasando páginas me encontré con esta marcada con una cruz a lápiz (no me gusta marcar los libros con boli) y releí. Se ve que me gustó en su momento y ahora, después de tiempo, pensé que ese pasaje tenía que estar entre mis cosas, aquí en Utopía... donde están las cosas que siento o que me interesan... Leeré "Lluvia Amarilla", que aún no lo he hecho, ya que algunos me lo habéis recomendado. Besos a todos.

Denavegantes, mi perfil no está en la plantilla, tendrás que verlo pinchando en un comentario. Mi mail no está en el perfil, pero te lo dí, ¿recuerdas??? te lo envié cuando me dijiste que habías coloreado una de mis fotos y me enviaste la foto, que por cierto guardo porque me gusta mucho.

Denavegantes dijo...

No lo decia por mi coleguilla.

abueloscrisytoño dijo...

Que curioso y yo que tengo unas cuantas fotos de estas y… no recuerdo para nada al fotógrafo, si recuerdo como nos ponían, solos o con los hermanos recuerdo a un hombre paciente pero para nada su imagen claro que al leer tus explicaciones, despertaron en mi quizás algún recuerdo y lo único que creo que podía llevar ese hombre si era un sombreo cosa muy normal para la epoca .
Te felicito, un testo precioso nena, tu vales mucho.
A.Cris