Como la luz de un sueño, que no raya en el mundo pero existe, así he vivido yo iluminando esa parte de ti que no conoces, la vida que has llevado junto a mis pensamientos... Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto cruzar la puerta sin decir que no,curiosear los libros, responder al deseo de mis labios con tus labios de whisky, seguir mis pasos hasta el dormitorio.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo, hicimos mil proyectos, paseamos por todas las ciudades que te gustan, recordamos canciones, elegimos renuncias, aprendiendo los dos a convivir entre la realidad y el pensamiento. Espiada a la sombra de tu horario o en la noche de un bar por mi sorpresa. Así he vivido yo, como la luz del sueño que no recuerdas cuando te despiertas. Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.

Juegos de azar

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La vida es un juego de azar y, en parte, viene determinada precisamente por el factor suerte, como ocurre en el póquer. Una vez llegados a este mundo, venimos con nuestras cartas repartidas y comienza la partida.Los demás jugadores y tú , junto a ellos, pero también frente a ellos. El misterio da sentido al juego, nadie te conoce en realidad, ni tú conoces a los demás. Puedes presuponer o imaginar, prever, pero nunca llegas a saber certeramente...

Si tus cartas, las que te han entregado al comienzo, te gustan, puedes "quedarte servido de lo contrario es mejor "descartarse" y recomenzar. Hay quien se conforma con una jugada modesta, sin demasíadas pretensiones y quien necesita siempre, en todo momento, conseguir un full, color, póquer o incluso una escalera de color. Todo depende de la naturaleza de cada cuál, de su visión de las cosas, de su conformismo o inconformismo, de las metas y expectativas, del sentido que dé a su propia vida. Puedes perder y abandonar o intentar recuperar lo perdido. A veces jugamos impulsivamente, arriesgando, y podemos ganar o perderlo todo.

Otras veces, en cambio, nos mostramos celosos, cautelosos. Observamos al rival, intentamos analizar sus movimientos, sus tics en busca de una prueba para dilucidar su posible jugada y así enmendar la nuestra.
Hay ocasiones en las que crees tenerlo todo bajo control y encaminado, en el momento en que tienes un póquer de ases y apuestas todo, alguien que no te esperas, uno de esos jugadores que creías controlado, te ve la apuesta y te gana con una jugada mayor. Otras en que todo está perdido y una carta inesperada, un hecho en tu vida cambia todo el sentido del juego..
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En la vida y en el póquer es imposible controlar lo que va a suceder. Cuando juego siempre pienso:"ésto no es como empieza, es como acaba". La sorpresa y el azar están por enicma de la lógica. Ambos, juego y vida, son conceptos inabarcables, nos superan del todo. Un segundo, un instante, un hecho pueden desbarajustar muchos años, incluso una vida entera.

Hay momentos en que la suerte te abandona y debes echar mano de la improvisación, del farol. Hacer creer lo que no es. Arriesgar todo para ganar. Los faroles son necesarios porque dan emoción al juego, pero en su justa medida. En la vida siempre es importante tener un "as en la manga", en el póquer , en cambio , es peligroso hacerlo, porque puedes perder "la manga" y la mano....

Pregunta a los Ángeles


Hubo un tiempo en el que caminó sobre pétalos rojos a orillas de un río sembrado de hojas; días azules en los que sonrió a las nubes recostadas en las crestas de las montañas y sintió en su piel la suave llovizna de la primavera y el olor suave y familiar de la lavanda. Un tiempo de dicha en que caminaba elevándose por encima de las cosas, levitando, como si pudiera volar. Grácil, elegante, esbelta.
El tiempo se tornó gris y la niebla borró las nubes y las montañas. La llovizna se transformó en aguacero vil que descendía furiosa por su piel a modo de latigazos que le hacían sangrar de dolor. Los pétalos de su sendero se esfumaron con brutales golpes de viento quedando atrapada en un marasmo caótico del que no parecía saber salir.

Cartuchos de Nostalgia

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Hace unos días leía un artículo de prensa que "sabía " a recuerdos de lo que irremediablemente se ha perdido y no podrá recuperarse nunca: "Los últimos cartuchos de la nostalgia", ése era el título de dicho artículo y se refería a la definitiva desaparición de las películas fotográficas polaroid, esa magia de lo instantáneo, que al apretar el disparador y, después de esperar unos 60 segundos, tenías tu imagen en la mano.

Esta cámara fotográfica se hizo muy popular en la década de los años setenta, en 1972 la revista Life le dedicó incluso una portada con el título: "La cámara mágica"; artistas como Warhol, Helmut Newton, Luciano Castelli y muchos otros utilizaron este invento para buscar nuevas formas de expresión que se resumían en una palabra clave: la instantáneidad o el momento; algo que desde mi punto de vista se pierde con la tecnología digital photoshop. La imagen deja de ser documental, no expresa un momento, un recuerdo, no capta un instante... se convierte en presa de laboratorio, en una paciente de cirujía plástica. No guarda la esencia de la fotografía, ya es otra cosa. El artista Joan Fontcuberta lo expresa de esta forma: "Polaroid inventó la primera técnica que se saltaba el cuarto oscuro, ofrecía una imagen inmediata y totalmente documental (...) el fin de la Polaroid forma parte del darwinismo tecnológico. La imagen de Polaroid carecía de trampas y trucos. Era una cámara capaz de dar testimonio exacto de nuestra vida".

Polaroid dejó de fabricar en 2007 su cámara instantánea debido al auge de las digitales. En los últimos años ha habido un poco de todo en estas empresas que , en otro tiempo facturaban millones de dólares. Definitivamente se han cerrado las fábricas de estos carretes. Esta misma empresa ya ha presentado un nuevo producto: la impresora de revelado instantáneo de bolsillo PoGo. La fotografía analógica y la instantánea Polaroid no pueden competir con la tecnología digital del momento. En esta vida nuestra parece que funciona "el renovarse o morir"... en el camino vamos dejando cosas, gentes, tiempo, parte de nuestro Ser...y lo que un día fué, mañana ya no es.

La Vida en el Cine

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Una de las razones por las que me gusta tanto el cine es, sin duda, por la capacidad que tiene este arte de emocionarte, evadirte y de hacerte pensar. Se puede ver una película por la dirección, por los aspectos técnicos de realización, fotografía, montaje... Podemos elegir verla por el reparto o por la historia que nos cuenta, por la ambientación...En estos casos siempre esperamos algo y la cinta puede decepcionarnos o hacernos disfrutar al máximo.
Hay otras veces que vemos una película de la que no hemos oído hablar, no conocemos a su director ni la historia que nos cuenta. Es una de mis maneras preferidas de ver cine, sobre todo me ocurre con el cine independiente y casi siempre me fascina.

Little Children es una película de Todd Field. El guión también es suyo. Pude verla anoche, comenzó muy tarde y disfruté de ella desde los créditos hasta el final; sola en mi sofá en medio del silencio de la noche,como se tiene que ver el cine en casa (y sin anuncios,claro). supongo que No es una película que sobresalga por su realización, tampoco por su belleza formal,los críticos de cine destacarían como mucho el reparto e incluso la tacharían de mediocre. Pero la capacidad de transmitir sentimientos nada tiene que ver con la crítica, más bien con la sensibilidad del que la ve e incluso con su estado de ánimo, con el momento o las circunstancias.

La historia presenta a unos personajes que residen en el mismo barrio. Vidas aparentemente normales, pero en las que se esconden una tormenta de sentimientos: soledad, deseo, amores imposibles, trastornos sexuales, maldad y bondad... en definitiva vidas que se viven muchas veces a contracorriente, con desilusión, como si no se quisieran vivir por no sentirlas como propias, por no ser lo que se esperaba de ellas.
Los protagonistas, Kate Winslet y Patrick Wilson, son dos "niños pequeños" perdidos en un océano de sentimientos que les sobrepasan. Respectivamente casados y padres de familia , se enamoran perdidamente y comienzan una relación a escondidas, que se vuelve traumática porque el secreto de su amor puede destrozarles a ambos. En medio de esta turbulencia amorosa, el director plantea la hipocresía y la condena implacable de los vecinos hacia un pederesta que ha cumplido condena y vive con su madre, una mujer bondadosa al extremo, valiente y abnegada, que debe proteger a toda costa al ser que más ama en el mundo, aunque sea un monstruo.