En ocasiones, lo que parece el Paraíso se convierte instantáneamente en una réplica de lo que pudiera ser el infierno. ocurre, sin ir más lejos, en situaciones en las que se cometen injusticias o hechos que a nuestros ojos lo son. El cierre del chiringuito La Gata en Zahara es, desde mi punto de vista, una injusticia y un abuso de poder por parte de la Guardia Civil de Barbate (Cádiz). Los hechos tuvieron lugar ayer viernes sobre el mediodía, varios efectivos de la Benemérita precintaron el local por "permitir o tolerar el consumo de hachís en el establecimiento"... éso me contaron los dueños y éso mismo he leído hoy en la prensa. Hace un mes fue sorprendida por la policía una famosa actriz (cuyo nombre no voy a decir) fumando un porro en las inmediaciones del local mientras disfrutaba de un concierto en directo, la actriz en cuestión aseguró que no había adquirido allí el hachís, y que fumaba en la playa que es un espacio público... De nada ha servido la multa y las explicaciones de esta persona, pués en menos de un mes el local ha sido precintado.

La Gata es un chiringuito muy conocido en toda la costa de Barbate no sólo porque su dueño, Eloy Sánchez Gijón, es hermano de la actriz Aitana Sánchez Gijón, sino porque en los meses de verano tiene una interesantísima programación musical con conciertos en directo desde las siete de la tarde, conciertos que pueden disfrutar no sólo los clientes de este bar, sino cualquier bañista que esté en la playa. La gente extiende su toalla en la arena y puede disfrutar de actuaciones de calidad casi cualquier día de la semana. Los responsables del local no pueden controlar ni llamar la atención a los espectadores que fumen porros en su toalla y en la playa, pués no es un espacio privado, sino público; solamente las fuerzas del orden público estarán autorizadas para hacerlo, ya que se trata de una sustancia ilegal. No solamente está injustificado el cierre de este garito por este motivo, sino porque en el local cercano de características similares, se hace lo mismo y allí no va la policía, ni la Guardia Civil, muy al contrario, la licencia de apertura no conlleva las trabas burocráricas y municipales que tiene La Gata y la permisividad en su horario de cierre son totalmente "flexibles" y suponen un agravio comparativo con el primero.

No hace falta pasar mucho tiempo en este pequeño municipio para darse cuenta de que las cosas, como en muchos sitios, funcionan por intereses políticos y de otra índole. Zahara sigue siendo una pedanía de Barbate que reivindica su propia muncipalidad y La Gata es un reclamo turístico y cultural importante, quizás el más importante de este pueblo cercano (mira tú por dónde) a Barbate. Por parte, La Gata es también "el grano en el culo" de muchos hosteleros envidiosos quizás de su poder de atracción que no tiene otro secreto que la calidad musical y el buen hacer de las personas que allí trabajan, camareros, dueño, limpiadoras, cocineros, en definitiva, familias enteras que ahora mismo se han quedado sin trabajo porque el cierre (recurrible) se alargará al menos un mes, el tiempo necesario para que este año La Gata "no haga su agosto", pués no olvidemos que los chiringuitos son negocios estivales. Yo, que soy bastante mal pensada, pongo a funcionar mi cabeza y llego a la conclusión de que a los poderes públicos no les interesa la existencia de un sitio frecuentado por, digamos, "gente diferente" a la típica familia que acude a pasar el día en la playa con la tortilla, la cesta nevera y el balón de fútbol. Los piercing, tatuajes, las raftas y otros elementos propios del adorno personal aún no están bien vistos y menos aún si lo llevan individuos que fuman porros o piensan diferente a lo que está establecido como políticamente correcto.

Me siento bastante cabreada e indignada por este hecho, no sólo porque es mi sitio preferido del que soy usuaria diariamente , sino porque me parece una situación injusta y "huele" irremediablemente a complot personal contra su dueño. Agradezco a mi vecino y amigo que me haya prestado su equipo para poder publicar este post en el que denuncio públicamente el cierre de este local.