Como la luz de un sueño, que no raya en el mundo pero existe, así he vivido yo iluminando esa parte de ti que no conoces, la vida que has llevado junto a mis pensamientos... Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto cruzar la puerta sin decir que no,curiosear los libros, responder al deseo de mis labios con tus labios de whisky, seguir mis pasos hasta el dormitorio.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo, hicimos mil proyectos, paseamos por todas las ciudades que te gustan, recordamos canciones, elegimos renuncias, aprendiendo los dos a convivir entre la realidad y el pensamiento. Espiada a la sombra de tu horario o en la noche de un bar por mi sorpresa. Así he vivido yo, como la luz del sueño que no recuerdas cuando te despiertas. Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.

Tierra


Green eyes (hombre de Yemen)


Hacia la atmósfera


Fiesta en honor a San Antonio, el protector de los animales, España.


Aves en el zoo de Hamburgo (Alemania)


Cumbre de la Tierra (Copenhague)


Energía eólica (Cádiz, España)


Niño haitiano recibiendo atención médica en Puerto Príncipe


Festival de la cosecha en Pongal (India)


Nadador en el río Songhua (China)


Marruecos


Policías arrestando a un activista (Cumbre del clima Copenhague)


Isla griega (un lugar para perdernos)

Imágenes que evocan un fragmento microscópico de nuestro Mundo, donde se mezclan los paisajes naturales aún a salvo de la mano depredadora del hombre, las nuevas energías, la agresión al medio, la catástrofe, las costumbres, los milagros o la dulzura de una fachada llena de "sabor". El Mundo, la vida, retazos de lo bueno y lo malo que hemos creado o que sobrevive a nosotros.


Nueve Centímetros


Nueve centímetros (serie desnudos). Foto de Ginebra
Tratamiento digital: A. Morales

Una vez quiso saber más de lo que las palabras de aquel hombre la decían ,y se atrevió a mirar en las profundidades de su alma. Segura de encontrar una respuesta, se adentró hacia aquel abismo y miró, también leyó: Ella era para él algo parecido a un estímulo que, partiendo de su mente, recorría el cuerpo a la velocidad de la luz hasta llegar a su sexo, sin pasar jamás por el corazón, con el que guardaba, al menos, nueve centímetros de distancia, los mismos centímetros que ella calzaba en sus zapatos de tacón.

Vampire Weekend acaba de editar su segundo trabajo, Contra (XL) y, aunque el tema que os propongo, M79, es de su anterior disco, he escuchado algo de lo que presentan ahora y la verdad es que no me han defraudado.
Su indie fusión a base de ritmos africanos y el pop más fresco no deja indiferente, así lo avala su éxito en 2008 cuando les conocimos casi por azar en algunas emisoras, muy pocas, o en los post de algunos blogueros norteamericanos. El caso es que estos cuatro músicos nos ofrecen creatividad y originalidad envuelta en ritmos étnicos de esos que a mí, personalmente tanto me gustan.

Vals con Bashir



Vals con Bashir es el título de la película de animación del director israelí Ari Folman que se estrenó en 2008 con una muy buena acogida por parte de la crítica y del público. Se trata de una coproducción franco-israleí que narra la masacre de cientos de refugiados palestinos en los campos libaneses de Chabra y Chatila durante la denominada Primera Guerra del Líbano (1982) a manos de soldados israelíes aliados con milicias cristianas libanesas (ESL o Ejército del Sur del Libano) a las que prestaban apoyo y adiestramiento militar contra la OLP.

La historia está narrada desde el punto de vista de un ex-militar judío que, con ayuda de sus compañeros, trata de recuperar recuerdos perdidos de su pasado. El tiempo transcurre en flashback y el espectador se va adentrando en la tragedia, en el drama de un genocidio anunciado en el que, como en muchos otros sucesos de este tipo, la Comunidad Internacional y la propia ONU miraban hacia otra parte mientras eran asesinados brutalmente niños, ancianos, mujeres y civiles indefensos fundamentalmente.
El título hace referencia a una escena de la película en la que un soldado israelí dispara, mientras baila, con su fusil hacia unas paredes llenas de posters de Bashir Gemayel, el primer ministro del Líbano asesinado en 1982.
Vals con Bashir no sólo denuncia una tragedia humana, sino que cuenta esta historia de una forma amena y original que hace que sus 87 minutos de duración parezcan la mitad. Fue seleccionada en su país de origen, Israel, como candidata al Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Técnicamente impecable, tanto la animación ,como la fotografía y la banda sonora, desde los primeros minutos no decepciona.

La presión del ejército judío sobre los civiles palestinos me trae a la memoria, inevitablemente, el caso de Marruecos sobre el Sáhara Occidental y el terror que sufren civiles y activistas saharauis, más después del caso Haidar. Aún siguen en prisión y se teme por su vida, los siete saharauis detenidos después de la llegada de Aminetu a El Aiún.
Ha habido más detenciones y, a buen seguro, más torturas en las cárceles marroquíes. Temo por los refugiados de Tinduf y de Smara y de tantos otros campos dispersos en Argelia, cerca de la frontera con Marruecos.

La mirada

Reflejos en blanco y negro

Reflejos en b&n. Foto de Ginebra

El ritual se repetía cada noche. La mujer se desvestía ante el espejo y, orgullosa, miraba el reflejo que éste le devolvía. Un cuerpo grácil y elegante en el que siempre se había sentido bien.
Se repitió en voz baja ,como en un susurro para sí misma,que debía vivir cada día como si fuese el último y que, empeñada en tan ardua tarea, su interior crecería robusto y sería, al mismo tiempo, tan delicado como el árbol del otro lado de la acera al que saludaba cada mañana cuando subía la persiana.

Desesperación

Armiño

Armiño. Foto de Ginebra

" En este lugar sin sombras ni horizontes todos hablan un idioma distinto y, sin embargo, se entienden. La primera impresión es que nadie trabaja, quizá porque no lo necesitan. Todos pasean, sonríen, se miran los anillos, se lamentan o reflexionan sobre como podría haber sido todo si todavía estuvieran a tiempo. Hasta ahora nadie me ha sabido decir nada de él. Cuando les muestro la fotografía en la que aparece montando un poni, dos años antes del accidente, me felicitan por tener un hijo así, pero nadie lo conoce ni lo ha visto nunca.

Estoy impaciente: ahora se ha acortado la distancia que nos separaba, me asusta no encontrarlo. Que la vida sin él no vale la pena he tenido demasiado tiempo para comprobarlo. Ahora, en cambio, me doy cuenta de que permanecer aquí sin él sería todavía peor. Por eso insisto hasta que , de tanto manosear la fotografía, se han ido borrando unos rasgos que, a estas alturas, ya deben de haber cambiado. Desde mi llegada, no he visto ni cementerios ni chimeneas. Aquí nunca se hace de noche y el sol tampoco sale, de manera que no sé si el tiempo avanza, retrocede o se estanca. Esto explicaría que aún no lo haya encontrado: quizás tenemos calendarios y relojes diferentes.

Quiero creer que, cuando me vea, de entrada se llevará una sorpresa y que, superado el primer impacto, la alegría de volver a vernos será más fuerte que el dolor de imaginar todo lo que he tenido que hacer para llegar hasta aquí."
(Una Fotografía. Relato de Sergi Pàmies en "Si te comes un limón sin hacer muecas")


Distancias


Velatorio de Juan Larra (W. Eugene Smith)

"(..) Juan Larra murió de gangrena el 21 de Junio de 1950 a la edad de setenta y cinco años. Estuvo paralizado en la cama durante casi un año y medio. Tres meses y medio antes de morir, Juan intentó levantarse de la cama cuando no había nadie en casa. Se cayó y se rompió una pierna. Estuvo en el hospital veinte días. Quiso volver a su pueblo porque pensó que no tardaría en morir. Normalmente deben pasar veinticuatro horas antes del enterramiento. Murió a las 4.30h de la mañana pero, debido a la gangrena, al calor y a la general aversión por los velatorios que tienen los deleitoseños, el funeral se celebró esa misma tarde. En primera fila, ante el cadáver, su esposa Tomasa, su nieta y su hija Saturnina. En la segunda fila más parientes y amigos (...) Eugene Smith "Más real que la realidad", pag. 45.

Smith fue, entre otras cosas, el fotógrafo que atravesó los Pirineos y casi media España hasta encontrar el sitio propicio para elaborar un reportaje fotográfico y periodístico que retratara la España franquista de los años cincuenta, esa España negra de postguerra , una tierra consumida por el miedo, la falta de libertades y el hambre... siempre el hambre y la miseria. Llegó a Extremadura y encontró lo que buscaba en un pueblo cercano a Trujillo y a la capital cacereña: Deleitosa. Allí tomó 1500 fotografías de las 2000 que contenía su reportaje. Retrató las calles, las gentes y la familia, las tareas del campo, los poderes públicos (el cura y el alcalde falangista fundamentalmente), las fuerzas de seguridad representadas en la temida Guardia Civil... el reportaje fue publicado en la revista Life con el título de Spanish Village con un éxito rotundo en ventas de ejemplares. El fotógrafo confesaría en su diario que no hizo todas las fotos que quería y que, después de vivir con sus vecinos durante meses, cuando llegó la hora de abandonar Deleitosa sintió tristeza por irse del pueblo.

Detrás de esta foto, el velatorio de Juan Larra, perteneciente a la crónica sobre Deleitosa, hay una historia que conmocionó la vida tranquila de ese pueblo en el que los vecinos estaban pendientes de los fotógrafos americanos que habían venido a "revolucionar sus vidas" de alguna forma. Josefa Larra es la joven que aparece junto a su abuela Tomasa y su tía Saturnina en primer plano de esta fotografía que parece más bien una pintura de Caravaggio u otro pintor barroco por la fuerza dramática la plástica, la composición y la luz. Josefa se dedicaba a las labores domésticas y agrícolas como todas las jóvenes del pueblo. Al poco de ser publicado el reportaje en EEUU recibió una carta escrita en inglés que le fue traducida. Era de un americano del Oeste, de California. En la carta éste l expresaba a Josefa su admiración por su belleza y pedía permiso a su familia para viajar hasta Extremadura y poder conocerla.
La joven tenía novio pero su familia, fudamentalmente su madre, intentaron convencerla de la conveniencia de tener relaciones con el americano quien regentaba un negocio y era propietario de un coche, según se recoge en la correspondecia que la pareja se intercambió. Nadie en Deleitosa tenía vehículo en aquel tiempo y ,evidentemente, Josefa fue envidiada por todas las jóvenes del pueblo, aunque ella no estaba segura de esa relación a distancia. Josefa y su novio rompieron relaciones y la muchacha, asfixiada por el ambiente que había generado su extraña relación en Deleitosa, abandonó el pueblo y emigró a Valencia para trabajar como camarera en un hotel. La correspondencia cesó y los amantes no volvieron a saber nada el uno del otro, aunque ambos viven todavía, él en California y Josefa en Cataluña.

Dentro de mí

Dentro de mí (serie macro)

Dentro de mí (serie, macro). Foto de Ginebra

Dentro de mí, podrás oír al viento cincelar las cumbres de las montañas y también escucharás el suave y lento gemido del mar, el romper de las olas en cualquier playa. La carretera de mi piel te conducirá hasta el Paraíso donde habita mi Revolución.






Propósitos

amigos (retrato de Ana y César)

César y Ana María (serie retratos). Foto de Ginebra.

Puede que en la caja de propósitos que abrimos cada nuevo año, encontremos alguno más valioso que la mayoría, aunque sea poco visible. Quizás ,en este tiempo que llega, podamos aprender algo de lo que ellos están dispuestos a enseñarnos.