
Llovía cuando entré en la biblioteca. Subí a la sala de lectura para adultos y recorrí las novedades de los últimos meses, donde ,creo, que me esperaba la novela de Hiromi Kawakami, "El Cielo es azul, la tierra blanca", un maravilloso descubrimiento, un pequeño regalo inesperado.
Kawakami cuenta la historia de una mujer solitaria llamada Tsukiko que frecuenta una taberna de su barrio en la que bebe sake y ve pasar su vida de una forma que la incomoda. No es feliz.
Un día se encuentra en esa misma taberna con su viejo maestro de japonés y comienza a establecerse entre ellos un vínculo especial que tiene mucho que ver con compartir sus soledades. Beben y se emborrachan juntos, pasean en silencio y en definitiva se buscan mutuamente, aunque a veces necesiten escapar el uno del otro.
" Llevaba mucho tiempo sin ver al maestro.
La visita a aquel lugar extraño no tuvo nada que ver con nuestros distanciamiento. Había decidido esquivarlo a propósito.
Evitaba acercarme a la taberna de Satoru. Renuncié a mi paseo vespertino los fines de semana. En vez de ir al mercado viejo del centro de la ciudad,hacía la compra en un gran supermercado situado frente a la estación. Tampoco me detenía en la librería de segunda mano ni en las otras dos librerías del barrio. Sabía que si tomaba aquellas pequeñas precauciones, no me cruzaría con el maestro. Así de sencillo.
Era tan sencillo, que si seguía así no volvería a ver al maestro nunca más. Y si no volvía a verlo, acabaría olvidándolo (...)
Cuando tienes un gran amor, debes cuidarlo como si fuera una planta, debes abonarlo y protegerlo de la nieve. Es muy importante tratarlo con esmero. Si el amor es pequeño, debes dejar que se marchite hasta que muera (...)
Según este método, si no veía al maestro durante una larga temporada, lo que sentía por él acabaría marchitándose. Por eso hacía todo lo posible por evitar el encuentro (...)"
The Collector from Peter Bunzl Films on Vimeo.












