Como la luz de un sueño, que no raya en el mundo pero existe, así he vivido yo iluminando esa parte de ti que no conoces, la vida que has llevado junto a mis pensamientos... Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto cruzar la puerta sin decir que no,curiosear los libros, responder al deseo de mis labios con tus labios de whisky, seguir mis pasos hasta el dormitorio.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo, hicimos mil proyectos, paseamos por todas las ciudades que te gustan, recordamos canciones, elegimos renuncias, aprendiendo los dos a convivir entre la realidad y el pensamiento. Espiada a la sombra de tu horario o en la noche de un bar por mi sorpresa. Así he vivido yo, como la luz del sueño que no recuerdas cuando te despiertas. Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.

Salitre


En la red.

Se levantaba muy temprano y esperaba el amanecer envuelto en el humo del primer cigarro. Dejaba el silencio de la casa atrás y caminaba ligero hasta su pequeña embarcación varada en la playa. Viento de levante, mar lastimero y quejoso, bruma henchida de sal. Faenar.


La carretilla.

Redes y nudos. Bajamar o como el milagro "de los panes y los peces" se repetía insistentemente cada jornada, cerca de aquella hermosa bahía.


En horario de oficina. Fotos de Ginebra

Y sus manos expertas, rudas, agrestes como el mar, manejaban certeramente la hoja del cuchillo seccionando vísceras y piel. Manjar.




Corazón del Mundo


Rosa en sepia. Foto de Ginebra

" La mujer,
corazón del mundo
y poseedora inmortal
de la rosa, de la lira
y la ciencia armoniosa,
llena de ámbitos
sin fin de los poemas"
(Federico García Lorca)






Sakineh Mohammadi puede ser lapidada en Irán si su pena no es conmutada por el gobierno. No es la única, al menos siete mujeres y tres hombres esperan su muerte, su asesinato,en este país gobernado con mano de hierro por fanáticos religiosos desde la revolución islámica de Jomeini en 1979.

Irán y al menos otro cuatro países (Somalia, Nigeria, Indonesia y Sudán) contemplan en su código penal la lapidación como castigo por cometer adulterio y es extensivo a mujeres y hombres, aunque es más común que esta horrible práctica recaiga sobre las mujeres pues ellas tienen un menor acceso a su defensa con un abogado.

En los artículos 102 y 104 del código penal iraní se contempla la forma de actuación en este proceso: la profundidad a la que deben ser enterrados hombres y mujeres o el tamaño de las piedras que se utilizarán para alargar el sufrimiento de la víctima, que no deben ser ni muy pequeñas ni muy grandes porque estas últimas podrían acelerar la muerte y de lo que se trata es, precisamente, de que ésta sea lenta y dolorosa.

Absolutamente todo está legislado, pero paradójicamente, en El Corán no se registra esta práctica.
Los que confiesan su delito (la mayoría de las veces bajo presión) reciben numerables latigazos y pasan a ser condenados a muerte.
Debe haber cuatro testigos oculares de los hechos (es la única condición para ser castigados) que pueden ser varones y mujeres; como podéis imaginar es una práctica totalmente irracional pues en el momento de cometer adulterio estos testigos obviamente no están presentes.

En muchos casos, la defensa es ignorada pues el Presidente del Tribunal de Justicia tiene la potestad de decidir si la persona en cuestión debe o no ser lapidada, aunque no exista ninguna justificación.

En ocasiones algunos condenados no han llegado a ser lapidados por la actuación de Organismos Internacionales que luchan por los la defensa de los Derechos Humanos como Amnistía Internacional a través de recogida de firmas vía internet.

Los Organismos de Justicia Internacional tienen, a mi entender, una deuda pendiente con todas las personas condenadas y sometidas a esta tortura atroz. Deberían usar todos los medios posibles (o imposibles) para impedir que se produzca un sólo caso más de muerte por lapidación. Yo creo que ya va siendo hora...

Hermanas


De par en par.


Hermanas. Fotos de Ginebra

Eran hermanas, no de sangre, sino de mucho tiempo juntas. Las había unido la misma necesidad y habían crecido en las mismas calles y con la misma gente. Su código no estaba escrito ,ya que ninguna de ellas sabía leer ni escribir, pero ese detalle no había supuesto ningún impedimento, ni tampoco había sido una necesidad.

Con el paso de los años habían dejado de encalar el balcón de su modesta casa, unas veces por falta de recursos y otra por sobrarles los achaques, y habían aprendido a reconocerse la una en la otra con una simple mirada.

Salían de casa a media mañana en busca del sol y la gente; del banco en la plaza del pueblo; de su pequeño universo conocido.




La noche


"Con nocturnidad y alevosía". Foto de Ginebra

Camino en medio de la noche buscando la luz que irradia su presencia que siento cercana y olvido el temor de ayer.
No tengo miedo a la oscuridad porque me duermo en su regazo y pienso en parar las horas y se detienen de uno en uno los minutos y se alarga su vigilia para velar mi sueño y al compás que cae la noche, caigo yo en sus brazos y ya no me importa mañana.



"Lágrimas Solitarias"

Una buena canción puede significar y ser muchas cosas. Podemos recordar momentos y vivencias, amores, desamores, y muchos otros sentimientos a partir de una melodía que hemos sentido o sentimos como algo propiamente nuestro. Muchos acontecimientos personales tienen sentido precisamente a partir de una composición musical pero sobre todo ,una buena canción es intemporal y si ésta es versioneada por un Músico (y conste que lo escribo con mayúsculas) el éxito está garantizado de antemano.

Me gusta Lonely Teardrops en la versión original de Jackie Wilson




Y ,por supuesto, en la versión que nos regala John Fogerty.




Pero también en la voz romántica y personal de José Feliciano (el disco que la contiene, Romance en la Noche es bastante recomendable en mi opinión). Es difícil decantarse por alguna de ellas, las tres son goces para nuestros sentidos, cada una para un momento concreto.



En color


Paisaje en blanco y negro. Foto de Ginebra

Entre la tierra y las nubes habitan la decepción, el desencanto o el desengaño, también la frustración, la mentira, el dolor o la locura.
Entre la tierra y las nubes siempre brotan pétalos de esperanza que nos indican que, a pesar de todo, la vida sigue y nos obliga a sentirla "en color".