Imaginación, creatividad.
Publicado por GinebraEl primer corto de animación lo dirige Oliver Chabalier para Pretty Boy Floyd, la banda californiana de hard rock. Kid Loco es el título de este tema y el vídeo es una auténtica pasada.
El segundo trabajo es de César Díaz Meléndez, animador y músico; dos facetas que combina con resultados muy interesantes.
Ambas propuestas las encontré en Metrópolis, un programa de la 2 que tiene más de veinte añitos y que se mantiene muy joven, pues sigue siendo un referente esencial en cuanto a corrientes artísticas contemporáneas.
Dos formas de crear en la era digital con las que os deseo a todos los que pasáis por Utopía suerte y grandes dosis de felicidad para el nuevo año que empieza. Gracias.
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animación
Ventanas
Publicado por GinebraVentana con jacintos (Cáceres)

Sombras chinescas. Ventana de Alentejo (Portugal). Fotos de Ginebra
El azar impredecible les situó frente a una ventana para que pudieran mirarse,a pesar de que la distancia que separaba sus vidas era como un enorme cauce fluvial, cada cuál en su orilla; cada uno en su lado correspondiente de aquella enorme avenida poblada de árboles y henchida de gentes que trasteaban incesantes durante todas las horas del día.
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mis paisajes
"Bocados de Realidad"
Publicado por GinebraEl grito. Foto de Ginebra
Nadie ha visto ni oído nada. Una frase que se repite en muchos de los artículos de prensa que he leído sobre la triste noticia de Elena, la niña de 14 años obligada a prostituirse en un pueblo de tan solo 4000 habitantes, en Arroyo de S. Serván (Badajoz). Nadie ha oído ni visto nada, pero hay más de cinco extremeños detenidos por abusar de una menor y más de una decena de rumanos, sus supuestos proxenetas.
Calculo que la cifra irá aumentando a medida que se conozcan nuevos datos de este caso.
Todos ellos son culpables de un delito horrible, pero no son los únicos, también son culpables los que oyen y no utilizan su voz para denunciar y los que ven , pero miran para otra parte.
Me imagino que un silencio oscuro, ácido y maloliente debe inundar ahora las calles de un pueblo ciego y sordo, como puedo adivinar la amargura en los ojos de ese policía local que indagó, entró en la casa y rescató a la niña quien,según sus palabras,estaba muy asustada y no aparentaba más de doce años.
Pienso en la vuelta a casa de Elena como una terrible ironía de esa "vuelta a casa por Navidad" que la publicidad nos vende cada año. Pero verdaderamente lo que siento, además de la rabia, es que Elena, la niña, no volverá nunca.
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actualidad
Invierno
Publicado por Ginebra
Amantes sobre la nieve. René Maltrête
Él solía esperarla en un banco a la entrada del parque, no muy lejos de la tintorería donde ella pasaba gran parte del día entre el calor vaporoso de la plancha sobre los tejidos de hilo o algodón indio, y la luz adormecida de la tarde tamizada a través del amplio ventanal, último vestigio de aquellos años de mediados del XIX en los que se construyó todo el edificio, bajo la supervisión atenta de un arquitecto influído por el movimiento Modernista.
Ella solía concentrarse en el reloj, en sus manecillas a las que instaba mentalmente a detenerse en la hora precisa de cierre. Recogía con premura los utensilios de planchado , bajaba persianas y ajustaba las contraventanas al mismo ritmo con el que latía su acelerado corazón.
Más allá de la puerta,la nieve dibujaba todo el paisaje que ella atravesaba sin ver. Caminaba hacia el hombre de ojos grandes y radiantes, y de mirada amplia, ésa en la que sólo cabía ella y nada más.
En esos días de nieve ,el abrigo de él se convertía cada tarde de paseo, en el refugio de los dos.
Ella solía concentrarse en el reloj, en sus manecillas a las que instaba mentalmente a detenerse en la hora precisa de cierre. Recogía con premura los utensilios de planchado , bajaba persianas y ajustaba las contraventanas al mismo ritmo con el que latía su acelerado corazón.
Más allá de la puerta,la nieve dibujaba todo el paisaje que ella atravesaba sin ver. Caminaba hacia el hombre de ojos grandes y radiantes, y de mirada amplia, ésa en la que sólo cabía ella y nada más.
En esos días de nieve ,el abrigo de él se convertía cada tarde de paseo, en el refugio de los dos.
Se trata de una fotografía del francés René Maltrête (1930-2000) cuyo título original es Hiver , pero que yo he "bautizado" como Amantes sobre la nieve.
La historia la he inventado al detenerme en la imagen, en la ternura y el romanticismo que me inspiró cuando la ví por primera vez hace mucho tiempo y que es el mismo que me sugiere ahora, en el reencuentro posterior y reciente. Un paisaje de invierno. La nieve. Un ambiente frío que se contrapone al calor que intuyes en los amantes , en el mimo que desprende él cuando abraza a una mujer que, muy seguramente bajo ese abrigo, será feliz. Como únicos testigos de ese instante, los árboles desnudos alineados a ambos lados. Centinelas de honor.
La historia la he inventado al detenerme en la imagen, en la ternura y el romanticismo que me inspiró cuando la ví por primera vez hace mucho tiempo y que es el mismo que me sugiere ahora, en el reencuentro posterior y reciente. Un paisaje de invierno. La nieve. Un ambiente frío que se contrapone al calor que intuyes en los amantes , en el mimo que desprende él cuando abraza a una mujer que, muy seguramente bajo ese abrigo, será feliz. Como únicos testigos de ese instante, los árboles desnudos alineados a ambos lados. Centinelas de honor.
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Fotografía
Lo Invisible
Publicado por Ginebra
Blanco sobre negro (serie, retratos). Foto de Ginebra
Y en la penumbra de media tarde un mundo por descubrir dentro de una mirada. Lino negro y luz de cristal.
Detrás del pecho,de lo visible, escondido, un corazón que siente, que sufre y ama; que goza, palpita , que vive, en definitiva... Senderos que gravitan en perfecta geometría trazan la forma de llegar hasta él.
En el camino se gestan las señales leves y los zarpazos más profundos, esas marcas invisibles que no siempre llegan a cicatrizar.
Detrás del pecho,de lo visible, escondido, un corazón que siente, que sufre y ama; que goza, palpita , que vive, en definitiva... Senderos que gravitan en perfecta geometría trazan la forma de llegar hasta él.
En el camino se gestan las señales leves y los zarpazos más profundos, esas marcas invisibles que no siempre llegan a cicatrizar.
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Fotografía
Simplemente, Palestina.
Publicado por Ginebra
Mujeres refugiadas de Balah, 2004. Raül Gallego

Rafah, 2004. Johannes Abeling.

Beit Sira, 2006. Jamal Aruri

Ramala, 2005. Mushir Abdelrhaman.
"Palestina. Paisajes cotidianos" es un magnífico libro de fotografías editado por Xarxa D'Enllaç, una entidad catalana sin ánimo de lucro, cuyo objetivo es afianzar lazos de amistad con la sociedad civil palestina.
Varios fotógrafos han donado desinteresadamente algunas de sus fotos sobre la Intifada para la edición de este libro: Mushir Abdelrahman, Jamal Aruri, Johannes Abeling; Raül Gallego y Ronald de Hommel.
La edición que compré está escrita en catalán, pero no supone ninguna traba, pues el libro es valioso por la calidad de sus imágenes en color sobre muchos aspectos que rigen la vida diaria de los civiles palestinos en un territorio militarizado por Israel.
En estos "paisajes cotidianos" se mezcla el llanto de las madres por sus hijos muertos con los juegos de los niños en cualquier parque urbano.
Familias celebrando el Ramadán comparten espacio con el multitudinario entierro del líder por excelencia, Arafat o con la sonrisa de unas jóvenes sin pañuelo que cubra su rostro y su precioso cabello negro.
Un joven juega entre olivares cuajados de amapolas no muy lejos del lugar en el que un padre llora la muerte de su familia en un desvencijado hospital abandonado de cuya existencia dan fe unos catres oxidados.
Infancia que busca un divertimento en el maletero de un coche en el que pasean cuatro niños; hijos que lloran la muerte de un progenitor o lanzan cometas de colores en el cielo azul de oriente.
Mujeres que izan una bandera en un desolado montículo bajo la metralla israelí , impertérrita y ensordecedora.
Ancianas desgastadas por el sufrimiento; niñas que pasean con un estandarte del Che en la orilla de una playa, amantes que se abrazan en las sombras de un portal como si fuese ése el último día en que sus labios podrán rozarse.
Miradas profundas, rostros oscuros velados por el humo de un cigarrillo; sangre, bombas, fuego, luz...
Lágrimas , juegos, bodas, graduaciones, maternidad, muerte, alegría y tristeza. Palestina, simplemente.
Varios fotógrafos han donado desinteresadamente algunas de sus fotos sobre la Intifada para la edición de este libro: Mushir Abdelrahman, Jamal Aruri, Johannes Abeling; Raül Gallego y Ronald de Hommel.
La edición que compré está escrita en catalán, pero no supone ninguna traba, pues el libro es valioso por la calidad de sus imágenes en color sobre muchos aspectos que rigen la vida diaria de los civiles palestinos en un territorio militarizado por Israel.
En estos "paisajes cotidianos" se mezcla el llanto de las madres por sus hijos muertos con los juegos de los niños en cualquier parque urbano.
Familias celebrando el Ramadán comparten espacio con el multitudinario entierro del líder por excelencia, Arafat o con la sonrisa de unas jóvenes sin pañuelo que cubra su rostro y su precioso cabello negro.
Un joven juega entre olivares cuajados de amapolas no muy lejos del lugar en el que un padre llora la muerte de su familia en un desvencijado hospital abandonado de cuya existencia dan fe unos catres oxidados.
Infancia que busca un divertimento en el maletero de un coche en el que pasean cuatro niños; hijos que lloran la muerte de un progenitor o lanzan cometas de colores en el cielo azul de oriente.
Mujeres que izan una bandera en un desolado montículo bajo la metralla israelí , impertérrita y ensordecedora.
Ancianas desgastadas por el sufrimiento; niñas que pasean con un estandarte del Che en la orilla de una playa, amantes que se abrazan en las sombras de un portal como si fuese ése el último día en que sus labios podrán rozarse.
Miradas profundas, rostros oscuros velados por el humo de un cigarrillo; sangre, bombas, fuego, luz...
Lágrimas , juegos, bodas, graduaciones, maternidad, muerte, alegría y tristeza. Palestina, simplemente.
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Libros
Taconeando
Publicado por Ginebra
Taconeando. Foto de Ginebra
Algunas veces se calzaba sus sandalias de tacón para, quizá, elevarse unos centímetros sobre el gris del que se pinta el asfalto y las calles en una ciudad. Gris informe, frío, impersonal... Las cloacas subterráneas quedaban más lejos y más cerca, las nubes y el sol.
Caminaba altiva y decidida, taconeando el ritmo de la canción que susurraba en sus oídos y la impulsaba , seguramente, a seguir.
Caminaba altiva y decidida, taconeando el ritmo de la canción que susurraba en sus oídos y la impulsaba , seguramente, a seguir.
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Fotografía
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