Como la luz de un sueño, que no raya en el mundo pero existe, así he vivido yo iluminando esa parte de ti que no conoces, la vida que has llevado junto a mis pensamientos... Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto cruzar la puerta sin decir que no,curiosear los libros, responder al deseo de mis labios con tus labios de whisky, seguir mis pasos hasta el dormitorio.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo, hicimos mil proyectos, paseamos por todas las ciudades que te gustan, recordamos canciones, elegimos renuncias, aprendiendo los dos a convivir entre la realidad y el pensamiento. Espiada a la sombra de tu horario o en la noche de un bar por mi sorpresa. Así he vivido yo, como la luz del sueño que no recuerdas cuando te despiertas. Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.

Sonrisas a granel.


Un ángel de rizos dorados tras el cristal


Los ángeles también se burlan (serie, retratos). Fotos de Ginebra.

Miré hacia la ventana y vi un ángel con rizos dorados. Sonreía y hacía muecas, mientras una lluvia fina salpicaba los cristales. Juegos con sabor a gominolas de fresa. La magia de un instante atrapado en una lente de 55 mm.

La realidad es otra y no todos los niños tienen la suerte de poder jugar cuando lo desean. No todos son felices,aunque debieran serlo. Pero en la sombra que tiende la enfermedad, la guerra, la pobreza o la exclusión, siempre se encienden luces, gestos solidarios como los que realiza la Fundación Abracadabra de Magos Solidarios, que es una organización social sin ánimo de lucro que trabaja en España y que se dedica a llevar actuaciones de magia e ilusionismo, fundamentalmente a niños hospitalizados, a discapacitados psíquicos y físicos y a mayores en residencias. Los artistas, magos y actores, son voluntarios.
Tienen una media de dos actuaciones diarias en hospitales de toda España, aunque también han llevado la ilusión a otros lugares como Perú, Kenia o Sarajevo.

El tiempo que estas personas dedican a los demás es, evidentemente, un tesoro; una actividad que no tiene precio. El resultado es pura magia: sonrisas a granel y felicidad sin tickets de compra.




El infinito en tus brazos


Con tus manos

Con tus manos me recorres y soy wadi en el desierto. Tus labios son la savia y tu cuerpo es el nido en el que olvido quien soy o quien fuí. El deseo.



En tus brazos. Fotos de Ginebra.

El infinito en tus brazos. Mi refugio, mi placer. Universo que sueño en atardeceres de bronce. Ventana por la que escapo de noche y regreso de día, aunque haya días, mi vida, en que se me olvide volver.



"El espectáculo de la vida" o Bruno Barbey


Un niño juega en las aguas del río Galets. Isla Reunión, 1991.


Tiznit, Marruecos. 1997


Peregrinos en un santuario mariano. Kalwaria Zebrzydowska, Polonia. 1981


El "pueblo pintado" de Zalipie, Polonia. 1976. Fotos de Bruno Barbey

"Me atrae sobe todo la belleza. La humanidad, el lado positivo de las cosas. No me gusta sumergirme en las dimensiones sórdidas de la realidad. Prefiero captar una sombra fugitiva en un bello color, antes que fotografiar una escena de guerra. Rechazo la estética de la locura o el horror".

Bruno Barbey nace en Marruecos en 1941. Estudia fotografía y artes gráficas en la Escuela de Artes y Oficios de Vevey, en Suiza.
Comienza sus primeros proyectos fotográficos de encargo a partir de la década de 1960 y colabora con Magnum Photos desde 1964.


¿Qué nos descubre Bruno Barbey en sus fotografías? Ante todo los colores de la naturaleza, del cielo y el mar, aquellos creados artificialmente por el hombre para embellecer los encuentros y los intercambios entre los seres humanos.
Nos descubre los gestos y las miradas de los que viven y sufren, pero también de los que intentan cambiar la sociedad.
Barbey examina el mundo con su cámara fotográfica para captar , con precisión y gracia, la inesperada teatralidad del espectáculo de la vida. ¡Y vaya si lo consigue!

Refugios


Desconocida con dálmata

Me resulta difícil abrir un periódico sin que me asalte otra vez el desencanto. Hoy no quiero oír las noticias, no quiero ver los tumultos, la sangre, la desesperación o la huída.
Me refugio aquí y miro la flor de tu pelo, la elegancia del perro que te hace compañía (yo tuve un dálmata y me lo robaron) .
La risa y el sol en tu cara. Desconocida y cercana en un instante aprehendido. Nuestras vidas trenzadas en milésimas de segundo.


Puente y arena

Nuestro amor es difícil y entre tú y yo hay un desierto y depués un mar a veces bravo, a días en calma. El amor que nos quema, pero inexplicablemente yo siento frío. Alguna vez construímos un puente y burlamos desde entonces la distancia.


No sé como he llegado hasta aquí (autorretrato). Fotos de Ginebra

" Es como si por equivocación fuese a parar a una habitación ajena, y del susto no encontrase la ventana, que está abierta como siempre. Ella se debate entre las paredes, extendiendo las alas, choca contra una lámpara, contra el techo, se hace daño con los muebles, se golpea.

No intentes orientarla hasta la salida. No podrás ayudarla. Cualquier movimiento aumentará su temor.
En lugar de hacia la libertad del exterior, si no eres cuidadoso, corres el peligro de hacerla huir hacia las habitaciones del fondo, donde volverá a golpearse la alas contra los cristales.
La única manera de ayudarla es no intentar ayudarla. Empequeñecer. Quedarse inerte. Confundirse con la pared. No moverse."
("No digas Noche", Amos Oz. Editorial Siruela)



Parejas


Japonesas pintando a carboncillo. Foto de Ginebra

Cuando hablamos de una pareja casi siempre conlleva ese mundo íntimo y cerrado que asociamos a dos personas, aunque la realidad sea otra y exista la posibilidad de que, en ocasiones, la pareja la forman tres personas ("Rebeca" de Alfred Hitchcock, por citar un ejemplo mediante una peli).
Sobre parejas se han escrito poemas, novelas, obras de teatro, ensayos, canciones y se han hecho infinidad de películas e incluso es un concepto que tiene su propio refrán: "siempre hay un roto para un descosido".

Si tuviera que elegir una pareja de cine no serían Ginger Rogers y Fred Astaire, aunque sean dos almas perfectamente acompasadas bailando una danza eterna, no serían ellos.
Mi pareja preferida es el eje en el que gravita una fantástica comedia dirigida por
Gene Saks en 1968 y protagonizada por Jack Lemmon y Walter Matthau, me refiero, como todos saben, a "La Extraña Pareja", una película que reflexiona mediante el humor sobre el conflicto de una pareja de buenos amigos que conviven en un apartamento alquilado tras divorciarse de sus respectivas mujeres.
Un hombre soltero y despreocupado, amante del póker (Matthau) ve como sus costumbres y su propia vida cambian por completo al convivir con un tipo obsesionado con el orden y la limpieza personificado por su mejor amigo (Lemmon).
La amistad, como el amor, pueden naufragar con la convivencia o el roce diario, no cabe duda.


Se dice que no hay una pareja igual, como no hay una persona igual que otra y supongo que es cierto, pero más allá de la mía propia no he podido corroborar este dato, porque nadie es capaz de franquear totalmente el secreto íntimo e incluso oscuro, que es sólo de dos.
De lo que sí estoy segura es de que "una cosa es la pareja y otra muy distinta el amor" y que por el simple hecho de compartir una casa o una cama, no se tiene una pareja.


La escena de la partida de póker entre amigos me parece muy divertida y es el mejor ejemplo de lo angustiosa que puede ser la convivencia entre dos, aunque haya estadísticas que señalen que la verdadera angustia de una pareja sea afrontar las vacaciones de verano...