Como la luz de un sueño, que no raya en el mundo pero existe, así he vivido yo iluminando esa parte de ti que no conoces, la vida que has llevado junto a mis pensamientos... Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto cruzar la puerta sin decir que no,curiosear los libros, responder al deseo de mis labios con tus labios de whisky, seguir mis pasos hasta el dormitorio.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo, hicimos mil proyectos, paseamos por todas las ciudades que te gustan, recordamos canciones, elegimos renuncias, aprendiendo los dos a convivir entre la realidad y el pensamiento. Espiada a la sombra de tu horario o en la noche de un bar por mi sorpresa. Así he vivido yo, como la luz del sueño que no recuerdas cuando te despiertas. Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.

La correspondencia


La correspondencia. Foto de Ginebra

Solía despertarse con las primeras luces, al igual que el gallo que don Fermín tenía en el corral anexo a la parroquia. Seguramente, eran los primeros del pueblo en abrir ojos y pico, respectivamente, quizá por esa razón Esteban había rehusado la oferta del cura para desplumar y cocinar en pepitoria al bicho en cuestión.

Desde la ventana de la cocina divisaba la cadena montañosa que rodeaba aquel bonito valle donde vivía y que se le asemejaba, a veces, a una mujer robusta y tranquila durmiendo de costado después de una larga noche de pasión.

Aún tenía tiempo de desayunar plácidamente, porque hasta la diez no llegaba el cartero que hacía el reparto en todos los pueblos del valle. Hasta esa hora le inundaba siempre una sensación de incertidumbre, de vértigo y el estómago se le llenaba de mariposas que revoloteaban y chocaban insistentes sobre éste, mientras en la cabeza sólo le cabía una frase escrita en mayúsculas: "¿tendré hoy noticias suyas?".

A falta de unos minutos para la hora indicada, agarraba su bicicleta y pedaleaba veloz calle abajo, haciendo sonar el timbre para espantar a los perros que dormitaban al sol.
La escuela vacía, la higuera en el atrio, la campana de la torre, el olor a churros y aceite caliente, el sonido del agua, el arroyo y el puente de madera, las banquetas del bar en la calle, el edificio del centro médico sin terminar... y por fin: la pequeña oficina de correos y, tal vez, un sobre blanco o violeta con la letra pequeña y redonda de ella.



"Rumor de triste caracola"


Retrato con accesorios


¿Romperse el alma?
Ojo/para las almas
no hay accesorios.




Miradas (vocalista de Os Labios. Festival Europa Sur de Cáceres). Fotos de Ginebra

Si me mareo
puede que esté borracho
de tu mirada.
(haikus de Mario Benedetti)




Mi alma al viento.



Mi abuela decía que todo llega si uno no baja la guardia. Quizá tuviese razón, no lo sé, pero el caso es que mañana viernes debuto con una primera exposición fotográfica en mi ciudad.
El Viento en la Isla no sólo es un poema de Neruda, para mí contiene un significado especial, tiene rostro y también tiene nombre y por ello lo escogí como título para esta exposición. El mar y el viento, los caballos, la música , la poesía y, en definitiva, las cosas más cercanas con las que disfruto, me han inspirado en esta serie de 15 fotografías que muestro por primera vez con una enorme ilusión y con algunas dosis de miedo también.
La idea básica de este modesto trabajo personal hace hincapié en el mundo de los sentimientos que es lo que pretendo mostrar a través de imágenes.

La organización del II Festival hispano luso "Europa Sur", "Bon Vivant", me encargó hace tiempo una exposición que abriese este evento musical que se celebrará durante el próximo fin de semana en Cáceres.
Música, moda, fotografía y vespas que se adueñarán de las calles son sellos de identidad de Europa Sur, que tiene como objetivo acercar la actualidad musical portuguesa y española.




Un total de 15 grupos se darán cita en S. Jorge, en el corazón de la ciudad antigua, para mostrarnos su arte. Ni que decir tiene que estais todos invitados tanto a la exposición, como a los conciertos. Os dejo con la voz sensual de una artista portuguesa, Rita Redshoes, que actuará el viernes 16 de septiembre y a la que pienso retratar sin duda.



Rendijas


Nadador con árbol, retrato de César.


Después del baño ( Andrea).


Ninfas (Carla, Andrea y Marta)



A la sombra de una palmera (Marta). Fotos de Ginebra

El verano se diluye y se apodera del agua una quietud inesperada. Lo que fue un incesante deambular de niños y mayores, es ahora un recuerdo impreso en una fotografía y poco más.
Septiembre cierra la puerta al estío y se cuela suave por las rendijas el color del otoño
.



Impresiones


Paseo al sol hacia Los Barruecos.

El sol no era excesivamente molesto y el campo estaba cuajado de flores. Este año eché de menos las amapolas; en los márgenes de la carretera había menos que en años anteriores. Los árboles proyectaban su sombra sobre el asfalto y jugábamos entre el claroscuro a pisar nuestras siluetas negras dibujadas en el suelo.

Nos turnábamos para llevar la mochila en la que habíamos incluído nueces, chocolate y zumos. Siempre merendábamos en la charca bajo la mirada curiosa de las cigüeñas. Era primavera y tú eras más luminoso que el sol.


El teléfono y la colada.

Había llovido de forma rotunda durante un buen rato. Comíamos en un restaurante concurrido y bullicioso mientras la tormenta dejaba desierta la calle. El tiempo presagiaba la llegada del verano, que suele llegar y marcharse del mismo modo, con ese cielo gris y amenazante que puede caérsete encima en cualquier momento.

Tomamos café y salimos a la calle. Había dejado de llover. Caminamos sin rumbo fijo, ni siquiera miramos el callejero arrugado que llevaba guardado en el bolsillo. Hablamos de la nostalgia, un sentimiento que me acompaña al recordar un sabor,un olor o ver la ropa tendida en un balcón. Había llovido y éramos eternamente jóvenes.


Clausura. Fotos de Ginebra

Era temprano para cualquiera, pero no para ellas. El calor se arremolinaba entre las piedras de la ciudad antigua como la hojarasca seca de otoño en una tarde de viento. Regresaban de su paseo vespertino y llevaban bolsas de la pequeña frutería cercana a las Claras.

El tiempo se medía por la luz y ellas así seguían haciéndolo.
El tiempo que nos atormenta a casi todos , sólo es clemente para los que han aprendido a desentenderse de él.