
Alex, 9 años. Favelas de Río de Janeiro. Brasil.

Jaime, 9 años, New York. USA

Indira, 7 años. Nepal

Kaya, 9 años. Tokyo. Japón.

Dong, 9 años. Yunnan, China.

Joey, 11 años, Kentucky. USA

Prena, 14 años. Nepal

Delaine, 9 años. New Jersey. USA
Indira vive con sus padres, hermano y hermana cerca de Katmandú, en Nepal. Su casa tiene una habitación, con una cama y un colchón en el suelo, que los niños comparten. Indira tiene 7 años y desde hace cuatro trabaja en la cantera de granito, cinco o seis horas al día. Luego ayuda a su madre con las tareas del hogar y va a la escuela, que queda a 30 minutos caminando. No le importa trabajar pero preferiría jugar. Su comida favorita es fideos y cuando sea grande quiere ser bailarina.
Joey vive en Kentucky, EE.UU., con sus padres y una hermana mayor. Tiene 11 años. A menudo acompaña a su padre de cacería. Posee dos escopetas y una ballesta, y mató a su primera presa -un venado- cuando tenía 7 años. Su familia siempre se come al animal que mata. Joey no está de acuerdo con cazar por deporte. Va a la escuela y le gusta ver televisión con su mascota: un dragón barbudo llamado Lily.
Kaya tiene cuatro años y vive con sus padres en un pequeño apartamento en Tokio. La propiedad en Tokio es muy costosa porque hay muy poco espacio. Su madre le hace toda la ropa y Kaya tiene 30 vestidos y abrigos, y 30 pares de zapatos, sandalias y botas, así como varias pelucas. A sus amigas les fascina venir a probarse su ropa. Su comida favorita es carne, papas, fresas y melocotones. Cuando sea grande quiere ser una dibujante de animación. Estas son algunas historias que nos llegan de la mano del fotógrafo James Mollison, que ha recorrido el Planeta fotografiando las habitaciones de niños de distintas edades. Su trabajo queda resumido en un libro de imágenes que lleva por título "donde duermen los niños".
Habitaciones y sueños, en muchos casos hechos añicos antes de llegar a la adolescencia.
Niños que trabajan desde corta edad, que malviven solos en chozas y favelas, huérfanos; niños que acuden a la escuela o toman hamburguesas en el burger del barrio; criaturas que coleccionan muñecos fabricados en China o recorren los concursos de belleza infantil de cualquier ciudad norteamericana.Habitaciones que hablan de una vida plena o lo contrario, de una vida rota. Infancias afortunadas y desgraciadas que podemos adivinar con solo echar un vistazo al sitio donde duermen. Habitaciones en unos casos, vergüenzas en otros.