13 mayo 2012

La noche gris

En la oscuridad. Foto de Ginebra



Cierro los ojos y los mantengo así durante un rato. Los abro y vuelvo a cerrarlos. En mi mente aparecen las siluetas de los árboles desnudos detrás del cristal. Juego a memorizar con todo detalle esas imágenes que se me antojan seres sobrevivientes de algún tipo de extraña tormenta que lo ha engullido todo y de la que sólo ellos se han salvado. Voracidad.

Cierro los ojos y pienso en ti. Imagino ese instante que todavía no hemos vivido, ese en el que  tus manos acarician mi piel desnuda y dibujan los árboles de ahí fuera en mi espalda. Tienes el tacto de una brisa leve y fresca en un día caluroso y eso me excita.

Cierro los ojos y vuelvo a abrirlos. La habitación está en penumbra, sólo un breve aliento de luz cenital entra a través de los cristales. Anochece y te has ido. En esta noche gris que me inunda ,trato de inventar la forma de sobrevivir a tu recuerdo.



Vagamos por un tiempo (este fue mi sueño)
Por un largo sendero de la Tierra Muerta,
Dónde sólo las amapolas crecen en la arena,
Aquellas que arrancamos con escasa estima,
Y siempre tristes, hacia una triste corriente
Seguimos avanzando con los dedos entrelazados,
Bajo las estrellas distantes, un camino imprevisto,
La visión de todas las cosas en la sombra de un sueño.

Y siempre tristes, mientras las estrellas expiraron,
Las más extrañas amapolas encontramos,
Hasta que tus ojos cultivaron toda mi luz,
Para iluminarme en aquella hora de cansancio,
Y en su oscurecimiento ninguna conjetura podría
Atormentarme con los días perdidos que deseamos,
¡Después de ellos mis recuerdos fueron destrozados!
(Ernest Christopher Dowson. Noches Grises)

11 comentarios:

Nómada planetario dijo...

La mente es el mejor salvavidas frente a los recuerdos. Un relato con toques de novela negra y romanticismo a partes iguales.
Besos mientras fuera el Sol achicharra hasta los trinos de los pájaros.

alp dijo...

Muy buena foto...y bonitas palabras...un beso desde Murcia...

raúl fdz pacheco dijo...

qué preciosidad de entrada. la imagen del árbol dibujado en la espalda es de un poético supino. genial.

Gabriela dijo...

Hiperclimática....
Casi parecen en otoño, más que primavera.
Evocas deseo...
Lujo ciertamente!

virgi dijo...

Lo transmites tan bien, Ginebra, que me parece estar ahí viendo las sombras de los árboles.
Besos besos

Gizela dijo...

¡PRECIOSO!!
Para que decir más...desentonaría
Aroma a libro bello!!!
Besos desde Caracas

Juan Luis Garcia dijo...

Caray! serán grises, pero dices cosas muy bonitas.

Un abrazo

Sara dijo...

Nosotras no eh! mi querida Ginebra, nosotras tristes no, nosotras siempre con mucha alegría y con energía... enfrentando los retos, las dificultades y los cambios, y a la lucha diaria... para inventar el sobrevivir a cualquier recuerdo y a lo que nos venga.
Abrazotedecisivo lleno de afecto amiga.

Chousa da Alcandra dijo...

Es curioso como tendemos a cerrar los ojos cuando queremos capturar y/o fijar con más nitidez los recuerdos y/o los deseos más intensos...; será que queremos potenciar la visión de la imaginación?. A juzgar por tus palabras, yo diría que tu lo logras!!

Bicos coloreados

PSYCOMORO dijo...

Siento esas imágenes como si estuvieran allí para desfilar para todos nosotros. Entiendo esos instantes que se evaporan mientras construyen nuestros recuerdos. Casi puedo ver ese lienzo de piel. Muy intenso. Besos, Ginebra.

Javier Herque dijo...

Siempre hay una amapola dando un instante de color a una noche gris. Siempre hay olor a ozono después de la avalancha de truenos y esquirlas.

Siempre hay una mano amiga (lo del clavo ardiendo…) que aguarda a que abras los ojos.

Beso.