25 mayo 2012

La sala de espera

A babor. Foto de Ginebra

Esperabas en la sala de rayos para que te hiciesen una radiografía. No había nadie, pero la estancia no inspiraba ese ambiente de desolación que suelen tener los hospitales públicos (supongo que a partir de ahora a estos habrá que denominarles "hospitales robados", con todo lo que implica el término).
Las ventanas abiertas dejaban pasar el rumor del viento en las hojas de los árboles desde el patio de enfrente, un complejo antiguo que había tenido muchas funciones y que,en estos momentos, hacía las veces de una especie de orfanato para niños, no sólo huérfanos, también en acogida temporal hasta que su familia biológica pudiese hacerse cargo de ellos. Imaginaste que ahora habría aumentado considerablemente el número de niños proveniente de familias desfavorecidas que son dejados bajo la tutela o custodia del Estado por motivos económicos fundamentalmente.

Pensaste en  los recortes a los centros públicos como ese y te sentiste  triste al  reflexionar sobre las graves consecuencias que eso tendría para los niños y para los trabajadores en plantilla. En cómo habrían notado la escasez de algunas cosas básicas o como harían frente a la impotencia de poder atender debidamente a esos "huéspedes" tan frágiles.
Te dijiste a ti misma que todo eso es una puta mierda, así de sincero, contundente y brusco,:"una puta mierda"...De cómo hemos llegado hasta aquí, a esta situación tan inesperada y tan cruel con los más débiles y ,en general, con todos los trabajadores, los que ahora has oído que llaman "productores", que es lo que somos para ellos, para las grandes empresas que dirigen el cotarro: productores en lugar de seres humanos.

Entre el vaivén de las hojas y el murmullo de la calle, una polilla despistada se coló en la sala de espera. Era bastante torpe y no dejaba de aletear nerviosa, sin poder encontrar la salida.
Entró un hombre mayor en ese preciso momento y la vio. Metió la mano en uno de sus  bolsillos y sacó un pañuelo de papel. Se dirigió a la ventana donde bregaba por escapar la pobre polilla e intentó matarla,aplastándola contra el cristal polvoriento y sucio.
Le dijiste que no lo hiciera. Tuviste que repetírselo al menos dos veces. Le convenciste de que ella encontraría la forma de salir de allí sin necesidad de matarla.
La polilla encontró la salida. Batió sus pesadas alas y voló  hacia fuera, donde esperaba un gato negro que acechaba paciente en el alféizar de la ventana. El "minino" abrió su boca bigotuda y tragó con una agilidad pasmosa  aquel torpe insecto que una tarde se equivocó de rumbo.
Pensaste en un símil, en que parecemos torpes insectos a merced de unas enormes fauces, que nos engullen sin ningún tipo de remordimiento. 

13 comentarios:

Gabriela dijo...

la conciencia de ser ...(para ellos) pequeños insectos...

Tu relato asimilando una realidad que no puede tragarse con nada..( por lo menos nosotros...)


Eres genial escribiendo aunque me angustien tanto tus palabras.

Un abrazo

Transgénico dijo...

Con los 20.000 millones de euros que se engullirá el ogro Bankia todo irá mucho mejor, ya verá usted. Los recintos hospitalarios contarán con salas tanatorio-crematorio para así dar un servicio integrado e integral de “iros a tomar por el culo que aquí sobran los pobres”.

Por cierto: las “Confesiones de un cerdo chauvinista” (1973) que incluyen ese Bensonhurst Blues de Artie Kaplan es un vinilo que solo se podría encontrarse en algún tugurio de los bajos fondos de Brooklyn. ¿Cómo ha llegado a sus manos? ¿Piratea usted material reservado de audio? ¿Lo sabe Ramoncín? ¿Y la SGAE? ¿Pertenece usted a Hackers Anonymous?

Irma dijo...

Y tanto que todo esto es... una puta mierda, pero lo lamentable del caso es que la gente sigue aborregada, con perdón de los borregos de cuatro patas.

No entiendo que más nos tienen que hacer para que la gente se movilice, espabilemos, nos unamos todos y luchemos contra estos ogros, ya que sin nosotros NO SON NADA pero evidentemente llevan de madre el "divide y vencerás".

Un abrazote utópico e indignado, Irma.-

Ginebra dijo...

Gabriela, es que la situación es angustiosa y así hay que contarla.
Besos

Transgénico, creo que acaba usted de dar en el clavo, que no le oiga la Aguirre porque le copia la idea de tanatorio-crematorio en los hospitales que nos están robando...

La canción que suena es tan bonita como triste (aunque no sé lo que dice, pero me sugiere tristeza) muy apropiada para ese instante en una sala de espera.
Pirateo poco o nada, más bien me sirven a domicilio. Creo que él lo sabe y no le importa que cuelgue aquí una de sus canciones...

Irma. El miércoles llegué al instituto después de la huelga y estuve muy triste al conocer que otra vez fuimos pocos profes a la primera huelga general de educación, sólo 12 de 40. Triste porque puede que les importe más el salario de un día que todo lo que nos están robando en dignidad, derechos y dinero también.
Esto acaba de empezar y será peor, pero hasta que los trabajadores no tomen conciencia de que tienen más poder del que creen, ellos habrán deshecho todo absolutamente. Es cuestión de poco tiempo para que todos los logros se esfumen.
Buen finde

raúl fdz pacheco dijo...

la metáfora es acertadísima, muy inspirada, y jodidamente triste. la deuda es un monstruo que nunca se cansa de tragar, y cada vez se hace más y más grande, empobreciendo a mansalva para hipermillonar a unos pocos. es un sistema que no funciona, está clarísimo. no tardaremos aquí en ver suicidios por la crisis. jodidamente triste, sí.

Chousa da Alcandra dijo...

Y la cuestión es que hay más gatos tragones que polillas desnortadas...
Claro que algunas tenemos que quedar, para seguir aleteando vivarachas y reflejarnos en espejos engreidos! Digo eu.

Bicos a estribor

Bitt dijo...

La pelea por los derechos de todos se repite en todos los paises y continentes, nos toca ver lo mismos a diario, y aca estamos esperando que alguien más reclame, ufff hasta ene so somos lentos
un abrazo

Sergio DS dijo...

Habitualmente la realidad supera la ficción, por mucho que nos sorprenda en alguna ocasión.

PSYCOMORO dijo...

Quizás muchos insectos junstos dejarían de ser torpes; quizás nos falta entender que ese gato ya ni caza, sencillamente abre su boca y nos metemos nosotros sin apenas molestarle. Algún aguijonazo no estaría de más. Gracisa, Ginebra. Besos

virgi dijo...

"Si no te come el chivo, te come el sinnariz", dicen en algún lado.
Aquí, aún hay más glotones esperando, esperando...
Besos, Ginebra

Gizela dijo...

Excelente relato, tan acertada la metáfora...
Lastima que no es fantasía literaria, lastima que es tan dolorosa la situación que vienen muchos...
Y con todo y este desastre que se está gestando, yo desde este lado de la luna...envidiaría este desastre, para mi gente aquí...que ya ni sala de espera hay, y en la danza de millones que ingresan, nos perdemos y perdemos la capacidad de asombro
Que mal se ha gerenciado el mundo, apaleando sin compasión las nociones de humanismo que nos han diferenciado por siglos de las fieras
Besos niña linda

Sara dijo...

Así nos sentimos en las cuencas mineras, aquí va más allá mi querida amiga, nos dejan sin trabajo, sin futuro y sin tener culpa ni responsabilidad ninguna ante tal situación, pero lucharemos, lucharemos como nos enseñaron los nuestros, los de antes por LA JUSTICIA SOCIAL....daremos una lección el día 31 en Madrid, será un largo viaje por nuestros hijos, por nuestro futuro que nos quieren robar y manipular.
Abrazotedecisivo guapa

Ginebra dijo...

¿Hay quizá más gatos tragones que polillas? si es así, puede que Psyco esté en lo cierto: puede que juntas, las polillas me refiero, seamos más fuertes y evitemos a los gatos que acechan a la espera de engullirnos...

Besos y gracias por dejar vuestra opinión, como siempre interesante.