Como la luz de un sueño, que no raya en el mundo pero existe, así he vivido yo iluminando esa parte de ti que no conoces, la vida que has llevado junto a mis pensamientos... Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto cruzar la puerta sin decir que no,curiosear los libros, responder al deseo de mis labios con tus labios de whisky, seguir mis pasos hasta el dormitorio.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo, hicimos mil proyectos, paseamos por todas las ciudades que te gustan, recordamos canciones, elegimos renuncias, aprendiendo los dos a convivir entre la realidad y el pensamiento. Espiada a la sombra de tu horario o en la noche de un bar por mi sorpresa. Así he vivido yo, como la luz del sueño que no recuerdas cuando te despiertas. Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.

"Sillas de montar"

La doma natural

Sillas de montar

El cepillado. Foto de Paco Berrocal
Camino de Jarripa. Fotos de Ginebra
Sueles llegar unos minutos antes de la hora prevista. Conduces por la autovía,  mientras observas el verde intenso del paisaje. No recuerdas un año tan lluvioso o, al menos, un año en el que el campo haya agradecido de esta forma la caricia necesaria de la  lluvia.
El trayecto está salpicado de nubes, de ovejas pastando en la llanura, de galgos y cazadores, de buitres, de cigüeñas y de grullas que , aún, permanecen rebuscando bajo las encinas.

Siempre es una mañana especial porque es un tiempo esperado, una válvula de escape que te aleja de lo cotidiano y de los problemas que la gente atraviesa y que tú sientes, ves, sufres incluso de alguna forma, aunque sigas pensando que eres muy afortunada.

Cepillado y ensillado: caricias. Ahora resuena el sonido de los cascos, y notas el olor que desprenden los caballos, te gusta y , a ratos, te tumbas en el lomo de la yegua y la abrazas. Cierras los ojos y sientes su calor. Abres los ojos, te incorporas y miras a ambos lados del camino. Todo  a tu alrededor es belleza pura. Oyes el viento mecer las hojas de las encinas y escuchas los cencerros de las vacas y las campanillas de las ovejas que pastan en la dehesa.

Las cigüeñas han anidado cerca del río. Antes de llegar al viejo puente de piedra, adviertes el crotoreo de estas aves. Has tocado con el estribo a la yegua indicándole que quieres galopar la pequeña cima alrededor de la charca. Sientes el viento en tu cara y el tiempo se detiene por completo para ti. Te sientes profundamente emocionada, feliz...


12 comentarios:

Sara dijo...

Ummmm mi querida amiga...hoy me ha parecido que he ido contigo en ese viaje...sabes? este año 2013 uno de mis propósitos es aprender a montar a caballo, ahora de cara a la primavera...que ha hecho y sigue haciendo muy mal tiempo. A ver si subo al blog la entrada de Judith montando a Sevillano...que es un caballo hermoso.
Mi abrazotedecisivo amiga...hoy he ido al galope contigo. Muacks

raúl fdz pacheco dijo...

qué maravillosa placidez, verdad? la envidia del urbanitas estresado! y qué buenas fotos, me encantan

Sergio DS dijo...

Cuando se está inmerso en lo realmente a no le llega muy dentro y se siente el resto del mundo desaparece, encontrar ese algo es todo un privilegio.

Aristos Veyrud dijo...

Entre ese galopar en la yegua que detiene el tiempo y la canción se logra cerrar el triángulo de la existencia: Cielo, tierra y seres vivos, representados en este relato entre la jinete y su yegua. Y en el fondo el arte que grafica todo un universo campestre, un regreso a la armonía.
Besos Artista!!!

Ginebra dijo...

Pues ciertamente, he descrito un tiempo en el que se para el reloj y donde no existe nada ni nadie, sólo el entorno verde, el paisaje natural, el silencio, los sonidos de la naturaleza, el caballo y el jinete.
Es impresionante lo que el entorno natural puede ayudar emocionalmente, es una lástima que los humanos seamos depredadores... en cuanto a los caballos, decir que les prefiero por encima de ciertas personas, con ellos tengo conversaciones más fluidas e interesantes, jajajajajaja, es cierto...

Un pequeño trozo de bosque mediterráneo a caballo con una canción que es un diamante:)

Gracias y besos. Buen día!

Saudades8 dijo...

Sigo el sendero que cruza un bosque, el viento, al chocar con la arboleda me trae música celestial y quiero guardar esos momentos en la memoria, apenas hago ruido al caminar para que el director de orquesta no me eche una mala mirada, extiendo los brazos y quiero ser parte de la naturaleza.

A lo lejos veo una amazona a una yegua montada, habla con ella, seguramente le cuenta que allí, rodeada de naturaleza es la mujer más feliz, yo lo soy al verla...

virgi dijo...

Debe ser un gran placer cabalgar por esos paisajes extremeños.
Besos, Ginebra, por cierto, ¿cómo te fue con la expo?

Ginebra dijo...

Bonito comentario, Saudades, gracias:)
Virgi, pues me fue bien, a la gente le gustó, aunque vendí poco, ya sabes: malos tiempos para la lírica... pero lo importante es, desde mi punto de vista, no dejar de hacer lo que a uno le gusta.
Möbius, nobles y bellos. Me alegra tu vuelta, siempre se echa de menos tus observaciones sobre cine y música:)

Besos y feliz finde a tod@s

Irma dijo...

Los pequeños instantes estoy convencida que son los que nos ayudan a ser grandotes y grandotas, así que galopa y si consigues acercarte un poquito más a la utopía, avísame.

Besines utópicos, Irma.-

Ginebra dijo...

La Utopía siempre ha estado ahí, Irma, pero no todos podemos verla y tiene el rostro que cada cual le quiera poner. Tener una afición que te llene es caminar a su lado, creo.
Besos y gracias por tu visita.

ñOCO Le bOLO dijo...


Felicidades... sentirse feliz así es de grann ayudo en tiempos difíciles. Un torte, un galope... y regreso a lo cotidiano, a domar a otros... mientras se pueda.

· un beso

· CR · & · LMA ·