11 marzo 2013

Bajo la lluvia

El invierno en Ayuela. Foto de Ginebra

No ha sido un invierno cualquiera, no. Ha sido un invierno atípico por lo lluvioso y,la lluvia intensa durante meses en Extremadura,bien se merece una oda o,siquiera,un sencillo homenaje, al menos.
Lluvia insistente , lágrimas que fluyen como un cauce que delimite  bien sus orillas, para que el caudal no se desborde y anegue  cualquier  atisbo de esperanza.

Si llueve, Zaida no puede salir de su casa. Tras el desahucio que sufrió su familia, ahora vive en el campo y su madre no tiene coche para llevarla al pueblo.Todo un hándicap para alguien que tiene dieciséis años.
La electricidad, en su casa,  se genera mediante un motor de gasolina. No tiene tele y, cuando se acaba el combustible y no hay pelas, pues se alumbran con candiles, como ella dice: "en plan antiguo", mientras sonríe al contarlo, porque ella tiene una bonita sonrisa, a pesar de las dificultades.
Comparte casa con sus hermanos y su madre. No tiene relación aparente con su padre.

Llueve mientras miro los árboles a través de la  ventana. Desnudos, sin hojas, parecen salidos de una película de Tim Burton. Cierro un ojo y guiño otro, juego a colocar las nubes entre sus ramas, inventado figuras de animales o de cosas. Pienso en ti, en tus palabras y en tus silencios, en tu forma de ser, de relacionarte conmigo. Sonrío, supongo que me gustas así; tal como eres.
Las gotas se adhieren al cristal, resbalan hasta quedar inertes; en una muerte que podríamos llamar "brillante".

Apenas se oye la radio de fondo. Llueve intensamente. Ángela conduce atenta a las inclemencias meteorológicas y controla el vehículo en todo momento. Hay derrumbes y una máquina trata de recoger el cieno  y las piedras de la carretera.
Una vaca apenas puede atravesar un arroyuelo que ha surgido de la nada; bueno, de la nada no:de la lluvia insistente y caótica de las últimas horas. Lo que esta mañana era pasto, ahora es un "milagroso" torrente. Una cigüeña vadea una charca desbordada. Su plumaje blanco ha desaparecido, y en su lugar luce una especie de disfraz color ocre. Sus alas y sus plumas están empapadas de barro.

La lluvia cala los huesos ateridos del joven latinoamericano que pide lismona en la entrada del centro comercial. Lleva embaladas sus maletas y pertenencias con un plástico transparente que deja ver un cartel hecho con rotulador en el que se puede leer: "duermo en la calle", y en tus pensamientos añades: "duermo en la calle y, a veces, sueño bajo la lluvia".

11 comentarios:

ñOCO Le bOLO dijo...


Con esa lluvia vas cosiendo pequeños retazos de una actualidad que cada día se hace más dura. Y coses muy bien.

· un beso

· CR · & · LMA ·


Sergio DS dijo...

Nunca llueve a gusto de todos, dicen, sin embargo ahora todo cala mucho más.

raúl fdz pacheco dijo...

me encanta como has conectado todas estas ensoñaciones, pensamientos, fotografías situacionales, bajo la misma lluvia... precioso.

Aristos Veyrud dijo...

Si por allá llueve por acá no escampa bajo este cielo cargado de nubes neoliberales ja ja ja.
Este escrito es un verdadero "...sueño bajo la lluvia". Lleno de emociones encontradas por el dolor y el amor, sueño que palpita y reverdece como la foto que la ilustra a pesar de la crudeza del tiempo, un sol en el pecho que con paciencia avanza y espera el momento propicio para brillar...
Besos Artista!!!

Ginebra dijo...

Miro, recorto y pego:)
Situaciones posibles que, como dice Aristos, están llenas de amor y dolor por lo que nos rodea. Dos sentimientos que conforman caras de una misma moneda, a saber, sentir fundamentalmente.

La lluvia como savia y la lluvia que no nos da una tregua (hoy sí:).
Me encanta la lluvia, pero también me gusta ver brillar el sol.

La esperanza es lo último que debe perderse, es más: no debe perderse nunca...

Muchos besos y muchas gracias.
¡feliz noche!

Erik dijo...

Me gustan tus pensamientos

Me has hecho verlos esta vez sin necesidad de tus imágenes.

Beso, paisana.

virgi dijo...

La lluvia es vida, sí, y es hermosa, sí.
Pero cuando estamos bien protegidos.
Me ha dado tristeza esta entrada, querida Ginebra, tanta gente pasándolo mal.
Besos

(y la curia a todo lujo)

Sara dijo...

Directa, triste, real, eriza la piel por esa realidad...aquí estamos con campañas de recogidas de alimentos día tras día, y era zona minera, es decir zona privilegiada economicamente hablando, y ahora...todo es desolación Maribel, tristeza, angustia, hambre, paro...¿¿¿hacia dónde vamos??? esto es desolador, pido que no me flaqueen las fuerzas para poder seguir ayudando, denunciando, luchando...soñando pero en lugar seguro...como merece todo el mundo.
Mi abrazotedecisivo guapisisma

Espíritu Destilado dijo...

Las voces acuosas que golpean los techos, a veces nos hacen llorar de pena nos enternecen...
Has llorado bajo la lluvia?

Abrazos!




Ginebra dijo...

Sí, he llorado bajo la lluvia, bajo el sol, bajo las sábanas, bajo el agua... soy llorona por naturaleza y concluyo que ahora, en el momento en que vivimos, es más fácil que nunca llorar, pero llorar a raudales porque injusticias tenemos por cualquier parte que miremos... situaciones que no quieres dejar impresas en imágenes por ser demasiado duras, tal vez.

Besos y buen día!

Queiles dijo...

Parece que vivamos cuarenta años de Macondo, siempre lloviendo o quizá siempre llorando.