28 abril 2014

De acampada

Gallo y gallina en profunda conversación

Parque El Príncipe
Samuel, el cabrero, en un bosque de robles. Fotos de Ginebra
No podemos controlar lo que soñamos cuando estamos dormidos, y de alguna forma ese misterio o incertidumbre es lo que hace que los sueños sean un estado tan especial del que, aparentemente, sólo goza la especie humana.
Estudios al respecto demuestran que los sueños no son otra cosa que los anhelos, miedos, querencias o sentimientos, que suelen estar escondidos en el subconsciente y que afloran al exterior cuando dormimos.Pienso, por otra parte, que nos conocemos a nosotros mismos también a partir de lo que soñamos, recordar lo que hemos soñado es, muchas veces, confirmar lo que sospechamos, lo que hemos imaginado y no recordarlo es simplemente haberlo vivido de otra forma.
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Lo que sí podemos dirigir, de alguna forma, son los sueños que tenemos cuando estamos despiertos, eso que comúnmente llamamos deseos. Podemos reflexionar sobre nuestros deseos, sobre lo que necesitamos y podemos alcanzar, sobre lo que tenemos lejos y creemos necesitar, sobre lo que tenemos, sobre infinitas circunstancias que dependen de cada cual...
Pensar en estas cosas me lleva bastante tiempo porque soy consciente de su importancia. Mientras buceo en mis pensamientos,a veces inexorablemente tormentosos, me resulta muy gratificante acampar en mis refugios personales, en esos sitios, en esas cosas, en esos momentos que te afianzan como un ser único diferente a los demás.

11 comentarios:

Gabriela dijo...

Lo que nos salvan son esos pequeños refugios...
Ciertamente, eres única!
Placeres del ciberespacio!

raúl fdz pacheco dijo...

los refugios personales son fundamentales, allí podemos ser nosotros realmente, sin máscaras, es como una burbuja sagrada. me encantan tus fotos, no me canso de decirlo, la del bosque de robles es maravillosa. espero que tus pensamientos, tus deseos, no estén tan enredados como esas ramas! :)

Ginebra dijo...

Gaby, Raúl, gracias por pasar por aquí:)
Los pensamientos unas veces están enredados y otras desenredados, eso es lo que conlleva estar vivo, entre otras cosas.
Beso y feliz tarde a ambos.

Sara dijo...

Y eso que hay un extraño consenso para convencernos de que la vida es eso que sucede lejos de lo que soñamos...yo para nada estoy en acuerdo con esto...mi vida está en mis sueños...veo que vamos en la misma sintonía.
Mi abrazotedecisivo guapa

ñOCO Le bOLO dijo...


Me gusta que le llames acampar en tus refugios personales. Es una buena ideas la de que esos refugios estén en plena naturaleza, al aire libre, al influjo de los vientos... y no en lugares oscuros donde nuestros sueños/anhelos nos puedan llevar a la depresión.
Las fotos... muy buenas. Claro.

· un beso

· CR · & · LMA ·

Nómada planetario dijo...

Hay sueños nocturnos de lo más enrevesado, esta noche soñé que pillaba un monumental cabreo, porque me quedé sin viajar a México por culpa de alguien que montó un lío con mis maletas.
La verdad es que este país no está en mis prioridades por ahora.
En cuanto a soñar despierto, hay que ser bastante racional a veces, cuando los deseos tienen su contrapartida monetaria.
Besos soñados.

Ginebra dijo...

Somos lo que vivimos día a día y lo que soñamos vivir, que puede o no llegar a ser una realidad.
La imaginación es un tesoro y no cuesta un duro, así que aquello de lo que carecemos puede "materializarse" a través de los sueños o de un mundo imaginario.

La naturaleza es, en mi opinión, un organismo necesario que equilibra la desazón que te provoca lo cotidiano.
La mayoría de "rollos malos" a los que cada uno nos enfrentamos cada día, se atenúan en gran medida cuando gozamos de ella. Nos salva sin pedir nada a cambio y no es recíproco, pues el hombre daña el espacio natural constantemente.

Gracias Sara, Ñoco, Nómada... buen puente para aquellos que tengan la suerte de tenerlo.
Besos

Antonio Torres Márquez dijo...

La conversación entre la gallina y el gallo... Que profunda! jajaja

Saludos.

virgi dijo...

Viendo esos animalillos, de veras creí que estabas de acampada. Ya veo es otro el refugio, el más íntimo, ese que nos reconforta con nosotros mismos.
La segunda foto me gusta mucho mucho, un fuerte beso

Gizela dijo...

Bellas fotos!!!
Ciertamente,esos refugios personales, son imprescindibles...
Y en muchos casos nos determinan!

Besosss niña linda y bonita semana!

Ginebra dijo...

De acampada he ido muchas veces, pero ahora no me veo ya en una tienda de campaña:)) me estaré haciendo mayor, supongo...
Las gallinas y los gallos son de Manolo el "de los chozos", un tipo bien interesante que muestra la arquitectura pastoril de los pueblos de sierra; Samuel está dedicado a sus cabras; el árbol se refleja en una fuente y mi hijo toquetea y da vueltas a una escultura (que para eso están las esculturas, para verlas desde todos los ángulos).

A veces "la conversación" entre animales (no entran ahí los besugos, ¿vale?) puede ser más profunda que la de algunas personas... No hay que subestimarles, Antonio, porque no hablen. Los humanos hablan mucho y a veces no decimos nada: mucho ruido y pocas nueces....
Besos