20 mayo 2014

Aprendizajes


Aprendiendo a volar. Fotos de Ginebra
Para aprender a volar es necesario, primero, aprender a caer. Sin caídas no hay remontadas y aprender a levantarse es, sin lugar a dudas, iniciarse en la tarea de vivir, incluirse en ese gráfico de barras con eufóricos ascensos y estrepitosos descensos.

Volar o el deseo de libertad, que es una guerra en sí misma, porque vivimos en una sociedad de empleados de oficina resignados, y para salir de esa trampa hay que luchar a la vez contra uno mismo y contra el mundo entero. La libertad es un combate continuo del que somos pocos conscientes. Hay quien se resigna y quien pelea contra el rumbo marcado cuando es consciente de que éste no es el que quiere seguir.

El amor, la forma en la que amamos, es un capítulo inacabado de nuestra existencia porque la inunda por completo. En esta sociedad  los hombres más admirados  son los que ponen en pie puentes, rascacielos e imperios, pero en realidad  los más nobles  y admirables son aquellos capaces de poner en pie el amor, porque es la mayor y más difícil de las empresas.
(adaptación a partir de fragmentos de "La verdad sobre el caso Harry Quebert" de Joël Dicker).

13 comentarios:

Sergio DS dijo...

Volar y amar no tienen porqué ir enfrentados, de hecho es la verdadera manera de amar.

raúl fdz pacheco dijo...

así aprenden los polluelos, dándose mil golpes pequeños al principio, en sus trayectos iniciales, así se preparan para caídas más grandes luego, en vuelos más altos, porque nadie permanece sostenido eternamente en el cielo. anyway. un hurra por los elevadores de amor!

Gabriela dijo...

Aprender es la tarea del día...
De los días, seamos bendecidos por animarnos, por salir a construir amor/osamente!

Gizela dijo...

Ser aprendices de existencia
Volar los sueños, y construir el amor
Tienes razón, amar es una empresa que requiere mucho trabajo y dedicación

Preciosas tus fotos!

Besossss niña linda

Erik dijo...

¡Cierto!

Sara dijo...

Aprender, aprender y seguir aprendiendo... este es nuestro destino en este mundo...en este caminar...siempre aprender...a volar, a andar...a remontar...a perdonar...a olvidar...a disfrutar...a ser mejores...a ayudar a nuestros semejantes...hay tantos y tan bellos aprendizajes...que me los quedo todos...y tu entrada preciosa también me la guardo.
Mi abrazotedecisivo.

"Romu" u (Omar) dijo...

El aprendizaje, la libertad y el amor, son un tridente que en sí pueden completar casi la totalidad del ser humano. Lo has dicho muy bien y de tus fotografías no se diga. Me encanta el arte de la fotografía quizá algún día yo también lo haga. Saludos y un gusto haberte encontrado.

virgi dijo...

Intentar el vuelo es un instinto, unos con sus alas, otros con la mente y las actitudes. Muchas veces choca con el amor, mas en ese conflicto radica uno de nuestras metas: conseguir ambos sin que se perjudique ninguna.
Besos, Ginebra, siempre nos ofreces bellas fotografías.

Nómada planetario dijo...

El problema es que el amor no cotiza en Bolsa. La sociedad se mira en el espejo del dinero por segundos. Estoy de acuerdo contigo en la gran tarea que supone izar el amor por bandera.
Besos mientras detesto la llegada del lunes y sus problemas.

ñOCO Le bOLO dijo...


Preciosas fotos con una ejecución impecable.
Volar tal vez sea la metáfora de la vida. Es cierto que hay un duro aprendizaje hasta conseguir hacerlo. El paso definitivo será el llegar a se un Jonathan Livingstone Seagull. En ello andamos todos.

· un beso, M.

· CR · & · LMA ·

Javier Herque dijo...

Nunca aprendemos del todo , nunca somos maestros en el arte del vuelo, nunca tenemos la total certeza del rigor de los vientos y , aún así , no tememos ser un remedo de Icaro.

Mejor caer que vivir siempre a ras de suelo.

Beso.

Ginebra dijo...

Gracias por comentar, por opinar y por dejarme aquì vuestros pensamientos. Besos y feliz tarde

Chousa da Alcandra dijo...

Me parece magnífica esta unión que haces en esta entrada entre el volar y el amor.

Bicos voadores