06 agosto 2014

Israel ofende a la humanidad



En esta imagen tomada por el fotógrafo alemán Oliver Witkin, un médico palestino llora los cuerpos de cuatro niños en la morgue del hospital Shifa en Gaza.
Me imagino la impotencia y el batiburrillo de sentimientos que pueden inundar a este señor desde la cabeza hasta los pies. Es una imagen terrible, una más que pone cara a las cifras de más de 400 niños palestinos asesinados por el ejército israelí en un mes escaso.

Sigo las noticias diariamente y la pena se adueña de parte de mi corazón por la total impunidad y prepotencia con la que obra el Estado de Israel y su bien pertrechado ejército; porque soy, ante todo, persona; después soy madre y más tarde soy maestra (¿sabías que los niños palestinos de Gaza sólo pueden acudir 4 horas al colegio porque no hay suficientes aulas y deben hacer turnos? todo eso antes de esta nueva ofensiva, ahora es que no hay colegios en pie, me imagino). Francamente, ya no encuentro más palabras para narrar este holocausto que sufre una población civil inocente a la que se le ha robado todo absolutamente.

Hoy me he topado con un fabuloso artículo del sociólogo Marcos Roitman, que viene a expresar de una manera contundente y clara todo lo que pienso sobre lo que está ocurriendo en Gaza. No se necesita demasiado tiempo para leerlo, si os apetece...

4 comentarios:

Sergio DS dijo...

La humanidad ofende a la humanidad, unos por sus actos, el resto del mundo por su inacción.

Lamentable situación a la que no le veo solución.
:(

Gabriela dijo...

como dice Sergio....
complicidad por omisión.

Ginebra dijo...

Parece que el gobierno español ha anunciado que no venderá, por ahora, armas a Israel. Amnistía Internacional recogió firmas para esta petición y parece que la presión ha tenido efectos esperanzadores.
Ahora AMNISTÍA INTERNACIONAL pide firmas para enviar esta petición al gobierno de Obama
puedes firmar aquí

Gracias

Nómada planetario dijo...

El genocidio israelita sobre Gaza no hay por dónde cogerlo. Hoy fui a un mercadillo artesanal. Había un tipo con la bandera judía, con pasteles a la venta. Me alegré de que nadie le comprara. Ya sé que es algo insignificante, pero es hora de reaccionar.
Besos.