15 septiembre 2014

Holocausto silencioso


Esta imagen representa un barco de la marina de guerra italiana en pleno rescate de 956 inmigrantes subsaharianos en alta mar. Hoy, al mes escaso de realizarse esta fotografía, ha naufragado otra embarcación frente a las costas italianas y se estima que hay más de 900 inmigrantes ahogados que se traduce ,en palabras textuales de la locutora, en la forma siguiente: "hay casi un millar de cadáveres flotando en el mar o rescatados en la playa".

Las imágenes que acompañan este tipo de noticias son siempre brutales: campamentos improvisados e insalubres en Marruecos, intentos por  saltar la cada vez más complicada valla de Melilla, personas desfallecidas y ateridas de frío rescatadas por las Fuerzas de Seguridad, rostros cabizbajos y desesperados, cuerpos jóvenes abatidos, quizá debido a los sueños truncados.

Pensamientos pesimistas recorren mi cabeza y salen de ella en forma de triste impotencia. Lo estamos haciendo muy mal. Lo hacemos fatal,y ya no sé si debo seguir creyendo en un futuro mejor,francamente. No sé si seguir mirando hacia la utopía o bajar la cabeza y continuar mi camino dando la espalda a este holocausto silencioso.

4 comentarios:

Sergio DS dijo...

Voy más allá, quiero creer en la utopía de resolver las injusticias en los países de origen, ahí es donde habría que trabajar incesantemente, ganaríamos todos.

Gabriela dijo...

el silencio en estos casos es tan terrible...
la complicidad es extrema.
Cuanta tristeza.

Alí Reyes dijo...

a pesar de lo cenital de la imágen uno no puede dejar de pensar en el drama y el sufrimiento dentro de la embarcación...Patético...terrible

Ginebra dijo...

El problema de allá es el mismo que el de acá, por decirlo de algún modo. Dos caras de la misma moneda. La inmigración es un efecto de un sistema económico global y terriblemente injusto. las multinacionales y los poderes económicos roban a manos llenas con la connivencia de dictadores en todo el Tercer Mundo. El efecto es la pobreza de la mayoría que se ve forzada a salir por causas económicas, religiosas, bélicas o de otra índole.
Como dice Sergio, puede tener solución este problema, pero creo que a las grandes empresas no les interesan las soluciones.

Dramas humanos que se entremezclan con la vida más o menos cómoda que llevamos aquí. De nuevo dos caras de una misma cosa, por ello mismo todos somos un poco culpables...
Besos a los tres.