12 marzo 2015

Azul hipnóptico


Una mujer sentada en un banco mira el mar bajo un plomizo cielo gris. Me parece salida de la canción de Serrat, "Penélope", ahí sentada esperando a un amor de juventud. Pero no. La mujer sentada no espera a nadie, quizá ni siquiera espere nada. Sólo piensa y se deleita con el paisaje que tiene delante, un paisaje bravo debajo de esa aparente calma. Un espacio inmenso y lejano al que no alcanza la vista.

Ha tenido experiencias vitales porque se ha hecho mayor, por eso parece haber perdido la capacidad de sorprenderse, aunque a veces lo consigue.
Algunos días viene a este banco, aquí la traen sus pasos cansados y su sobrepeso. Si se acuerda, suele traer una bolsa con migas de pan para echarle de comer a las gaviotas.Le gusta este gesto tanto que se diluye en él y todo se detiene en un instante en el que solo existe ella misma.

Mirando el mar (reposiciones). Fotos de Ginebra
Una mujer joven mira el mar desde el alféizar de un gran ventanal. Oye el ruido de las olas al romper en las rocas y huele la bruma salada que envuelve el mirador.
Hay días en los que su pensamiento viaja lejos y le resulta difícil poner orden en su cabeza. Es entonces cuando se sienta en el alféizar de esta ventana y pierde su mirada en ese azul hipnótico. Así pasa las horas, sin hacer nada más.
Guarda en su interior fantásticos secretos, como cofres piratas de una goleta hundida en alta mar.

12 comentarios:

Saudades8 dijo...

Y viajan los pensamientos a otros mares empujados por la brisa que la lleva en volandas a su mundo de sueños.

Un abrazo.

ñOCO Le bOLO dijo...


Hasta donde ha podido contarme, el mar me dice que es el gran confidente. Me dice que guarda más secretos que granos de arena tienen sus playas.
Creo que exagera. Yo no le he contado todos los míos.
Me ha gustado tu reflexión.

Un beso, desde una ventana que mira al mar.

· LMA · & · CR ·


Aristos Veyrud dijo...

Dos finitos que llegan a la línea del horizonte y se precipitan hacia los infinitos. Mientras ellas miran o no miran de frente a la mar, sus espaldas miran otra mar desconocida y que ellas apenas sienten e intuyen. Un encuentro de dos dimensiones que dan pleno sentido a una existencia.
Texto y gráfica, arte que palpa otra posibilidad de ser.
Besos Artista!!!

Gabriela dijo...

Todas las historias frente al mar.
Climas extremos, emotivos, casi parece escucharse la melodìa marina, horizontes azulados en gris plomo.

Exquisitas!

Ginebra dijo...

Saudade, ciertamente al mundo de los sueños se va en volandas:)
Besos

Y a mí, Ñoco, me ha gustado tu comentario. Has hecho bin en no confesarle tus secretos al mar. Los secretos deben ser secretos...
Besos

Aristos, me encantan los retratos en los que el retratado no ha intuido la presencia del que dispara... Gracias por tus palabras.
Besos

Gracias, Gaby,siempre tan amable y exquisita...
Besos y buen fin de semana para tod@s

volvo dijo...

Hay días que, sentada ante esta ventana, me quedo mirando sin ver un mar que ya no existe mas que en mis recuerdos. Y, ahora que te leo, y veo esas imágenes, casi siempre tengo la sensación de tener a alguien detrás mientras "estoy" en esa nada.

tD1b, Ginebra.

Chousa da Alcandra dijo...

No es solo el azul lo que nos lleva a la hipnosis. El amplio espectro cromático que nos puede poner la mente en blanco está muy superficialmente profundo en nuestro cerebro...

Bicos azuis

Outsider dijo...

Siempre me ha gustado el mar de invierno, solo se oye el agua en las piedras, sin gente, solo algún pájaro de fondo. Ahora lo echo de menos, me queda lejos, pero hubo un tiempo en el que iba a menudo, diría que a pensar, pero lo que hacía era dejar de hacerlo. Curiosamente lo recuerdo así, en blanco y negro y sé que era azul.

Ginebra dijo...

Bueno, Volvo, quizás "bucear" en la nada puede ser gratificante y, por otra parte, los recuerdos también hacen que las cosas existan...
Besos reflexivos:)

Chousa, hay tantos tipos de azul... a mí por ejemplo, el que me lleva no a la hipnosis, sino a la desesperación es el azul PP gaviota marina:)))
Besos

Outsider, a mí también me gusta el mar en invierno, cuando no está abarrotado de gente, aunque como te ocurre a ti, me pilla lejos y no puedo disfrutar esa paisaje solitario como quisiera.
Me alegra no ser la única que, a veces, ve el mar en blanco y negro:)
Besos

dernier dijo...

Hay colores que nos envuelven más allá de las palabras, que nos prestan sus tonos para soñar, que nos hacen ser algo más que un simple espectador de un instante prestado , de un soplo de imaginación aguardando a una pompa de jabón.

Besos

Alí Reyes dijo...

Su mundo interior se refleja en el paisaje

Ginebra dijo...

Y también está la ausencia de color, dernier, el blanco y negro, que tiene su propia simbología y expresión. En mi opinión, destacaría que potencia un sentimiento de "eternidad" y de nostalgia.
Besos

Y en el paisaje nos imbuimos todos, Alí.
Besos
p.d. muy interesante el libro que me recomendaste, he leído capítulos que me han hecho pensar. Gracias