21 mayo 2015

De los sueños

Ilustración de Raquel Díaz Reguera.

Era un inmenso campamento al aire libre.
De las galeras de los magos  brotaban lechugas cantoras y ajíes luminosos, y por todas partes había gente ofreciendo sueños en canje. Había  quien quería cambiar un sueño de viajes por un sueño de amores, y había para llorar  un llanto bien gustoso.
Un señor andaba por ahí buscando los pedacitos de su sueño, desbaratado por culpa de alguien que se había llevado por delante: el señor iba recogiendo los pedacitos y los pegaba, con ellos hacía  un estandarte de colores.
El aguatero de los sueños llevaba agua a quienes sentían sed mientras  dormían. Llevaba el agua a la espalda, en una vasija, y la brindaba en altas copas.
Sobre una torre había una mujer, de túnica blanca, peinándose la cabellera que le llegaba a los pies. El peine desprendía sueños, con todos sus personajes: los sueños salían del pelo y se iban al aire (...).

Helena soñó que se dejaba los sueños olvidados en una isla.
Claribel Alegría recogía los sueños. Los ataba con una cinta y los guardaba bien guardados. Pero los niños de la casa descubrían el escondite y querían ponerse los sueños de Helena, y Claribel, enojada, les decía:
- Eso no se toca.
Entonces Claribel llamaba a Helena por teléfono y le preguntaba: 
- ¿qué hago con tus sueños?. (...)

Los sueños se marchaban de viaje. Helena iba hasta la estación de ferrocarril. Desde el andén les decía adiós con un pañuelo (...).
 (Eduardo Galeano, El Libro de los Abrazos)

8 comentarios:

Ginebra dijo...

Los sueños son el motor invisible que nos mueve hacia delante, hacia ese querer alcanzar lo anhelado. Algunas veces se convierten en una trampa mortal y el que sueña queda atrapado en una red que no imaginó.

Otras veces representan un buen trozo de felicidad cuando se alcanza lo que con ahínco se ha pensado a lo largo del tiempo.

Hay sueños que sólo pertenecen al que los sueña y otros que son compartidos, hay quien ayuda a soñar y también lo contrario.
Hay sueños para todos los gustos, tantos como personas soñadoras.

Galeano nos dejó hace poco y no pude despedirle como se merecía. Lo hago ahora, un pequeño homenaje a este gran escritor y enorme ser humano. Releo por tercera vez "El Libro de los Abrazos" y siempre saco algo nuevo: una impresión diferente, una sonrisa en una frase que se pasó desapercibida, una palabra concreta o un mensaje que me pareció menos contundente entonces.

Se quedaron huérfanos los pobres del mundo, que son muchos, cada vez más. Acaso desde el otro mundo nos mire Eduardo menos triste, más sereno, y mueva con un gesto la cabeza y diga: ¡el mundo no tiene arreglo!.

Saudades Ricardo dijo...

Los sueños siempre nos acompañan y son el motor que nos empuja a seguir, sin ellos seríamos máquinas a las que se le ha vedado el poder soñar despierto con un mundo mejor.

Besos.

Sara dijo...

Ains Galeano, Galeano, ¡qué grande! y que sería de mi sin los sueños...si es que soy una soñadora empedernida...ellos me acompañan y me ayudan a ponerle ritmo a mi vida, el ritmo que yo quiero y el que me pemite contonearme al compás de los sueños...ains Maribel que no dejemos nunca de soñar, y por supuesto que esos sueños no se conviertan nunca en nuestra trampa.
Mi abrazotedecisivo

virgi dijo...

En un corazón caben miles de sueños, ojalá podamos cumplir alguno.
Y mejor, que mucha gente pudiera cumplir los mínimos y necesarios.
Besos, guapa.

ñOCO Le bOLO dijo...


Precioso texto para tan sugerente ilustración.
El mundo de los sueños tal vez encierre sueños que se sueñan a si mismos sin orden ni concierto.
Tiempo ha de ésto. Por si te interesa...
http://cristalrasgado.blogspot.com.es/2010/07/385-pastor-de-suenos.html

Un beso

· LMA · & · CR ·

volvo dijo...

Soñar despierto es tan necesario como soñar dormido si no qué hubiese sido de la humanidad sin esos soñadores que han conseguido mantener el mundo en pie, equilibrando la balanza. Los soñadores no podemos dejar de serlo, querida Ginebra, y cuando a alguno, de cuando en cuando, se le cae el alma a los pies siempre tendrá a otro que se la recoja y se la devuelva con un beso y una sonrisa. Algunos sueños se van, sí, pero vienen otros nuevos, o los mismos renovados, en un próximo tren.

Te dejo un beso, y una :)

Antonio Torres Márquez dijo...

Ojala, esoq ue dijeron una vez, que la vida es sueño, fuera cierto...
Como siempre un placer volver por tu casa.

Saludos y un abrazo.

Nómada planetario dijo...

Un homenaje especial a un personaje que se sumergía en textos tan oníricos como bellos.
Besos despiertos.