20 septiembre 2015

De Paseos y Paisajes

Un paseo por la dehesa. Foto de Paco Berrocal
Hemos llegado hasta las márgenes de esta dehesa después de trotar un buen rato. Aún se oye el silbido del viento, pero ya no mece las hojas, no las agita tampoco. Me he parado en medio de dos encinas muertas que alzan sus ramas desnudas al cielo, dos esqueletos en los que aún palpita la vida en forma de nidos de cigüeñas. Hemos dejado atrás el bosque y continuamos por este llano camino del pueblo.
Hace meses que no llueve y la aridez viste de amarillo la dehesa. Antes de llegar al puente avistamos un pequeño grupo de cuatro avutardas que, curiosamente, no han levantado el vuelo nerviosas por nuestra presencia.

Atravesamos el pueblo arrullados por el eco de los cascos en la calzada. Un niño pequeño me apunta con el dedo, se le nota asombrado, y me sigue con su mirada. Su padre le dice que soy una princesa montada en un caballo y eso me hace gracia y le sonrío. En las puertas de algunas casas revolotean las cortinas y hasta nosotros llega el olor a guiso de patatas y pimientos fritos.

Volvemos al campo. Hemos elegido una ruta circular que atraviesa varias fincas ganaderas pobladas de encinas. Los mastines que guardan los rebaños de ovejas nos avisan de su supuesta fiereza con roncos ladridos, pero se apartan al paso de los caballos."No es tan fiero el león como le pintan", pienso. Algunas ovejas han parido y podemos ver la belleza que destila la maternidad, en tanto que los corderos recién nacidos intentan erguirse para encontrar la ubre de su madre.

Continuamos el paseo en silencio, disfrutando de un paisaje bellísimo, de una vasta llanura poblada de preciosas encinas, y somos testigos del "aterrizaje" de cinco buitres que nos alerta del fantástico espectáculo que estamos a punto de descubrir:bajo la copa de una enorme encina, avistamos un centenar de buitres en lo que suponemos es un banquete. Baten sus alas entre ellos como una forma de demostrar la preeminencia de unos sobre los otros respecto de la comida.
Paralizada por tanta belleza no puedo apartar la mirada, no puedo pensar, siquiera. Predominan los leonados, pero también hay buitres negros. Permanecemos allí más de diez minutos, callados y quietos, sin hacer ruido. Godín se impacienta porque quiere continuar la ruta, sé que está deseando llegar a la finca, quiere que le quite la montura, le dé su premio en forma de zanahorias e higos secos, y le deje pastar tranquilo. 
El aquelarre levanta el vuelo en un estruendo negro que sobrevuela nuestras cabezas. La plenitud...

Durante algunas horas puedo desconectar de todo, en ese tiempo puedo decir que soy una persona completamente feliz. 

9 comentarios:

Erik dijo...

Ventajas de vivir en esta tierra nuestra, donde como yo digo a veces, en tres minutos puedes pasar del asfalto a la inmensidad de la naturaleza,

Beso

Ginebra dijo...

Somos unos privilegiados, Erik... ¡qué suerte que nuestra tierra no se haya industrializado como otras!!! Los recursos naturales de los que disponemos son una garantía de desarrollo sostenible, si sabemos gestionarlos. En los países del norte de Europa se aprecia mucho la biodiversidad ornitológica de esta tierra, no es para menos, somos una reserva en aves...Pero de fuera vendrán los que te mostrarán qué es lo que tienes para que empieces a apreciarlo, ¿es o no es?.
Besos

Alí Reyes dijo...

¡Qué foto tan soberbia maja!
Un regalo para los ojos y más si lo aderesas con tu narrativa.
Un besote

Sara dijo...

Te entiendo perfectamente y siento lo mismo que tú cuando me escapo lejos de la civilización...en esos momentos soy completamente feliz.
Un abrazotedecisivo, y que tengas muchos momentos completamente feliz preciosa Extremeña. Muacks

ñOCO Le bOLO dijo...


Podría sentir lo que tu sientes si tuviera la oportunidad de darme un buen paseo a caballo. Tiene que ser mucho disfrute los sonidos del silencio interrumpidos por esos cascos de caballo.
Me conformaré con el 'paseo' de 5 horas que me he dado hoy con una bonita subida por los Picos, con un desnivel de casi 900 metros. Y con tu caballo no podría ir por allí...
(es envidia, creo)

Un beso
Y la foto, bonita, pero echo en falta tu blanco y negro, aunque quieras reflejar el agostado de la dehesa.

· LMA · & · CR ·

Ginebra dijo...

Alí, se lo comentaré a mi amigo Paco, es él quien hizo la foto, yo soy la que está montada en el caballo. Me alegra que la descripción del paseo haya sido de tu agrado. Besos

Sara, como bien dices, nos entendemos en esto de las rutas y paseos por la naturaleza. Yo te llevo a caballo y tú me enseñas los bosques y montañas no sólo de tu provincia, sino de una gran variedad de paisajes de la geografía nacional:)
Besos y gracias.

Ñoco, pues mira, es verdad que con esa pendiente y esa orografía es muy dificultoso montar a caballo, por no decir imposible. A mí también me encanta caminar por el monte, perderme entre los bosques de castaños y robles cuando estoy en mi pequeño pueblo de montaña en el Valle del Jerte. Creo que ambas aficiones son interesantes y placenteras, el sentido es, creo yo, dejarse contagiar por la esencia de la naturaleza.
Como le comenté a Alí, yo no hice la foto, pero sí elegí que me la hicieran a caballo entre esas dos encinas muertas con las nubes detrás.
Gracias y besos

Antonio Torres Márquez dijo...

La tierra que nos ampara. La tierra que nos dice quiénes somos...

Saludos.

Ginebra dijo...

Sobre todo eso, que nos ampara y nos enseña quienes somos verdaderamente, estoy de acuerdo contigo.
Besos, Antonio

fernando serrano dijo...

Hola Ginebra, soy Fernando Serrano, de tu pueblo.Preparamos las actividades del Ciclo de Otoño, para San Lucas, de Arte Salud y Naturaleza. Nos gustaría hablar contigo para ver la posibilidad de exponer algunas de tus fotos... mi correo fernandoserranopascual@gmail.com tel. 639 18 55 04. Perdona que no te haya avisado con más antelación, pero hasta hace muy poco no sabíamos si lo podríamos hacer. Gracias y Saludos.