03 marzo 2016

"Desparejados"


Einstein dijo que el Universo es infinito o que los humanos no podíamos llegar a cuantificar las dimensiones y consecuencias de éste y el hombre tenía toda la razón, supongo (no me he puesto a reflexionar sobre esta idea. Tengo suficiente con el análisis diario de la especie humana y la vida en este Planeta en el que habito).

No sé si el genio de este célebre físico divagó sobre cosas banales, quizá sí, aunque eso no se ha escrito en los libros de texto. En cambio, esta servidora sí que ha reflexionado sobre "el misterio que guarda un vulgar cesto de ropa sucia", por ejemplo, y he de decir que es un asunto que me deja perpleja cada vez que me da por "bucear" en este pozo sin fondo que puede adoptar una amplia gama de tipologías, diseños y colores.

No sé si ustedes se encargan de poner la lavadora en sus hogares; en mi caso concreto es una tarea que parece tener impreso mi nombre y apellidos. Yo siempre pongo las lavadoras en casa. Selecciono la colada, pongo la lavadora, tiendo la ropa o la conduzco hacia la secadora si los factores meteorológicos me son adversos. Después doblo la ropa y la guardo en los diferentes compartimentos de cada usuario (un trabajo que he de combinar con música por lo tedioso y anónimo o poco agradecido).

El caso es que ese cesto de la ropa sucia contiene una capacidad siempre superior a su altura y diámetro, eso ya de entrada, me pasma, pues no entiendes cómo puede caber tanta ropa dentro. Acabas de vaciarlo y en un santiamén vuelve a estar lleno. Esto se repite de una forma tan monótona que acaba haciendo un bucle temporal (otro bucle más) y una no sabe si el contenido se reproduce ahí dentro como lo haríamos los seres vivos o es que tiene vida propia y hace una ronda a tus espaldas para acumular "su alimento" como un glotón impenitente.

Pero ahí no queda la cosa. Dentro de ese misterio se esconde otro de mayor envergadura: el caso de los calcetines desparejados ( Llevo años sufriendo esta especie de aparición extra-terrenal). Los calcetines se introducen en pares en el cesto y, en principio, se lavan emparejados y se secan de la misma forma, pero (siempre hay un pero) cuando recoges esta prenda textil nunca aparece el par, sino que obtienes una muestra de distinto color, tamaño y tejido. Eso es un misterio y después de muchos años he de decir que sin resolver.

No sé en qué momento del proceso, en qué lugar concreto, qué artefacto único o qué fuerza sobrenatural interviene para que el resultado sea siempre el mismo. A veces, después de un tiempo, aparece un sólo calcetín, una especie de single, rosa,  de rayas, de gatitos o de cerezas. Aparecen así, sin más, como esperando un reencuentro con "su otro yo" y me pregunto qué tipo de viaje estelar habrán hecho durante todo el tiempo en el que han estado ausentes, y por qué deciden regresar así, sin avisar, cuando cansada de tanta espera, me he decantado por enviar a la basura a la otra parte desparejada...

14 comentarios:

Libellus dijo...

Son los “DUDES” (duendes desperdigadores), unas microscópicas y traviesas criaturas cuya principal diversión consiste en desperdigar o esconder todo lo que cae en sus dominios que no son otros que los habitáculos humanos. Soy el primer humano que los ha descubierto, estudiado y catalogado. Comencé a sospechar de su existencia al reparar en un hecho muy frecuente, del que todos hemos sido testigos alguna vez: si un objeto pequeño se nos cae de las manos al suelo, es inútil buscarlo en las inmediaciones de donde ha caído, generalmente va a parar al sitio o rincón más recóndito de la habitación, casi siempre debajo de algún mueble. Logré desvelar el misterio filmando la acción con una cámara-microscopio. Al ruido del impacto de un objeto contra el suelo, millones de estos “DUDES” acuden a velocidad supersónica a recoger el objeto caído para llevárselo y esconderlo lo más lejos posible de nuestra vista. Supongo que con los calcetines ocurrirá algo parecido. En este caso, el remedio es bien sencillo: comprar todos los calcetines de la misma talla y color.

Vir dijo...

Me he acordado de esto... http://guerreroagustina.blogspot.com.es/2012/10/diario-de-una-volatil-misterioso.html

Ginebra dijo...

Libellus, ese remedio sencillo parece imbatible, peroooo, siempre tendrías algún par desparejado, a pesar de la misma talla y color... además: sería un poco aburrida esa solución porque yo adoro los calcetines y me gustan los estampados y coloridos, no podría tener todos los pares del mismo color...

En cuanto a los DUDES no DUDO que existan, pues tu teoría del objeto perdido es en realidad un hecho constatado (no sé si has probado con una tuerca de un pendiente, eso ya es... impresionante. Pero acaban apareciendo, eso sí, cuando ya has perdido el pendiente).
No obstante, esos duendecillos, según su fisonomía y/o anatomía, ¿podrían resistir un lavado, un centrifugado o un secado artificial??? Ahí tengo mis "dudas"... en fin, que me ha encantado tu estudio de campo:))).
Besos

Vir, es un alivio saber que no soy la única persona torturada por el misterio de los calcetines... me ha encantado la ilustración y saber que todos los comentaristas "sufren" este martirio calcetinero:))).
Buenas noches

Libellus dijo...

Pues no, con la tuerca de un pendiente no he probado, entre otras cosas porque no uso pendientes ¿Con quién me has confundido esta vez?

Ginebra dijo...

No te he confundido con nadie, te he identificado contigo mismo, que es bien distinto... No sabes lo que te pierdes: los pendientes dulcifican las facciones y ornamentan el rostro... seguro que no te quedaban mal. Piénsatelo

Libellus dijo...

Yo ya tengo las facciones dulces como la leche frita y el rostro suave como el tocinillo de cielo sin necesidad de pendientes, piercings o colgantes. No quiero más boquetes en mi cuerpo que los que venían abiertos de serie. Si uno pierde hasta la virginidad de las orejas ¿qué será lo siguiente?

Gabriela dijo...

nadie había tomado tanta delicadeza para abordar este verdadero agujero negro!
Me asombra y de pronto me divierte pensar en los misterios cotidianos, que por suerte nos liberan un poco de lo turbio de la rutina.
Y comparto contigo, lo de la designación de tareas en el hogar...

Chousa da Alcandra dijo...

Pensaste que podían ser las ondas gravitacionales?
Acaso ese matrimonio forzado no es una crueldad. No puede un calcetín de rosa tener un afaire en la lavadora con uno de cerezas?. El lavado en caliente puede provocarles para quedar luego en un recoveco del tambor pare verse después del centri-fugado... digo eu.

Pareja de bicos

virgi dijo...

Lo de los calcetines es harto conocido, querida Ginebra, dado que tienen vida propia y se hartan de nosotros, hasta el punto de que no conozco a nadie que no se queje de lo mismo jajaja.
Un abrazo, guapa.

Ginebra dijo...

Como muy bien dices, Gaby, esos misterios cotidianos vienen a aliviar lo turbio de la rutina o lo monstruoso de la realidad, a veces... Un beso enorme para ti

Pues son razones las que expones, Chousa, visto así, la verdad es que hasta estoy de su parte (de la de los calcetines ligones:)). Entiendo que tantas vueltas juntos en ese centrifugado y a esas temperaturas, les dé un subidón y como suele decirse, se "vengan arriba", jajajajaja. Me lo estoy hasta imaginando:)))

Siento alivio porque todo el mundo se queje de lo mismo, pero también un punto de frustración por no haberme dado cuenta (mi mundo interior acapara tanto espacio que creo he perdido la noción de que vivo en un mundo real y/o exterior en el que debo prestar atención a las costumbres de los demás:))).
Lo he visto claro, querida Virgi, con tu comentario y con la ilustración que recomienda Vir.
Besos y feliz noche.


ñOCO Le bOLO dijo...


Tiene una fácil explicación, es simple mecánica cuántica. Búscate en youtube 'Y tú que sabes?' y tal vez veas por dónde mandas los dispersos. Mientras, puedes escuchar Música Dispersa: https://www.youtube.com/watch?v=zc21d_dbG8Y
Por cierto, me confieso culpable en eso del reparto de tareas, que es más grave que perder un calcetín (los míos de montaña se etiquetan L y R. Algo ayuda...

Un beso

· LMA · & · CR ·

Pitt Tristán dijo...

Jajajajaja, muy divertida entrada. Pensaba que lo de los calcetines sólo me pasaba a mí, porque son todos negros, pero si ocurre también cuando son de gatitos, listas y colores diferentes, ¡joder! empieza a parecer un expediente X.
Por cierto, has estado brillante, las cosas no son como parecen en la realidad sino como se cuentan (esto también tiene algo que ver con Einstein, la expansión del Universo, la física cuántica, los universos paralelos... pero eso es otra historia), de eso trata la literatura.
Enhorabuena por tu blog.

volvo dijo...

jajaja ¡Qué bueno! Sí, eso es algo que nos ha pasado a todos en algún momento y nos hemos hecho la misma pregunta. Te felicito en nombre de los calcetines que has (hemos) tirado: dicen que era la única manera de que alguien le dedicase la atención que merecen.

Para bucle antipático... ¡hacer las camas!

Te dejo un beso, Ginebra.

Ginebra dijo...

y Dispersa estoy yo, Ñoco, después de ver el vídeo que me envías, jajajajajaja y de escuchar la música (todo un descubrimiento, ni les conocía).
Etiquetar los calcetines no sirve de nada, pues siguen desapareciendo igualmente, eso sí, etiquetados:)))
Besos

Pitt, es cierto, las cosas cambian dependiendo de la forma en que se cuenten, quizá también tengan vida propia, en fin.... estoy pensando que quizá habría que cambiar la clasificación que hacemos sobre los seres vivos...Gracias por tu visita y comentario
Un saludo

Pues va a ser eso, Volvo, que demandan nuestra atención, tal vez... en fin, este post era sólo una forma de humor, porque la realidad que nos envuelve es bastante dramática, y claro, no siempre podemos o debemos expresar esos hechos dolorosos. Entre col y col, pues lechuga...
Besos