24 mayo 2016

Europa, tierra de nadie


"En la prepotencia que nos hace tan humanos, hemos tenido a bien llamar "tierra de nadie" a ese espacio que media entre dos tierras poseídas.Es un espacio vacío que nos permite sentir la plenitud que nos habita alambradas adentro. Es una pausa de derechos, un silencio detenido que separa y afirma el estruendo pleno de las naciones. Junto a la localidad de Presevo, entre la frontera de Macedonia y Serbia media una de estas tierras con un camino polvoriento que han cruzado ya miles de personas tratando de ponerse a salvo del infierno de la guerra.

Al cruzar una tierra de nadie, uno espera encontrar algo al otro lado, un lleno, una presencia viva que equilibre el murmullo silencioso del viento que silba en el campo sin dueño que acaba de cruzar. Si además uno llega con lo puesto, con los pies gastados y con la patria rota, con los niños despojados de sus derechos de niño y con sus viejos empezando de cero a estas alturas de su vejez, uno quisiera ver brazos abiertos, camas listas para ser dormidas, caricias derramadas sobre las pieles heridas... Sería entonces cuando uno sabría que ha llegado por fin, que su vacío pisa sobre un país completo, que la ansiedad y el miedo van a ser barridos por una calada honda de sosiego y esperanza.El camino polvoriento de antes termina en un centro de recepción de migrantes con una cola de 10 kilómetros de autobuses que esperan para hacer negocio con lo innegociable, llevando a los desposeídos de todo para que pasen lo más rápido posible, sin molestar hasta la frontera siguiente, habiéndose dejado incluso relojes y pulseras en el peaje, como pudieron ver estos ojos que suscriben.

En el perímetro de nuestra Europa cansada y triste hemos sembrado cuchillas, fusiles, alambradas y tanquetas; 'noes' y 'peros', pillaje, negocio y mafias, y hemos permitido que otros siembren nuestras costas con chalecos salva-muertes y fosas comunes numeradas.Con este panorama y pese a todas las acogidas que se resisten al hastío de la política, uno no puede menos que preguntarse si la tierra de nadie no es ésta nuestra, una tierra antaño habitada por un sueño en común, por un proyecto de civilización justa y que se ha quedado en bragas con el primer aguacero.Ante la oportunidad de salvar en lo poco que quede la dignidad que nos hace decirnos civilizados, hemos querido traer a la memoria colectiva un recuerdo, unos retales de las afueras, para que los pasemos por el corazón y por el estómago una vez más. Son fotografías, pero también son balas contra el olvido.Y como dijo Benedetti en su poema Grietas: Señoras y señores a elegir, a elegir de qué lado ponen el pie".

 ( Exposición fotográfica colectiva"Sin Filtros",artículo aparecido en El Mundo, sección cultura, 24/05/2016. Los beneficios obtenidos por la venta del catálogo de la exposición colectiva serán donados a MSF)

10 comentarios:

Alí Reyes dijo...

Terrible...Los muros subsisten y no solo en Europa

Gabriela dijo...

Justo hoy, que aquí es fecha patria, me compartían ese mismo poema, donde lo que mas se ve es esa grieta y esa tierra de nadie.
Definirse y elegir es urgente!
Es tan grave la situación que es necesario llamar a la conciencia.
Allá la guerra, aquí la complicidad.

La utopía de Irma dijo...

Dicen, que los refugiados son una nación de naciones sin fronteras, que huyen y no desaparecen, ya que no tienen un lugar en el mundo, por cierto en 1939 medio millón de españoles huyeron de la dictadura de Franco.

Maldita hipocresía :(

Besines utópicos, Irma.-

Ginebra dijo...

El texto es de Alberto Di Lolli, reportero gráfico. Me parece magnífico su artículo, describe muy bien con palabras lo que fotografía con su cámara. Empatiza con la situación desesperada de estas personas que han tenido que abandonar su hogar y critica la hipocresía de la UE, un espacio que habla de dignidad, democracia y civilización mientras practica todo lo contrario.
Ya lo sabemos, pero no debemos olvidarlo.
Quería compartirlo con vosotros.
Gracias y besos.

virgi dijo...

Europa con sus gobernantes inclementes y soberbios tiene todos sus pies en el lado contrario, cuántas penalidades para esta gente inocente y desvalida.

Sara dijo...

Yo pongo el pie en la frontera de la humanidad...y pensar que esto se arregla muy muy fácilmente...pero nos encontramos con tantos obstáculos...la maldad, la falta de valores, la desaparición de la humanidad, la ambición,el maldito poder que si lo utilizasen bien sería una estrategía tan maravillosa a favor del avance del ser humano...estamos viviendo una decadencia tal que me asusta y mucho Maribel... yo que ya casi no me asusto de nada. Qué asco, qué rabia,qué sensación de derrota.
Mi abrazotedecisivo más utópico que nunca.

Ginebra dijo...

Somos muchos y muchas los que sentimos esa sensación de rabia y de impotencia cuando vemos el sufrimiento y las penalidades por las que están pasando estas gentes que huyen de la guerra, una guerra que llena los bolsillos de gobernantes sin escrúpulos, esos que presiden países que están en el consejo de seguridad de la ONU... la hipocresía es lo peor, a veces incluso peor que la guerra y ya es decir.
El caso es que como humanos y, concretamente, como europeos hemos fracasado estrepitosamente; siempre nos queda la gente de buena voluntad, las ONG'S y el trabajo del voluntariado; pero eso no soluciona la raíz del problema.
Besos y buen fin de semana

volvo dijo...

Si realmente existiesen esos "pedazos de tierra de nadie" cualquiera podría levantar allí su hogar. El problema es que cada centímetro de este planeta, sea vergel o desierto, pertenece siempre a alguien y "ese alguien" nunca está por la labor de ceder... a no ser que sea por la fuerza, y si no que se lo pregunten a los palestinos, o todas esas batallas libradas en nombre de "la patria".
El texto de Alberto es impresionante, como lo son sus fotos, pero podría haber sido tuyo por esa sensibilidad que transmite.

Y sigue la hipocresía...

Te dejo un beso, Ginebra.

Ginebra dijo...

Estupenda reflexión en forma de comentario, Volvo. Opino exactamente igual que tú respecto a "esa tierra de nadie" . Gracias por venir siempre que puedes por aquí. Un besazo

ñOCO Le bOLO dijo...


Mi voz está afónica, casi muda de asombro ante esta Europa con la que antes soñábamos y ahora nos avergüenza. Mi voz es la de la impotencia, como la de muchos. mi voz no les sirve de nada a esas gentes que saben que cada centímetro de tierra que pisan no es suyo, y que él que era suyo se lo 'hemos' quitado desde nuestros mundos desarrollados e hipócritamente solidarios (hablo de gobiernos, por ejemplo)
Un exposición sin filtros, de cámara, para quién tiene filtros en sus ojos para no enterarse de lo que no interesa, o, simplemente, para no sufrir con los que sufren.
Sigue azotándonos Maribel, tu voz sirve para mantenernos despiertos.

Un beso

· LMA · & · CR ·