04 octubre 2016

De una casa frente al mar



Mohamed, Godín y Viriato. Fotos de Ginebra

La casa de Mohamed-Fadel, como la que Yeddu muestra en el vídeo, también está frente al mar, aunque el mar lo haya conocido con once años este verano.

Mohamed, como Yeddu, vive en El Aaiún, en la provincia argelina de Tinduf, en los campamentos de refugiados saharuis. La casa de Mohamed es muy similar a la de su vecino Yeddu, y sus hábitos cotidianos también: van a la madrassa, juegan entre montones de chatarra y pisan la arena caliente. Comen alimentos donados por la ONU  y ONG'S y, los más afortanudos, crían cabras y camellos, que formarán parte del menú principal en fechas de celebración religiosa o familiar.

Mohamed, como Yeddu, han oído hablar del Sáhara Occidental,  de ese país que les fue arrebatado a sus antepasados,pero no lo conocen, porque toda su familia huyó hace décadas hacia Argelia y allí, frente al mar, ya no les queda nadie, sólo la esperanza del Regreso.


8 comentarios:

Gabriela dijo...

fuerte el nivel de pérdida de miles de niños!
La material y la referencial.
Justo leía la fuerte represión que sufren en los suburbios aqui en Buenos Aires, son chicos, sin ningún derecho.
La falta de solidaridad en América latina
crece como reguero de pólvora.

Ginebra dijo...

La falta de solidaridad crece como un reguero de pólvora no sólo en América Latina, querida Gaby, mira hacia Europa, el vergonzoso espectáculo que nuestros gobiernos han mostrado y siguen mostrando con los refugiados que llegan al Mediterráneo. Jóvenes, niños y ancianos ahogados en este mar.
La insolidaridad define muy bien hacia dónde vamos, en mi opinión, hacia ningún sitio, pues si perdemos estos valores, ya lo hemos perdido todo... ya no somos seres humanos.
Besos

virgi dijo...

Admirable la resistencia de este pueblo en proporción inversa al caso que desgraciadamente le hacen. Parece como si el mundo fuera en regresión continua, querida Ginebra, qué penita, qué penita!
Un beso, guapa.

Ginebra dijo...

Su resistencia y su paciencia infinita, querida amiga. También es admirable su dignidad , fruto de su carácter y de su sentimiento de sentirse eternamente ignorado, supongo. Me alegra mucho " verte". Besos, muchos.

Sara dijo...

Jamás entendí ni entenderé ciertas cosas que suceden...lejos de evolucionar vamos hacia una involución cruel, salvaje...¡me da pánico!. Lejos de terminar con problemas como los del Sahara, creamos otros igual de injustos,igual de crueles,igual de vomitivos...yo Maribel, no se si por la edad, por el cansancio, el agotamiento, o por por la época que vivo de perdida de fuerzas, ó por todo un poco...me siento vencida por tanta tragedia, tanta sin razón, tanta vergüenza mundial...he perdido todas las ganas de luchar,¡¡he luchado tanto!! aunque jamás me callé, me callo ni me callaré ante una injusticia.
Abrazotedecisivo guapa.

Ginebra dijo...

Te comprendo, Sara, las injusticias debilitan física y psicológicamente a quien la ve; pero hay tanta gente que las ignora, o que las digiere, como si de un plato cualquiera se tratase, que éstas parecen que acabaran diluyéndose en la nada...
En cuanto a la lucha, en mi caso es como un motor, algo que me da cuerda, supongo que cuando deje de ver, de creer y de luchar a mi modo, pues sencillamente me moriré.
Besos

ñOCO Le bOLO dijo...


Su historia es la historia de la gran canallada perpetrada por nuestro país. Arrastraremos esa vergüenza por los siglos y los siglos.
Esos chavales se merecen tener una tierra y un futuro. ¿quién se lo habrá de dar? Tú ya haces mucho. Algo más habrá que hacer...

Un beso

· LMA · & · CR ·

Ginebra dijo...

Exigir a nuestro gobierno (bueno, lo de "nuestro gobierno " es por decir algo) que cumpla con sus obligaciones de derecho internacional y morales, por lo que nos toca. No olvidemos que fue una antigua colonia y que el comportamiento de la España de ese momento fue vergonzoso y canalla, como bien dices.
Pero ¿sabes qué? los políticos, los partidos, la ONU y todo el tinglado no van a hacer nada al respecto. No han hecho nada en 40 años... Es muy triste que esta gente esté aquí esperando, en un sitio inhóspito sin oportunidades ninguna y viviendo de la ayuda humanitaria.
En fin, que los pequeños granitos de arena son los que vienen a paliar un poco sus desesperada situación y, sobre todo, les da cierta esperanza el no sentirse del todo olvidados...
Besos, Ñoco