16 enero 2017

Bajo la lluvia

Rainy Day. Foto de Rhads

Solía caminar bajo la lluvia, lo hacía desde que era muy niño, de hecho ese era uno de sus recuerdos más precisos. Sentía un tremendo alivio cuando llovía a raudales y la gente decidía quedarse en casa. Era entonces cuando aprovechaba para calzarse unas gruesas botas, y lanzarse a las calles vacías para sentir el chapoteo bajo sus pies y las gotas de agua deslizándose por su impermeable.

Le gustaba su vida, el ritmo regular de sus actividades diarias, la monotonía de las horas en un ciclo sin sobresaltos, que le mecía en un regazo de comodidad que nunca tuvo que echar de menos.
Aún así, había algo que le inquietaba en lo más profundo de su ser y que se le representaba de forma explícita durante esos largos paseos sin rumbo en los días de lluvia: la soledad de los vagabundos sin techo que habitan en las calles y que nadie ve. Hombres, sobre todo, pero también alguna mujer. Seres rasgados por un pasado de alcohol, drogas o calamidades de lo más variopinto. Personas que tuvieron una vida, como la suya o la de los otros, aquellos con los que compartía trabajo o edificio de viviendas.

Quiso componer un poema e incluso una canción sobre el tema. Exponer su atracción por los días de lluvia y el silencio de la calles, o por las personas que habitan en ellas o los barrios en los que no vive nadie, pero no encontró las palabras precisas, y no lo hizo.

4 comentarios:

ñOCO Le bOLO dijo...


Cuando no encuentras las palabras es mejor abandonarse al sentimiento. En cualquier caso, la situación la reflejas a la perfección.
Otra cosa... ese lugar de la foto... diría que he estado ahí. No consigo recuperar el recuerdo.
La otra. El primer párrafo me define, en mi niñez. Ahora ya me da pereza mojarme, aunque no pasear bajo la lluvia.

un beso

· LMA · & · CR ·

La utopía de Irma dijo...

A veces las palabras "desencontradas" son las palabras perfectas.

Besines utópicos, Irma.-

Torcuato dijo...

Estoy de acuerdo con ñOCO Le bOLO, dejar que hable el Alma es siempre lo más acertado.

Ginebra dijo...

Y no suele errar, querido Torcuato, aunque también es bueno escuchar a la cabeza, otra cosa distinta es determinar por qué vía nos inclinamos.
Besos