16 febrero 2017

El mal gobierno


Mi padre lleva hospitalizado cuatro días, le ingresaron el lunes y le operaron de una rodilla el martes por la tarde. El hospital en el que está mi padre es público, pertenece al SES (Servicio Extremeño de Salud) un centro en el que trabajan centenares de profesionales, desde cocineros y limpiadoras hasta médicos de cualquier especialidad.

Hemos sufrido las largas listas de espera, porque aunque los políticos se empeñen en decir que no existen o que son normales, el caso es el contrario: existen y son desesperantes; tanto, que tuve que hacer una reclamación por escrito para que el caso de mi padre se abreviara ( a veces pienso que la pasiva e irracional maquinaria del sistema sólo da frutos cuando alguien se queja y decide hacer uso de los derechos que tenemos los ciudadanos).

El sistema tiene múltiples fallos y la gestión que el gobierno central ha hecho de la sanidad pública en los últimos años es penosa. Llama la atención la falta de personal, el cierre o la mengua de medios, de unidades, los recortes en última instancia, que es la causa de todo lo anterior. Lo he visto también en la educación, porque trabajo en ese sector. Es injusto y es triste, pero existe la posibilidad de cambiarlo si somos conscientes de que tanto lo uno como lo otro (educación y sanidad) son los pilares básicos de un estado de bienestar social pensado para cubrir las necesidades básicas de la mayoría.

Pero ante la falta de medios y los recortes, se superpone el hecho de la profesionalidad y el buen hacer de las personas que trabajan en los hospitales públicos, del equipo humano que lucha ante las adversidades y que, con su trabajo y sus ganas, vienen a paliar cualquier error político, dentro de sus posibilidades.

Desearía que los grupos políticos con representación parlamentaria dejaran de lado sus diferencias ideológicas y sus divisiones internas y, de una vez por todas, fueran conscientes, de verdad, de los problemas que nos aquejan a los ciudadanos y se pusieran a trabajar (como hacemos la gente de a pie todos los días) para buscar soluciones reales que deberían pasar, en mi opinión, por proteger estos servicios básicos indispensables que son, sin duda, el medidor de nuestra felicidad como ciudadanos con derechos. Un gobierno que recorta y privatiza es un mal gobierno porque crea injusticia y genera infelicidad , creo que es algo que hay que tener en cuenta a la hora de depositar nuestro voto en la urna electoral porque nuestras decisiones tienen siempre unas consecuencias, y no me vale el manido discurso de "que no hay un duro", porque a juzgar por los hechos, hay dinero para lo que algunos quieren y hay recortes donde los hay, porque en defensa, que yo sepa, no ha habido ningún ajuste, todo lo contrario: el presupuesto se ha incrementado en los últimos años.

6 comentarios:

La utopía de Irma dijo...

Lo primero de todo, que se mejore tu padre y quÉ podemos esperar que una ministra que clama a su virgen del Rocio para que los españoles tengamos trabajo, de un Rey que se gasta nuestra pasta en sus cuquis y sus vicios, de un presidente que envía sms de apoyo a un chorizo de los suyos, así es la España esta y ¿qué hacemos nosotros? creo y me temo que NADA, de hecho la infanta lista se ha salido de rositas como todos nos temíamos, últimamente me indigna todo o casi todo lo que me rodea.

Besines indignados y utópicos, Irma.-

Ginebra dijo...

Te comprendo, Irma, yo me siento igual que tú y es realmente frustrante. Gracias, mi padre progresa estupendamente, por suerte y gracias a los profesionales que hacen bien su trabajo, que es lo que nos salva de tanta ineptitud y tanta cara dura.La gente de a pie podemos cambiar las cosas, esa es la utopía que perseguimos. Besos

Sergio DS dijo...

Espero que tu padre ya esté recuperado, todos los ánimos, también para los profesionales que pelean a pesar de los adversidades.

De los politicos, dejando de lado diferencias ideológicas, casi mejor me callo.

Lo dicho, muchos besos y animos.

ñOCO Le bOLO dijo...


Ante nada, desear una rápida mejoría para tu padre. La sanidad pública tiene excelentes profesionales, tan descontentos como nosotros, pero profesionales, que sabrán paliar las deficiencias fruto de esa interesada gestión, en beneficio de lo privado, que viene haciendo este gobierno. No tenemos suerte con nuestros políticos. Lo peor, generan un estado de opinión que favorece el deseo de los ciudadanos de un cambio a 'mejor' y mejor entiéndase por los mal llamados populismos que solo esconden un regreso al fascismo.
En fin... tu ya lo sabes.

un beso

· LMA · & · CR ·

Gabriela dijo...

Espero que se reponga pronto!
Tu llamada al compromiso, allí, en España, resuena aquí en Argentina con una fuerza increíble.
Aqui los medios se ocupan de lateralizar profundamente las opiniones, y luego la gente ni da cuenta ya de tanta confusión que tienen... Los resultados, son vergonzosos.
Y eso que la salud pública aqui era un lujo

Ginebra dijo...

La salud pública, como la educación, vendidas al mejor postor... parece un título malote de una película de serie B. Es para llorar, y por eso mismo hacemos un chiste de ello: por no llorar, nos reímos...
Aquí y allá, es un asunto de índole global. Aquí también la sanidad tuvo "su momento dorado", estaba en las listas de los servicios públicos de mayor calidad de Europa, todo eso se ha ido al garete como se han ido otros servicios públicos e incontables derechos laborales (véase la Reforma Laboral).

Mi padre sigue bien, jodido, pero contento:). Gracias, Sergio, Ñoco y Gaby. Espero que paséis un buen día.
Muchos besos