14 abril 2017

Abril

Sombras en el bosque. Foto de Ginebra

La ausencia hizo crecer su sombra y ésta  ahora me acompaña siempre. A veces es la sombra de un perro, otras  la de una farola, adopta la forma de algún tipo de nube o incluso se mimetiza con el bosque y se convierte en la de un roble filmado por Tim Burton.


Es su sombra la de un fantasma que se esconde en mi pensamiento y juega a desorientarme para que piense en él, aunque no quiera.

Su sombra se acerca murmurando un nombre, y da igual que me tape los oídos, pues su sonido traspasa cualquier barrera y, como el machaqueo de un martillo impertinente, quiere horadar mi paciencia, mientras llega Abril para diluir las sombras con su luz intensa.

7 comentarios:

Aristos Veyrud dijo...

Luego de que J. Joyce escribiera el memorable capítulo final del Ulices para la literatura universal conocido como el Monólogo de Molly, su hija Lucía declara su amor a S. Beckett (autor de Esperando a Godot) este no le corresponde alegando que él es una persona sin sentimientos, la muchacha entra en un estado catatónico que luego deriva en demencia. El mismo Jung la valora desde el psicoanálisis sin éxito. Es el mismo Joyce que se adentra en su mundo y es la única persona que la comprende y entabla un lenguaje que se expresa a lo largo y ancho en su novela Finnegans Wake, si el Ulices fue una novela del día, solar, Finnegans Wake es una novela de la noche, de la sombra. El ejercicio humano en cuanto al moldeado de la noche no ha tenido la misma dedicación que el de la noche y este se limita a los contornos y siluetas que la misma luz pueda supeditar. Se tiene entonces un horizonte inmenso para quien se decida a navegar en este océano casi inexplorado y más si es de la estética.
Muy interesantes tus sugerencias nacidas de tus indagaciones de la sombra con la mirada del sentimiento y la pasión. Plastificar sobre terrenos desconocidos por necesidad se convierte en arte.
Besos Nocturnauta!!!

Aristos Veyrud dijo...

Donde dice:
"El ejercicio humano en cuanto al moldeado de la noche no ha tenido la misma dedicación que el de la noche y este se limita a los contornos y siluetas que la misma luz pueda supeditar."
Debe leerse:
El ejercicio humano en cuanto al moldeado de la noche no ha tenido la misma dedicación que el del día y aquel se limita a los contornos y siluetas que la misma luz pueda supeditar.

Ginebra dijo...

Un comentario muy didáctico, Aristos, y muy interesante. Me anoto la corrección. Gracias por dejarnos siempre reflexiones literarias, un beso

virgi dijo...

Preciosa la foto y lo que con tus palabras haces reflexionar.
¡Y del comentario de Aristos ni te digo!
Que la luz no nos falte en estos tiempo de negruras premeditadas.
Besitos, linda.

ñOCO Le bOLO dijo...


Comienzo por agradecer esa delicia que es traernos a Simon y Grarfunkel.
Esa sombra es potente. Encierra los que es y lo que quiere ser. Solo debe temer a la llegada de la noche, entonces, todas las formas estarán dentro de ella, y no solo las que adivinan nuestros ojos.
Lo de Aristos no tiene nombre. Para quitarse el sombrero... siempre.

Un beso

· LMA · & · CR ·

Gabriela dijo...

Llego aquí, y comparto tu llegada de Abril, en mi otoño, tu cambio de bella luz, aquí declina, y personalmente disfruto- mas allá de los avatares noticiosos- como un lujo extraordinario, mi hogar se llena con la música que tu traes.

Ginebra dijo...

"Negruras premeditadas" me parece un calificativo magistral para definir lo que tenemos, lo que hay, Virgi, lo que nos hacen y lo que dejamos que nos hagan.
Un beso

Pero después de la noche, con la luz de sol, Ñoco, vuelven las sombras a jugar a encerrar en ellas todo. Este roble cuyo tronco me sirve de apoyo despliega su negra sombra para que juegue a tomar instantáneas en las que siempre está presente su personalidad.
Besos

Gaby, te agradezco que hayas llenado por un instante tu hogar, ese espacio sagrado para cada uno de nosotros que es el hogar, con la música que seleccioné. Una pareja perfecta, ¿no crees?.
Besos desde la primavera al otoño.