25 junio 2017

Viejos vinilos

Imagen tomada de internet, autor desconocido

(...) Como sólo salgo de casa para ir a lo de la quimio y a que me saquen líquido del pulmón, dedico horas y horas a escuchar mis viejos discos, y qué grandeza, ¿verdad?. En la música se contiene la forma más abstracta y más nítida del sentimiento, y muchas de nuestras sensaciones perdidas están ahí, conservadas en un silencio sólido que se vuelve volátil al paso de la aguja.

 En los surcos de mis viejos vinilos está preservado en toda su exactitud lo que sentí en El Hades en el preciso instante en que Lali, mi novia revolucionaria, me dijo que yo también le gustaba y que saliésemos juntos, y nos besamos por primera vez al son de Paranoid; está contenido el subidón que tuve en mi cuarto de Veracruz cuando escuché por primera vez el Who Knows de Jimi Hendrix, está eternizado el mal rollo que me dio ver salir a Inma del Nova Lux, casi a las claras del día, del brazo de un guiri mientras sonaba A Change Is Gonna Come de Otis Redding. 

En la música está la historia viva de todo lo nuestro que murió y que renace de manera instantánea en cuanto suenan las primeras notas  de una canción que teníamos olvidada por completo, igual que resucitaron aquellas aterradoras momias de Guanajuato a las que tuvo que dar escarmiento definitivo el Enmascarado de Plata.
Con muchísimas canciones me echo a llorar. Y he descubierto que llorar no es ridículo ni dramático. Es simplemente llorar. Y las cosas simples suelen estar bien: no necesitan más sentido que el que tienen en sí mismas, que suele ser ninguno (...)

(El Azar y Viceversa, Felipe Benítez Reyes, editorial Destino, 2016)


8 comentarios:

ñOCO Le bOLO dijo...

·.
La imagen es estupenda, una brillante idea desarrollada en forma de barandilla...
pero lo que realmente me gusta más es ese 'pedazo' de texto. Creo que somos bastantes los que nos encontramos, y reencontramos, cuando escuchamos alguna pieza musical. Y precisamente ahora, al poner Who Knows, encuentro un trozo de mi pasado. Y con cualquier cosa de Hendrix.
Lo dicho, un texto bien seleccionado para reflejar nuestra relación con la música.

un beso
y hasta el regreso de mi habitual desconexión veraniega

· LMA · & · CR ·

Ginebra dijo...

La novela en sí es recomendable, en concreto subrayé este párrafo porque al leerlo me identifiqué con el autor y/ o el personaje de inmediato. Para alguien que ama la música porque forma parte de su vida, como es mi caso o el tuyo y el de tantos, no podemos separar las vivencias o las emociones de esas canciones que estuvieron presentes en ellos, como si llevásemos a cuesta una especie de banda sonora personal, no crees?. Espero que descanses y que tu desconexión sea fructífera ( no dudo que lo será). Un abrazo muy fuerte, amigo.

virgi dijo...

YO oigo "Yolanda" y lloro una vez y todas las que hagan falta. Y con Leonard Cohen, ni te cuento.
Besos, mi niña.

Ginebra dijo...

Yo lo hago con el poema de Miguel Hernández, "el Niño yuntero", o cuando escucho "El pequeño cantor"de Cafrune... no puedo evitarlo. También lloro cuando oigo hablar estupideces al presidente de gobierno, el llanto es distinto, pero inevitable;).
Besos

Gabriela dijo...

Te leo en el post, yen los comentarios, y quiero que sepas que te quiero, porque la trama que nos teje siempre es genial y profunda, y nuca le falta una canción, como la la vida misma!
Abrazo!

Ginebra dijo...

Es mutuo, mi querida Gaby.
Besos;)

Sara dijo...

Que sería de nosotros sin la música, creo que hace falta más música para humanizar lo que se está deshumanizando a pasos agigantados...Para mi la música es emoción-es a flor de piel.
Un besazo guapa

Ginebra dijo...

Completamente de acuerdo contigo, querida Sara.
Besos