25 enero 2018

Té verde frío

Té verde frío. Foto de Ginebra (R)

Esperó a que le trajeran el té verde que había pedido. El camarero se demoró y, cuando vino con la taza en la mano, había pasado más de media hora que a ella le pareció un siglo. El contenido de ésta estaba tibio y en lugar de disfrutar de un momento placentero, se reprochó a sí misma su pésima elección del local.

Tenía una cita, que como el té, se retrasaba. Hojeó un periódico con fecha del día anterior. En la portada una embarcación abandonada en la costa. El titular hablaba de ahogamientos en el mar. Dejó en la mesa el periódico porque su contenido era descorazonador. Ya no creía en la tierra en la que vivía.
Miraba el reloj de soslayo e intentaba fingir serenidad, cuando en realidad sentía todo lo contrario.Su estado de nerviosismo había ido creciendo paulatinamente en proporción al tiempo de la espera.

Sonó el teléfono. Su cita no acudiría. Apenas escuchó la excusa porque su mente se había nublado del todo y por sus pensamientos arreciaba un aguacero frío y ventoso.

La taza en la mesa, el teléfono en el bolsillo, la mente muy lejos, el pulso como un caballo desbocado.
Hoy, pensó: La decepción.
Mañana: la necesidad de huida, la búsqueda de su otro yo, su lado salvaje, sin más...

5 comentarios:

Sara dijo...

Entre la decepción del hoy, y la necesidad de huir del mañana, nos tendremos que plantear mucho más té verde frío...qué delicia de entrada Maribel, cada día hay más titulares que me hielan el alma, pido que yo jamás caiga en ver todo esta mediocridad como algo normal...se ha normalizado tanto toda esta deshumanización que a veces siento mucho pánico...mucho...por eso me resguardo cada vez más, en horas de té verde frío o de montañas lejanas de la "civilización".
Un abrazotedecisivo enorme

La utopía de Irma dijo...

El día que nos desboquemos y digamos un HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO, pufffff la de utopías que se harán realidad.

Besines utópicos, Irma.-

Aristos Veyrud dijo...

Sin la menor duda el lado salvaje o nuestra dimensión salvaje es la que de verdad nos hace auténticos. Me consta ya que en estos últimos tiempos la paso más en la montaña y solo algunos días y por necesidad hago vida citadina. Bueno pero son decisiones muy personales y para nada intensiones de ejemplo o modelo de vida.
Besos Artista!!!

ñOCO Le bOLO dijo...

·.
El enlace es a un excelente tema. Me ha gustado tu elección.
La elección del local retrata nuestras decepciones, a todos no ha pasado. Ese té templado es la metáfora de lo que no debe ser.
Sí.. La solución esta en ese 'como caballos desbocados'. El otro yo es la solución de recambio.

Un beso, Maribel

· LMA · & · CR ·

Chousa da Alcandra dijo...

El té verde a destiempo pierde hasta su color; y pocas cosas hay más descorazonadoras que un verde caliente que te sirven frío...; solo las citas canceladas superan aquella decepción.

Aún con esas, no olvide la pensadora de aguaceros ventosos, que mientras un té enfría, en alguna parte un camarero eficaz calienta la tetera...

Bicos verdes (no fríos)