10 julio 2018

"No puedo estar sin él"



No puedo estar sin él (sin el móvil). Fotos de Ginebra
La Real Academia de la Lengua recoge varias acepciones para la palabra móvil: Que puede moverse por sí mismo, que no tiene estabilidad o permanencia, aquello que mueve material o moralmente algo y, por supuesto, ha incluido una definición referente al teléfono móvil, como no podía ser de otra manera.

Y es que la palabra móvil ha ido perdiendo sus múltiples significados para la gente, reduciéndose éste casi estrictamente al aparato de teléfono que llevan pegado al cuerpo como si de un apéndice se tratara.

Esto es así en cualquier ciudad, país e incluso cultura. El móvil es, como la economía, una especie de eje que "mueve el mundo". Sin profundizar en su efecto adictivo o cualquier otra cosa, me resulta verdaderamente inquietante observar que la gente se relaciona más a través de este aparato que directa o físicamente.
Me llama poderosamente la atención el hecho de que una pareja o un grupo de amigos estén en un bar, por ejemplo, y cada cual teclee en su aparato sin prestar atención a la reunión que, intuyo, era el motivo principal por el que están juntos.

Me inquieta, además, que las personas que utilizamos poco el móvil pasamos a ser catalogadas de "raras" por el simple hecho de que "estamos desconectadas" la mayoría de las veces. 

"No puedo estar sin ti, no hay manera", el estribillo de esta canción de Coque Malla podría servir no ya para tatarearla a una persona por la que sentimos una emoción especial, sino para cantársela directamente al móvil.

Si bien es un instrumento útil e incluso necesario en muchas ocasiones, considero que es un lastre en muchas otras y, en fin, este invento tan revolucionario no ha llegado a captarme todavía y dudo, seriamente, que lo haga...El meollo de la cuestión es, lógicamente, el uso que las personas hacemos de él y en mi opinión, impera un abuso que nos ha reducido a una especie mitad humana, mitad teléfono móvil. Espero que en un futuro no nos nazcan niños "genéticamente preparados" para una conexión total, es decir, niños que vienen con el teléfono incorporado en cualquier órgano o rincón de su cuerpo...No puedo imaginarme eso, ¿o sí?.

5 comentarios:

Ildefonso Robledo dijo...

Buena serie de imagenes, que nos hablan, sin duda...
Un abrazo

La utopía de Irma dijo...

Ostrasss nooo incorporado no por favor, pero al paso que vamos ya no me extraña nada, me encantan las fotos y la canción de Coque Maya ufffff, cómo me gusta mi Coque...

Besines utópicos, Irma.-

Efraín Luzbel dijo...

Look Up (levanta la mirada)

Ginebra dijo...

Tampoco me extraño yo, Irma, eso es lo terrible de todo, que ya ni nos extrañaríamos; es más, muchos y muchas se alegrarían.
Besos
Luzbel, el vídeo lanza una reflexión que comparto totalmente. Ese mensaje creo que es cierto y veo más o menos lo que este chico viene a decirnos. La felicidad está en otras cosas y en otros sitios, aunque debemos usar la tecnología porque ésta nos proporciona también relaciones especiales y un mundo de conocimiento. Pero todo en su justa medida, ese es el ingrediente esencial que estamos olvidando.
Gracias por seleccionar un vídeo traducido al español;). Algunos y algunas seguimos siendo "animales de costumbre", por no decir de "bellota"...

Ginebra dijo...

Gracias, Ildefonso, me alegro que te hayan gustado. Besos