12 noviembre 2018

"Amores confesables"

Caballo tordo. Foto de Ginebra

Al acercarme, se mostró impaciente y desconfiado. Pegada a su cara, le susurré algunas palabras tiernas con la única finalidad de ganarme su confianza. Me olió y me oyó hablarle en un lenguaje no tan extraño. Saqué una zanahoria que guardaba en el bolsillo del abrigo y este gesto selló un acuerdo tácito de "no agresión". El box olía a heno limpio y el caballo tordo brillaba entre los rayos de sol que se colaban en las cuadras.

Saqué mi cámara de la mochila y le retraté. En una carpeta llamada Horses convive con otros corceles, con otras yeguas y con tantos otros potros. Amores confesables porque los habrá que no se ajusten a ese calificativo...Y es que el amor es tan frágil y tan fuerte; tan abstracto y tan concreto; tan dulce y tan amargo; tan diferente , infinito e inabarcable que a veces produce vértigo y lo mismo puedes querer a un caballo que a un hombre o una mujer.

El corazón se ensancha con un poema enviado a golpe de clic; con unas flores recibidas por sorpresa, con un libro que te baña con vocales y consonantes bien hiladas...Las nubes y el crepitar del fuego en la chimenea. El color del otoño, la lluvia mansa que cae sin tregua, el olor a tierra mojada y mi caballo retozando en la dehesa.

12 comentarios:

Alí Reyes dijo...

Poesía pura. Gracias Ginebra

Alí Reyes dijo...

En otro orden Ginebra ¿puedes leer la novela corta que escribí? Son solo 24 páginas y está concursando en una plataforma digital ¿me ayudas en eso? ¿cuento contigo?
https://freeditorial.com/es/books/la-propiedad

Efraín Luzbel dijo...

Y digo yo -sin ánimo de enredar- que eso de llevar una zanahoria en el bolsillo, cuando menos, da que pensar, oiga, que uno no se encuentra un caballo por la calle todos los días… ¿Qué hace usted el resto del tiempo con la zanahoria?

El tordo, “cañón”, impoluto y sin arrugas, como una camisa blanca recién planchada.

Muaks

Ginebra dijo...

Alí, he leído tu relato corto y te felicito. He cliceado el link que indica que me ha gustado, te deseo mucha suerte. El contexto histórico es complicado, pero veo que lo dominas a la perfección.
Un saludo

Ginebra dijo...

Buena pregunta, Efraín, en realidad nadie va con una zanahoria en el bolsillo, a no ser que vaya a un concurso hípico y disfrute ojeando a los caballos no sólo en la pista, sino también en las cuadras, como es/fue mi caso...
Además de caballo, tengo una coneja, se llama Lola. En verano vive en la terraza y en invierno en la cocina, junto al radiador. A ella también le gustan las zanahorias, aunque le resultan poco digestivas. Por tanto, zanahorias siempre tengo en el cajón de las verduras... a mí también me gustan, cocidas y guisadas más que crudas.
Besos

acga dijo...

·.
Mi voz...
que el amor vive dentro de una inmensa esfera. Desde tan privilegiado lugar pues alcanzar a cual persona, animal o cosa... pero es inteligente. Sabe que no todo es amable, o digno de ser amado. Los caballos son siempre amables... más que muchas personas.
Tu foto es magnífica.
Un beso Maribel.

LMA · & · CR

Ginebra dijo...

Estoy de acuerdo, Alfonso, el amor es una inmensa esfera y no todo es digno de ser amado. Los animales, en general, son seres receptivos y, por tanto, sujetos de ser amados.
Besos

José A. García dijo...

Todos los amores deberían de ser confesables, incluso los prohibidos.

Lo demás son imposiciones.

Saludos,

J.

Ildefonso Robledo dijo...

Un retrato precioso de este animal tan bello
Un abrazo, amiga

Ginebra dijo...

Bueno, tener algún secreto está bien, se aviva la llama del misterio, o no?. Saludos, José. Gracias, Ildefonso.

Laura dijo...

Un placer haber llegado hasta aquí... un saludo

Gabriela dijo...

Que lujo tu ojo único para ver la belleza en blanco y negro.

La poesía es la medicina que nos sana!