22 mayo 2019

"Altos vuelos"

Tengo una casa en un árbol. Foto de Ginebra

Tengo una casa en un árbol. Hasta allí vuelo cuando la fatiga y el hastío me vencen y necesito un descanso espiritual. Allí duermo algunas noches, envuelta en un nombre y unos brazos fuertes. Hasta lo alto de mi casita en el árbol, llega el diverso trino de distintas aves y el chapoteo de algunas gotas al resbalar por hojas y ramas.

Y duermo arrullada en  sueños, bajo los ojos grises de quien los vela. Y amanece otro día y abandono el nido y encadeno las tareas una tras otra; y me zambullo otra vez en lo cotidiano, en lo de abajo y sigo el ritmo marcado, el de hoy; el de mañana...

7 comentarios:

Sara dijo...

Uno de mis momentos más felices ha sido en esas casitas en los árboles, en tu tierra, en Extremadura, allí si que se vence la fatiga y el hastío, allí imaginas como viven los pájaros, las ardillas, el bosque al completo...en los árboles se descansa, se sueña y se zambulle una en un ritmo marcado solamente por ese momento y pides que dure mucho...¡¡madre lo que volé a mis recuerdos con esta tu entrada mágica! me ha gustado mucho Maribel.
Mi abrazotedecisivo

Chousa da Alcandra dijo...

Imprescindible tener una casa en el árbol a la que poder volar. Imposible de otro modo poder encadenar tareas cotidianas que fatigan el ánimo y hastían la mente. Necesarios los brazos fuertes y los ojos grises que nos velen mientras nos recargamos de trinos, chapoteos y gotiñas que resbalan por hojas y ramas...

No dejes de cuidar la casita del árbol. Asegúrala contra vientos y tormentas (y contra motosierras podadoras!), para que siga siendo el paraíso reparador de muy altos vuelos.

Biquiños arbóreos

Efraín Luzbel dijo...

La casa, a cubierto de todo, suspendida, parece un palacio. Y hay luz en la ventana, luz de hogar en la noche, calor… Y yo tengo una escala de cuerda, con la que puedo subir hasta la cima del viento… Qué pena que usted ya descanse arrullada por unos brazos fuertes ¿Le queda mucho de contrato a ese inquilino de ojos grises que vela sus sueños?

Ildefonso Robledo dijo...

Muy buena imagen, amiga... Me encanta. Todo un canto a la esperanza
Un abrazo

José A. García dijo...

En algún momento, seguramente, extraviamos el camino y, desde entonces, apenas sí sabemos improvisar algunas pobres cosas a las que llamamos vida...Por eso añoramos nuestras casitas en los árboles.

Saludos,

J.

La utopía de Irma dijo...

Anda yo también tengo una casina en un árbol, pero no terminan de anidar, por cierto utópica, nuestras utopías se han ido haciendo realidad...

Besines utópicos, Irma.-

Gabriela dijo...

Que no nos falte ese refugio!
Un abrazo tu post.
Medicina genuina en mi corazón!!