15 septiembre 2020

"El sentido de la vida"

Sombrerero. Foto de Ginebra

Todas las mañanas, al levantar la persiana, registraba "a ojo" la temperatura meteorológica, la humedad en el ambiente y la probabilidad de aguaceros inesperados. Luego  de haberlo comprobado, sentía un revulsivo interno, una especie de "subidón ególatra" porque apenas había intuido errores. Le gustaba tenerlo todo bajo control, pues nunca fue proclive a las sorpresas, basándose en que el sentido de la vida era el orden y la regularidad de las costumbres.

En verano anunciaba un género ligero: sombreros de panamá, boinas de tergal y tejidos transpirables, muy demandados por la población local y por  hordas de turistas compulsivos en gustos y modales. Con la llegada del otoño se imponía la lana en gorras, chapelas y boinas francesas. Colores neutros, más bien oscuros, por aquello de no llamar la atención innecesariamente como norma de la elegancia sin paliativos.

Los cambios, pensaba, vienen solos, sin tan siquiera esperarlos; así pues disfrutaba de la costumbre diaria como si fuese recién estrenada, por si acaso ésta se interrumpía un buen día sin dejar rastro de lo que fuera antaño, como suele ocurrir cuando uno menos lo espera...  

7 comentarios:

Erik dijo...

Si porque estábamos tan seguros de que todo estaba hecho y los cambios serían mínimos.

Ilusión perdida.

Besos

La utopía de Irma dijo...

Abocados al otoño con sombrero, gorra e incluso virus cabrón pero bueno habrá que sacarlo de nuestro alrededor aunque sea a gorrazos, suena de fondo The Cinics que por cierto estuvieron por mi tierra hace unos cuantos años, ainsss qué ganas de ir a un concierto de los de toda la vida, en fin sigamos desempolvando nuestros vinilos favoritos. Cuidaros mucho.

Besines utópicos.-

Ginebra dijo...

Establecidos en nuestra zona de confort, pensábamos que nada mala podía sucedernos y ese es el problema: dar por hecho que estamos a salvo...y no, no lo estamos.Somos vulnerables y quizá la cuestión es conocer hasta que punto somos capaces de resistir. Quizá todo se resuma en una cuestión de resiliencia... de todo se aprende, si se es receptivo a ello, claro está.
Saludos

Fernando Álvarez dijo...

Me encanta el puesto de sombreros y tu historia. Tu reflexión también me parece de lo más acertada.
Buena banda estos Cynics. No los conocía, he estado investigando un rato y me parecen estupendos, además tienen a dos asturianos que es un plus...jeje
Un abrazo

Ildefonso Robledo dijo...

Todo va cambiando, sin duda, y los sombreros tambien, segun las estaciones
Un saludo, amiga

Ginebra dijo...

Gracias, Fernando. Pues no sabía que había dos asturianos en la banda, la verdad.
Ildefonso, una prenda de vestir muy atractiva, lástima que no se estile tanto como en épocas pasadas, me parece muy elegante.
Saludos y buen finde

Sara dijo...

Ainsss Maribel, cambios, muchos cambios, la vida es dinámica, está en continuo movimiento, todo cambia, todo...a veces demasiado deprisa y drásticamente...qué es justo lo que nos ha tocado vivir a nosotros, los que estamos viviendo en esta actualidad, en estos momentos, este profundo cambio de vida que a veces le quita todo sentido a la vida...o al menos a la vida que conocíamos...¡¡está siendo todo tan extraño!!...tan duuuuuuuuro para tantas personas. A veces, cuando pienso intensamente en ello, necesito hasta aire para continuar...
Tu entrada como siempre ¡¡TAN ACERTADA!! y acorde a estos tiempos pandémicos.
¿¿Qué tal el nuevo curso?? Yo con sensaciones muy enfrentadas...en 21 años de profesión no me pasó jamás esto. Buen curso y cuídate mucho, cuidaros mucho familia.
Abrazotedecisivo...qué ganas tengo de viajar a tu Extremadura.