17 octubre 2020

Preguntas


 Esperas y Homilías. Foto de Ginebra

Hace poco tiempo podíamos acercarnos al otro sin ese miedo, esa desconfianza, "esa cosa" rara que nos separa como si nos levantáramos ya con un muro de metacrilato individual, que nos franqueara de la incomodidad de los demás.

Uno podía, por ejemplo, hacer lo que hacen estas dos personas en la puerta de una iglesia cualquiera. Mirar el móvil a la espera de que acabase la homilía, fumarse un cigarrillo mientras tanto, y disponerse, al escuchar la bendición, en modo pedigüeño a la espera de la buena voluntad de los parroquianos.

Esta imagen, tan simple por lo habitual, es ahora un recuerdo de esos días en el que nos veíamos las caras completamente (qué cosa más maravillosa, por cierto) nos insinuábamos con los labios o agradecíamos esa sonrisa inesperada. Esos días sin distancia social, curiosa expresión, tan poco habitual para un pueblo como el español.

Todos queremos, naturalmente, volver a esos días pasados, y así sucederá, Volveremos a esa rutina que, a veces, tanto nos hastiaba y anhelamos que sea lo antes posible... pero lo importante, quizá, no es tan siquiera volver sino preguntarnos  lo que hemos (o no) aprendido mientras tanto, y el cambio necesario que debemos efectuar en nuestras respectivas actitudes para que esto que nos ha sucedido no suceda o lo haga de una forma más leve.

Es hora, también de admitir si estamos dispuestos a dar ese cambio necesario en nuestra forma de vivir. Un cambio individual y , por ende, global, aceptando que todo cambio conlleva aspectos a los que no estamos acostumbrados pero que pueden resolverse a corto o medio plazo. Esa es la cuestión o así lo veo yo: ¿saltamos a la piscina o nos quedamos en el bordillo esperando?.

13 comentarios:

Erik dijo...

Esta muy complicado. Y va a pasar mucho tiempo a que eso vuelva a ser cierto.

Besos

José A. García dijo...

Todo es fácil de lograr cuando el esfuerzo lo hace otro, ahora cuando hablamos de ponernos nosotros mismos a hacer algo, ya es otro cantar.

Saludos,

J.

Efraín Luzbel dijo...

“Esa cosa rara” que nos separa… pero qué cosas dice usted… no sé “la suya”, pero mi “cosa” de rara no tiene nada. Un tanto desmesurada sí que lo es, pero eso forma parte del encanto añadido que tienen algunas “cosas”.

Dispuesto a dar ese cambio necesario en nuestro modelo de relación (la ventana de comentarios de este blog), le propongo acercar física e indecentemente nuestras “cosas” y, sin miedos ni desconfianzas, practicar juntos el bendito ritual de la pasión. Después nos fumaríamos el preceptivo cigarrillo. Eso sí, en un sitio algo más discreto que la puerta de una iglesia. Ah, y nada de móviles que suelen sonar en los momento más inoportunos. ¿Cómo lo ve?

Ildefonso Robledo dijo...

Supongo que algun dia todo esto pasará... Quiero creerlo, amiga
Un abrazo

Fernando Álvarez dijo...

La foto es magnífica y junto con la reflexión, genial.
Por cierto algo pasa con el enlace de "vivir" que no sale el esperado tema de música.
Un abrazo

alfonso dijo...

·.
Empiezo por lo fácil: la foto es estupenda. Pose y marco forman un conjunto indisociable.
Lo otro, lo escribes muy bien y lo comparto pero... no creo que hayamos aprendido nada. Cualquier normalidad que llegue no será nuevo, será volver a lo que éramos. Siete meses no nos han hecho aprender nada, excepto algunos mecanismos defensivos en algunos sectores de la población. Los buenos seguirán siendo buenos y los mezquinos, pues eso, mezquinos.
Ya me encantaría equivocarme.

Un beso Maribel

LaMiradaAusente · & · CristalRasgado

Ginebra dijo...

Denoto desesperanza y apatía generalizada, vamos, que de saltar a la piscina nada de nada:)))).

Efraín sugiere "cosas raras", interesantes, pero me temo que las circunstancias no están para contactos personales... tal vez cuando logremos enterrar al virus, puedan retomarse (los contactos, digo:)).

Fernando, tenías razón, ya he solucionado el problema, tal vez si vuelves por aquí puedas disfrutar este tema que he enlazado.

Buena tarde para todos

Ginebra dijo...

Es cierto, Alfonso, desde luego las imágenes que nos llegan son deprimentes en muchos momentos: botellones, fiestas, Congreso de los Diputados, hospitales públicos al límite, etc... no hemos aprendido mucho, desde luego que no.

Fernando Álvarez dijo...

Jeje! Tu si que eres un alma rebelde...
Gracias
Besos

Fackel dijo...

Mi opinión es que de todo tipo de circunstancias el ser humano saca sus conclusiones. Se adapta, propone alternativas, adquiere formas nuevas de comunicación y de usos y costumbres, o bien transforma las existentes adecuándolas a la situación. Creo que la transformación del individuo o de la sociedad no es tanto un efecto como un proceso. Ahora mismo es el proceso, dure lo que dure y no sabemos si aún todo será más duro. Que las relaciones haya habido que modificarlas no me parece tan preocupante como los riesgos socioeconómicos, por ejemplo. Es en el proceso en el que se va a ir definiendo el futuro. Por eso me parece interesante la reflexión interior, la comunicación e intercambio de ideas con otros (anda que no hay medios aunque no quedemos en un bar), el ejercicio de la imaginación, el aprovechamiento del tiempo para el conocimiento. Un lujo, frente a plagas el pasado secular o de otros países de este tiempo que sufren azotes terribles constantemente. Gracias, Ginebra, por permitir este pequeño desahogo.

virgi dijo...

Pues tristemente, Ginebra, creo que vamos a peor, no veo mucho futuro. Ojalá tirarse a la piscina fuera una buena solución. Un abrazo bien grande y mi aplauso a tus espléndidas fotos.

Ginebra dijo...

Fackel, desde luego que es un lujo nuestra situación comparada con otras épocas, con otras plagas o con otros países subdesarrollados... por eso siempre habrá que "dar la vuelta al calcetín" y mirar lo positivo que tenemos y, efectivamente, lograr cambios en este proceso, cambios a mejor claro...
Resiliencia, yo creo que esa es la clave de casi todo en la vida.
Gracias a ti por tu reflexión, muy interesante.
Saludos

Virgi, qué alegría verte por aquí... bueno, lo de tirarse a la piscina era una forma de hablar, refiriéndome a "remangarse y ponerse manos a la obra" o lo que es lo mismo: capear el temporal"... No sé si hay soluciones para todo, pero seguro que para cada reto y problema hay una solución, el caso es dar con ella...
Gracias, también sigo tu senda.
Besos

eli mendez dijo...

Primera vez que llego hasta tu espacio, que me ha resultado muy interesante. En este caso que planteas un poco tirarse a la pileta jajaj, Creo que se trata de hacer lo que debemos hacer, lo correcto , y que quizás antes no lo hacíamos. Hoy extrañamos las rutinas que antes fastidiaban, hoy extrañamos los paisajes cotidianos que nunca supimos ver con detenimiento, echamos en falta las sonrisas que quedan tras una mascarilla, pero antes no siempre sonreíamos. Hay una gran parte de responsabilidad "solo nuestra" que en algún momento tenemos que asumir, dejar las quejas y comenzar a accionar de maneras inteligentes pero también empáticas, entonces es probable que la realidad gire a nuestro favor.. un placer leerte,la foto ESTUPENDA .. dejo mis saludos desde Argentina.