22 mayo 2019

"Altos vuelos"

Tengo una casa en un árbol. Foto de Ginebra

Tengo una casa en un árbol. Hasta allí vuelo cuando la fatiga y el hastío me vencen y necesito un descanso espiritual. Allí duermo algunas noches, envuelta en un nombre y unos brazos fuertes. Hasta lo alto de mi casita en el árbol, llega el diverso trino de distintas aves y el chapoteo de algunas gotas al resbalar por hojas y ramas.

Y duermo arrullada en  sueños, bajo los ojos grises de quien los vela. Y amanece otro día y abandono el nido y encadeno las tareas una tras otra; y me zambullo otra vez en lo cotidiano, en lo de abajo y sigo el ritmo marcado, el de hoy; el de mañana...

05 mayo 2019

Vértigo azul



A veces el azul intenso de la montaña en invierno le provocaba una especie de vértigo  que tenía que ver con la sensación de comerse a bocados la belleza que una mañana soleada y fría, y un paisaje sublime pueden producir en el momento de la contemplación.


El humo de las hogueras en la ladera, fundido con las nubes adosadas a las cumbres o en altura, son el marco propicio para que este pequeño horanzo se sume en un plácido letargo invernal.

Paisajes en azul. Fotos de Ginebra

El granito de estas rocas imprimen cierto misterio al castaño que, desnudo, va perdiendo sus toques de color. Todo se ralentiza, cada elemento vivo detiene su reloj biológico y un ciclo toca a su fin.

15 abril 2019

Brotes de roble

Bajo los brotes de roble. Foto de Ginebra

Bajo los brotes nuevos de roble,descansa una mujer con el corazón roto, es joven y aún no sabe que los corazones, una vez deshechos, se recomponen o aprenden a vivir con los añicos mal pegados; no todos, pero sí muchos. Pero no lo sabe, todavía desconoce muchas cosas.

Mira el horizonte, el cielo es de un azul intenso y, aunque no se haya dado cuenta, las ramas de roble cuajadas de brotes verdes, cubren su espalda y protegen su cabeza. Tiene todo el tiempo por delante, de eso tampoco se ha percatado, digamos que, a sus años, estrena un viernes cada día; pero todavía no lo sabe.

04 abril 2019

Hanami

Cerezo y nube. Foto de Ginebra

El cerezo intenta atrapar a la nube y ésta huye dejando impregnado los pétalos blancos de insignificantes gotas de vapor de agua.
El viento sopla las flores y las esparce por el suelo, antes de eso han flotado un leve instante en el aire, suspendidas en lo etéreo han danzado para mí porque era yo quien las contemplaba.

El Hanami es una tradición japonesa muy antigua (siglo VIII) que también se realiza en el Valle del Jerte y que coincide en el tiempo, cuando llega la primavera en los meses de marzo y abril. En Japón el sentido de esta observación tiene que ver con lo efímero y delicado de la vida, la fugacidad de ésta y la necesidad de aprovechar el momento, ese carpe diem clásico. 

En el Valle es diferente, además de la emoción que deviene de un paisaje enteramente estético, está el tema económico, ya que , a diferencia de Japón, el cerezo es el eje sobre el que bascula el progreso de la comarca y no un mero elemento estético en ciudades o entornos rurales.

Dependiendo de cómo sea la floración y en qué condiciones se dé, puede aventurarse como será la cosecha. La agricultura intensiva de éste (tan perniciosa sobre el medio pero eficaz para en la no despoblación de los pueblos) y el turismo que atrae en estas fechas propician que el cerezo en flor sea un acontecimiento esperado por los lugareños.
Pero sea como fuere, el Hanami, que en definitiva es el extasiarse ante la majestuosidad de los cerezos en flor ,de alguna manera, une dos espacios muy distantes en el mapa y a la vez  muy cercanos en la emoción...

18 marzo 2019

De quirópteros y camelias

Camelia al atardecer, serie Naturaleza Muerta. Foto de Ginebra


Con todos los sentidos en la tierra y la mente en otro sitio, como Don Quijote y los molinos.
La camelia despliega, mientras tanto, toda su belleza ante los últimos rayos de sol que traspasan la ventana del salón.

Suena un disco de T-Rex, un vinilo que compré en la última feria del disco que hubo en la ciudad. Me la vendió el mismo tipo al que le compré otro disco de la misma banda el año pasado. Me gusta Marc Bolan , obviamente.

Nadie interrumpe el deleite del momento excepto el aleteo nervioso de un pequeño quiróptero en el cristal, me pregunto si trae noticias del norte.

06 marzo 2019

Datos

La limosna de cada día. Foto de Ginebra

Pasa la mañana en la puerta de la catedral, acechando a los fieles y turistas para reclamarles unas monedas. Su cara está manchada por una enfermedad de la piel, una pigmentación marrón que parece mimetizarla con las piedras que amalgaman la fachada del palacio  que tiene enfrente.

No sabemos como llega aquí cada día; no parece posible que venga caminando, pues arrastra los pies y se nota que tiene los achaques propios de su edad unidos a la vida nada cómoda que intuimos ha llevado. No sabemos dónde y cómo vive; no tenemos datos de su situación familiar. Sabemos lo que nos dice su rostro cansado, su gesto amargo, sus ropas viejas y gastadas así como el hecho de que cada día, haga frío o calor, se acomode en el mismo lugar para pedir limosna. Apenas habla, si acaso para sisear un gracias o una bendición. No es tiempo para lamentarse, hay que llenar el vaso de plástico.

El crecimiento económico es un titular de prensa, un discurso político, un credo que, dependiendo del momento y el contexto, conviene o no airear. Crecimiento o retroceso, según cuadre o no a las agencias informativas y otros entes.

Datos estadísticos en una gráfica con repuntes y bajadas. Tablas de datos y titulares optimistas. Lo que no sale en ellos es otra cosa: Familias desempleadas, pobreza infantil, trabajos precarios, pobreza energética, neveras vacías, desahucios imparables, comida de contenedores, mendicidad....Se crece cuando el bienestar de la mayoría es real y eso se  produce cuando se extirpan las situaciones anteriormente mencionadas y se decrece cuando éstas afloran y engullen dicho bienestar.
Hay crecimiento real cuando una anciana no tiene la necesidad de pedir limosna a las puertas de una catedral.

22 febrero 2019

Agua



La ría mansa a primeros de noviembre es propicia para surcarla. Agua, líquido vital; espacio que atrae al hombre.
Desde que sufrió el atropello cuando circulaba en bicicleta, se decantó por  los deportes acuáticos, siendo el remo en canoa su preferido. Ritual diario. Respiración, sonido del remo en el agua, esfuerzo físico...su religión.

Paisajes acuáticos. Fotos de Ginebra

Allí no hay mar, en su lugar fluye discreta la charca frente al paseo. Aves de varias especies se concentran en su orilla y chapotean en su cauce. No hay mar, pero hay veces que ella se apoya en la barandilla, cierra los ojos y puede ver la playa, la espuma del oleaje y el azul verdoso según la luz del sol. Puede imaginarle con el torso desnudo frente a un mar azul.