20 julio 2021

"Indispensables"


 Castaño muerto. Foto de Ginebra

"Y cuando me vaya, se irá sólo una parte de mí".

Esta frase de Peter Maffay podría haber sido escrita por un árbol, porque el cuerpo muerto es indispensable para  la vida del bosque. Durante siglos ha estado extrayendo nutrientes del suelo, los ha almacenado en la madera y en la corteza, de tal forma que  constituye un valioso tesoro para sus descendientes que accederán a ellos con la ayuda de otros organismos como hongos e insectos que se encargarán de la descomposición de la madera.

En numerosas ocasiones, jóvenes plantones germinan sobre el cuerpo muerto de sus progenitores, lo que de forma no muy acertada los científicos denominan "rejuvenecimiento cadavérico". 

El árbol muerto sirve de cobijo a numerosas especies, algunas tan pequeñas que nos pasan desapercibidas. Otras, en cambio, se exponen orgullosas en sus ramas, que les sirven de nido o de dormidero.

Cuando el árbol es descompuesto, cede y cae al suelo. Entonces poco a poco va desapareciendo y se convertirá en humus o alimento para otros árboles vivos.

(Fuente: La Vida Secreta de los árboles de Peter Wohlleben. Ediciones Obelisco)


11 comentarios:

Fernando Álvarez dijo...

Estupenda entrada, la foto me parece preciosa. El castaño sigue siendo majestuoso y en un entorno que es una maravilla.
Muy interesante ese ciclo de la vida que la mayoría de las veces no dejamos que se produzca.
Echo de menos algo de música, Wilco ha sido un buen descubrimiento...
Saludos Ginebra

Rajani Rehana dijo...

Beautiful blog

Erik dijo...

¡Claro! es un principio fundamental.

Ayer volví a subir a visitar a unos amigos y estuve tentado de fotografiar algunos arboles muertos que me encontré por el camino en las alturas, me gusta hacerlo cuando me los cruzo, pero como hacia mucho ya que no subía preferí (con permiso de los mosquitos) centrarme mas en los vivos, aunque mi "tirón" me pudo y si fotografié alguna cereza a punto de caer por su peso muerto.

Besos

Erik dijo...

¡ah! Se me olvido decirte que muy coloreado ese castaño

Ildefonso Robledo dijo...

Bella imagen, amiga. La vida es asi, impera lo ciclico...
Un abrazo

La utopía de Irma dijo...

El libro de La Vida Secreta de los árboles es una maravilla, el día que los seres humanos entendamos a los árboles, ese día sí que se conseguirá un mundo mejor y un tilín más ameno. Bonita foto.

Besines utópicos.-

Eólico dijo...

“Vayamos por partes”, que diría Jack El Destripador.

Peter Maffay… Peter Maffay… ¡ah sí, ahora recuerdo!, Peter Maffay fue un político alemán de la Unión Social Cristiana de Baviera, ministro de transportes en sucesivos gobiernos de Franz Josef Strauss. Esa frase premonitoria de, “cuando me vaya, se irá sólo una parte de mí”, la pronunció pocos días antes de que la hélice de un yate de recreo lo troceara literalmente, mientras se bañaba en las aguas del lago Königssee. Sólo se hallaron pequeños trozos del cuerpo mutilado, de modo que fue enterrado solo “en parte”. De ahí la connotación macabro-premonitoria que adquirió la frase.

Saludos

Ginebra dijo...

Creo que se refería a otro Peter Maffay, concretamente al cantante y actor alemán que por lo que he oído odia los yates de recreo y todo aquel medio de transporte que contenga hélices...¿habrá relación entre lo uno y el otro????.

Eólico dijo...

Tengo varios álbumes recopilatorios de temas de ambiente para geriátricos y centros de atención a personas con discapacidad auditiva, compuestos y cantados por Peter Maffay. Se lo hago saber porque si es usted fan de Maffay tiene que pertenecer a alguno de estos colectivos. Se los dejo baratitos porque a mí ya me han perforado totalmente el tímpano. ¿Hay trato?

Eólico dijo...

Y ahora, centrándome más seriamente en la hermosa fotografía arbórea de su autoría, me asalta una incontenible curiosidad: ¿Cómo sabe usted que es un castaño el muerto, y no un algarrobo, un roble o una higuera, viendo solo sus ramas secas? ¿Acaso hay al lado del árbol una placa o una lápida donde diga “aquí yace un castaño”? Y perdone usted mi ignorancia hortofrutícola.

José A. García dijo...

Me recuerda al final de "La balsa de piedra" de Saramago.

Saludos,

J.