24 septiembre 2022

" O robles o arándanos"


Chozo de pastores con roble. Foto de Ginebra

El otoño va robando horas a un verano especialmente bochornoso en el que cualquier actividad al aire libre se convertía en un "deporte de riesgo". Ahora, en estos días que llegan silenciosos , plenos de luz y nubes, es otra cosa. Vuelven los paseos por el monte, las rutas a caballo por la dehesa y la delicia de la contemplación de la naturaleza que nunca decepciona.

El chozo de piedra sirvió para cobijar a los cabreros en la sierra, incluso les sirvió de vivienda algunos meses. La edificación de piedra, sencilla, humilde, sigue siendo un refugio seguro en caso de  desatarse una tormenta inesperada. El roble se salvó del arboricidio  que cercenó a sus hermanos , con los que formaba una hilera en perfecta simetría... "O robles o arándanos que nos dan de comer", me dijeron los dueños, y en esta lucha por la supervivencia ganaron los arándanos de Irene, ecológicos, eso sí...

Pronto crepitará la hojarasca bajo las pisadas y el humo de las chimeneas será la señal para la vuelta a esas tardes tranquilas de café y lectura, cualquier cosa que nos evada de la sinrazón de los sucesos internacionales , de la gresca de la política nacional y de las difíciles elecciones como la determinar si hay que talar un roble añoso para cultivar la tierra o no...

Mientras el otoño se materializa con su belleza cromática, yo sigo esperando sin perder la esperanza...


8 comentarios:

Eólico dijo...

La esperanza, esa puta que va vestida de verde...

Erik dijo...

Aun me quedan arándanos congelados de ese día que subí a tu tierra chica, Quien sabe si en los paseos por el pueblo no me llegue a cruzar contigo.

Salud

Ildefonso Robledo dijo...

Muy bello texto y preciosa, igualmente, esa imagen, que nos lleva a otros tiempos, a otras esperanzas...
Un abrazo

José A. García dijo...

O robles o arándonos, nunca las dos cosas juntas, como si pudiéramos decidir sobre la naturaleza en lugar de solo destruirla.

Excelente fotografía.

Saludos,
J.

Fernando Álvarez dijo...

Estamos desenando ese otoño autentico, porque, por aquí por lo menos, todavía es un veranillo sin gota de agua...
Ese roble es una maravilla, pero los arándanos tampoco están nada mal y seguro que más rentables. La foto es estupenda y tus reflexiones son siempre muy interesantes y ciertas.
Muy bonito el vídeo, la banda es que es muy guapa y la versión, magnífica. Un gustazo.
Saludos


neuriwoman dijo...

Yo hubiese preferido que siguieran los robles de toda la vida como esos chozos de piedra para esconderse del calor estival y del frío seco en la dehesa. Saludos

Aristos Veyrud dijo...

Dramática disyuntiva con sus necesarias consecuencias, la tierra responde de acuerdo a como la traten y no necesita esperar, a diferencia de los humanos que pueden recurrir a esa facultad alternativa. Tal vez en algo pueda ayudar aquello de que "tenemos el arte para no perecer en la verdad" después de todo eso también puede ser una esperanza.
Abrazos artista!!!

La utopía de Irma dijo...

La soledad de ese pobre roble junto con su colega de soledad, los viejos chozos, como no se haga algo pronto también desaparecerán para siempre. Parece que estamos empeñados y empeñadas en que este sea el siglo de todo lo viejo está destinado a desaparecer. En fin no tenemos arreglo como especie.

Por cierto, ¿tienes controlado algún palomar por tu tierra?

Besines utópicos.-